Un dos tres(de) Rock!

¿Qué varón no tuvo en su adolescencia las paredes del cuarto repletas de pósters de bandas soñando con ser un rockstar algún día? Así crecimos muchos de los que, en algún momento, fuimos interpelados por el rock y decidimos empezar a tocar un instrumento para expresar nuestra rebeldía. Más allá de que también siempre se asoció al rock con ciertas  conductas lumpen, los hombres tuvimos el camino bastante allanado para dedicarnos a la música, a diferencia de las mujeres y disidencias, es decir, cualquiera que no se definiera públicamente como varón cis, que no tuvieron ese privilegio y que, como en muchos otros aspectos de la vida, han tenido que salir a luchar para ganarse su lugar.

Hace 50 atrás, era imposible pensar que en la actualidad la escena del rock sería lo que es hoy en día. Realmente era muy raro allá por fines de los ´60 ver mujeres en los escenarios; alguna que otra cantante o corista había, pero una banda conformada solamente por mujeres tocando sus propios instrumentos no era algo común. Haciendo un ejercicio rápido y repasando los nombres de la mayoría de las bandas a lo largo de la historia del rock nacional, es fácil darse cuenta de la tendencia: Pescado Rabioso, Serú Girán, Los Redondos, Los Piojos, Sumo, 2 Minutos y así la lista sigue.

El rock y todo lo que lo rodea siempre fue un ámbito con una intensa carga de testosterona tanto arriba como abajo del escenario: los músicos, los sonidistas, los plomos, los managers, los diseñadores y hasta los que te venden el pancho y la coca en los recitales siempre fueron hombres…Ni hablar del público.

Sí, claro que hubo algunas bandas que rompieron con esa hegemonía; a fines de los 70’s aparecía Rouge, que fue la primera banda argentina formada solo por mujeres y de ahí conocimos a Andrea Álvarez y María Gabriela Epumer, por ejemplo, quienes fueron dos de las representantes más reconocidas de la generación fundacional de la mujeres en el rock como instrumentistas. Luego de separarse, algunas de las ex Rouge decidieron volver a juntarse y formar Viudas es hijas de Roque Enroll, banda que supo tener varios hits y un gran reconocimiento dentro del ambiente del rock.

Ya entrados los 80’s, una de las primeras mujeres cantantes y líder de una banda de rock fue Patricia Sosa en La Torre; después, en plan solista y con discos editados, aparecieron artistas como Celeste Carballo y Claudia Puyo dentro del estilo Rock/Blues. A su vez, dos de los nombres más importantes dentro del rock nacional empezaron a dar sus primeros pasos como coristas de bandas consagradas, Hilda Lizarazu y Fabiana Cantilo. Ambas cantantes lograron ser de las mujeres más reconocidas de nuestra música y transformarse en íconos del Rock Argentino.

Los noventas llegaron, la revolución sónica también y se fue gestando lo que sería el germen del protagonismo femenino dentro del rock; no solo en Argentina con bandas como Suarez, liderada por Rosario Blefari, o Érica García como solista, sino que también en toda Latinoamérica era cada vez más común ver a mujeres participando de proyectos musicales: Andrea Etcheverri de Aterciopelados, Mayumi Toyoda  y Julieta Venegas de Tijuana No y Javiera Parra y Los Imposibles son algunos de los nombres que estaban emergiendo.

Casi llegando al fin de la década de los noventa, el panorama comenzaba a modificarse, en el under se podían ver cada vez más bandas con participación femenina. Ya era un hecho que un cambio de paradigma se estaba gestando. Las mujeres estaban con ganas de mostrar su voz propia, no cederían más ese espacio y la escena les estaba empezando a dar cada vez más lugar, ya no había tiempo para el no.

Con la aparición de nuevos géneros, diferentes artistas como las Actitud María Marta que venían del hip hop, Juana Molina en su faceta cantante folk y Mariana Bianchini liderando Panza desde el Rock alternativo tuvieron la oportunidad de ir sentando las bases de lo que sería el desembarco de una nueva camada de músicas argentinas.

Ya con algunos años en el nuevo milenio, la llegada de una movida alternativa abrió el juego para romper con el formato hegemónico de banda de rock; la fórmula de 4 tipos de pelo largo tocando arriba de un escenario ya estaba quedando obsoleta y eso dio pie a que cientes de chiques se colgaran un instrumento y salieran a tocar de manera más relajada y sin demasiadas pretensiones de cumplir con patrones prefijados; todo lo contrario a lo que estaba establecido por la industria musical en aquel entonces. Con ese impulso, empezaron a surgir muchas bandas lideradas por mujeres como Utopians, Connor Questa y  Eruca Sativa que pusieron en la escena a tres de la máximas exponentes del movimiento feminista dentro del Rock: Barbi Recanati, Marilina Bertoldi y Lula Bertoldi.

Hoy por hoy, el panorama es completamente distinto y las mujeres tienen un rol protagónico en la escena. Basta con recorrer desde las salas de ensayo hasta los principales espacios donde tocan bandas para ver que hubo un cambio de paradigma gracias a la militancia que, de manera autogestiva, logró transformar la industria.

La ley de cupos, la organización de un festival netamente con participación femenina como el GRL PWR, la creación de discográficas, encabezar renombrados festivales con mayoría de participación masculina y hasta ganar El Gardel de oro, el máximo galardón que se otorga a la música argentina, son algunos de los hitos más importantes que logró la irrupción femenina en el Rock estos últimos años.

Todo este camino recorrido por las mujeres desde los inicios del rock en nuestro país y su lucha no fue en vano, se han ejecutado muchos cambios, pero todavía falta trabajo por hacer. Nosotros mismos, los varones cis que estamos dentro de la escena, tenemos que visibilizar la desigualdad -que no sufrimos, pero que sí conocemos- y  muchas otras problemáticas que todavía existen. Asimismo, debemos lograr derribar esa visión binaria varón-mujer en el rock, para que, al fin de cuentas, lo que termine importando sea la música que hacemos.

Texto: Cristian Petersen. Músico, compositor e intérprete con 20 años de recorrido en la escena Under de Buenos Aires. Escritor part time, cocinero amateur, pensador moderno, pero no tanto, nueve de área, papá de Nina.

Obra visual: Flor Venditti. Ilustradora y diseñadora de indumentaria (UBA). Instagram: @florilustrame

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