Con el amor propio no basta, las personas gordas necesitamos derechos

No alcanza con quererse, no alcanza con el amor propio bajo la idea de “quiérete a vos misme” o “acéptate como eres”, no basta con el “me quiero y nada me importa”, si al fin de cuentas no necesitas ni salir de casa para que seas violentade por tu corporalidad.

No alcanzan las herramientas construidas, ni la fuerza de voluntad, no alcanza el amor cuando a través de una pantalla ya te están atacando. Cómo puede llegar a ser suficiente el amor, si cada vez que una persona gorda se muestra, lo más amable que llega a escuchar es “gorda de mierda”, “te vas a morir”, “me das asco”.

Cómo va alcanzar con el amor, si no hay espacios, no se puede acceder cómodamente al transporte público, a la butaca de un cine, a los asientos de una sala de espera, al asiento de un avión. Y así como esto, que podría llegar a ser superficial, están los derechos básicos y primordiales del ser humano: las personas gordas no pueden vestirse con libertad, ya sea por falta de talles, diseños horrendos e incluso el famoso impuesto al gorde, donde tienen que pagar, dos, tres y hasta cuatro veces más por una prenda. Quererse no basta cuando no se puede acceder al sistema de salud, cuando obras sociales y prepagas cobran más por el peso de una persona o simplemente se le niega la afiliación. No basta con amarse, si no se puede entrar a un restaurante sin que todas las miradas se posen en el gorde; el amor propio no alcanza si cuando se sale a la calle alguien nos discrimina por nuestro cuerpo. 

Porque por más que nos queramos mucho, existe algo más grande que nosotres: las estructuras sociales que se nos imponen y las normas que nos marcan cuán dentro o fuera de ellas estamos.  El discurso del amor propio, a secas, y sin crítica social, se empalma con el discurso de que “el éxito depende de vos”, o “estás gorda porque quieres (o porque no te quieres)”. Y deja de lado las desigualdades sociales, culturales y económicas, el poder de los mensajes que emiten los medios de comunicación, el poder biomédico que patologiza los cuerpos gordos, la industria de la moda y la belleza que excluye lo gorde. No alcanza sólo con quererse. 

Los cambios tienen que ser colectivos, así como es necesario generar una conciencia social y un estado que garantice derechos para la multiplicidad de los cuerpos.

Las personas gordas de lo único que hacen apología es del derecho a la autonomía corporal, del derecho a ser felices públicamente en el cuerpo que habitan. Es importante aclarar que el gorde tiene derecho a la igualdad y esto no es hacer apología a la obesidad, es visibilizar una realidad presente, de una sociedad que discrimina y acecha a las personas con corporalidades grandes. El amor propio está bien como iniciativa a la problemática, pero no nos podemos quedar ahí; es un problema que no se  puede solucionar desde la individualidad. Hace falta una sociedad más empática y menos castigadora.

El amor propio jamás será suficiente mientras la sociedad siga siendo verdugo de los cuerpos disidentes.

Texto: Yesica Reyes. Activista, modelo y enfermera gorda. Ig @yesi_kreyes

Obra visual: Valentín Silva. Ilustradorx queer uruguayx. 26 años. Su trabajo se enfoca en la representación y visibilidad de cuerpos e identidades no hegemónicas. Ig @snakechub

Un comentario sobre “Con el amor propio no basta, las personas gordas necesitamos derechos

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  1. No es cierto que cada vez que una persona gorda se muestra, lo más amable que se le dice es eso. Si eso fuera así, no habría nadie a favor de ver modelos gordas.

    Hay espacios por todos lados. Sentarse en el piso mismo, el lugar más general y público que hay, no hace diferencia con el peso. Ahora, si uno tiene un cuerpo particular (por ej, tiene la espalda curvada por una enfermedad) no tiene sentido esperar que lo tengan en cuenta. Lo mismo que la razón por la que este sitio web no está armado para ser ‘consumido’ por un ciego. Se puede pasar apretado por una puerta, pero se puede. Un ciego no puede leer el texto dentro de un video de Instagram, por ejemplo, de ninguna manera.

    No se puede acceder cómodamente porque no es el normal de un cuerpo, así como un jorobado tiene problemas. No tiene nada que ver con estar gordo.

    No es un derecho humano vestirse con X prenda. Hay prendas para gordos, así como hay prendas para jorobados. Todos tienen ropa, pero va contra la libertad del otro que si hicieras ropa te hicieran hacerla para jorobados también (las remeras no van a quedar, posiblemente algunos ni se las puedan poner). Estar cómodo no es un derecho.

    Una ropa ‘horrenda’ es una percepción subjetiva: no tiene que ver con la comodidad. Los jorobados tienen que ir, claro, a sastres, porque su cuerpo es inusual, igual que los mancos: eso no es falta de ‘derechos’, es simplemente que hacer que hagan ropa que le quede a todos haría que a todos les suba el precio (porque no están hablando de ropa a pedido), y entonces la gente con menos recursos, ya sea flaca, gorda o jorobada, no podría comprarla por necesitar el dinero para otras cosas.

    Hasta ahí te aclaro, para que puedas reveer esta actitud que estás teniendo, porque tu mensaje es justamente el hegemónico, y puede estar errado, así como criticás que lo que hace lo hegemónico puede estar errado

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