Miradas opuestas sobre el territorio en los medios masivos de comunicación

Los emprendimientos económicos de explotación de la naturaleza en América Latina, y en Argentina en particular, sean proyectos extractivistas o iniciativas locales de menor escala -no por eso inofensivas-, avanzan cada vez con mayor ferocidad contra el medio ambiente. Para desarrollarse en nuestros territorios lo hacen, según sostienen distintes autores, ejerciendo dos tipos de violencia. Por un lado, violencia directa es decir, “desplazamientos forzados, criminalización de la protesta social, despojo violento de tierras y militarización de los territorios. Y, por otro, violencia simbólica, es decir el despliegue de discursos y de prácticas para la expropiación y la incorporación de la naturaleza como factor productivo”[1].

En efecto, estos emprendimientos económicos tienen el apoyo de los Estados, tanto nacionales, provinciales, como locales y, de esta manera, suelen contar con legislaciones en su favor, ya sea estimulando su acción o con vacíos legales como, por ejemplo, omitiendo establecer medidas de reparación de daños. De este modo, queda en evidencia que “los Estados tienden a configurar sus marcos jurídicos y prácticos de manera que alienten a los inversores a explotar los recursos naturales”[2]. A su vez, estos emprendimientos de devastación ambiental suelen colaborar con donaciones en campañas políticas o aportando publicidad en medios de comunicación.

Esto último explica cómo son estos actores empresariales quienes ejercen presión, o al menos influencia, sobre las decisiones políticas y la línea editorial de los medios masivos de comunicación; los cuales -en muchos casos- se convierten en partícipes necesarios de esa violencia simbólica, mencionada con anterioridad, invisibilizando u ocultando problemáticas, criminalizando a quienes rechazan el avance contra el medio ambiente o buscando legitimar la idea de la necesidad de mercantilizar la naturaleza a cualquier costo, entre otras tantas estrategias.

Sobre esto último es que este artículo indaga. Se buscará identificar en los titulares de publicaciones digitales cómo los medios masivos de comunicación construyen la idea de territorio desde una mirada productivista. Pero, a su vez, también se intenta rastrear otras miradas mediáticas sobre el territorio que disputan la construcción de sentido.

Existe una diferencia entre los modos en que distintos actores sociales conciben al territorio. En la cobertura mediática de diversas noticias referidas a temáticas de medio ambiente, se pueden observar estas miradas contrapuestas en las que se concibe al territorio, por un lado, de un modo funcional al modelo capitalista y mercantilista y por otro, desde una mirada más vinculada a la preservación y conservación medioambiental. Indagar en los discursos mediáticos nos permitirá describir cómo se presentan ante la opinión pública estas dos perspectivas.

Distintas concepciones sobre el territorio

La destrucción de la biodiversidad por la deforestación indiscriminada, la producción minera, los incendios forestales intencionales para hacer desaparecer bosques nativos e instalar proyectos inmobiliarios o agropecuarios, el avance del monocultivo, la utilización de agrotóxicos y todos los emprendimientos económicos de explotación ambiental esconden tras de sí una concepción de territorio muy definida, en la que el espacio, la naturaleza, se entienden de modo muy diferente a como lo conciben las comunidades campesinas, originarias y las poblaciones locales.

Pero no todos los actores sociales entienden al territorio con la misma lógica. En este sentido, se genera un conflicto de propósitos, de cosmovisiones. Mientras que para algunos sectores el territorio “adquiere una connotación de espacio vital e integral, para los foráneos, el territorio cobra un carácter mercantil y por ende éste es explotable y comercializable”[3] .

Para otros sectores, como lo expresa Raúl Zibechi, “los territorios son construcciones cotidianas; lejos de ser esencias se trata de creaciones y re-creaciones permanentes”[4]. Los territorios se configuran con los modos en que sus pueblos y comunidades los habitan, con el uso que hacen de ellos, con el modo de sentirlos. Tal es así que el avance indiscriminado de la lógica de acumulación, de modelos económicos de devastación ambiental en donde el territorio es concebido desde una perspectiva mercantil se enfrenta a formas de vida en las que el territorio representa el espacio para vivir, un espacio que guarda memoria de los antepasados, de su cultura, de sus valores; fuente de subsistencia e identidad. Comunidades originarias, campesinas y poblaciones locales se resisten a aceptar la destrucción de sus territorios, pero además se resisten a aceptar las lógicas productivistas de habitar y, por lo tanto, de concebir esos territorios. Se resisten a la explotación desenfrenada de la naturaleza y, a la vez, a entender a la naturaleza como un recurso meramente económico o como un impedimento para el desarrollo entendido en términos exclusivamente materiales.

Es que el modo de concebir la naturaleza es un punto clave en esta disputa de sentido: la naturaleza puede representar hogar, memoria, vida, salud o un bien de lucro.

Los emprendimientos económicos que explotan y mercantilizan la naturaleza buscan imponer su modo de pensar el territorio, pero las comunidades originarias, campesinas y las poblaciones locales se resisten a que se instale esa mirada.

La disputa entre estas dos visiones contrapuestas sobre los territorios se traslada a los discursos que construyen los medios masivos de comunicación y se puede observar en noticias referidas al avance de modelos extractivistas transnacionales, a emprendimientos económicos de escala nacional o local, o bien a desastres ambientales que se dieron tanto por iniciativa del hombre, como por su indiferencia. En los discursos de los medios masivos de comunicación se pueden visualizar estas opuestas concepciones de territorio que se disputan construir sentido.

Distintas nociones de territorio en los portales de noticas digitales

Los medios de comunicación construyen representaciones de la realidad, no son un reflejo directo de ella. Los discursos que emiten están construidos por actores sociales, instituciones, empresas que tienen intencionalidades, intereses y visiones particulares del mundo. Cuando abordan un tema, tienen razones para hacerlo; no es arbitraria su elección. En este mismo sentido, eligen cuánto tiempo y espacio dedicarle, de qué manera comunicarlo, con qué recursos lingüísticos expresarlo; en definitiva, detrás de cada noticia hay una construcción de sentido. En los titulares de portales digitales se pueden rastrear, en el tratamiento de noticias referidas a la explotación del medio ambiente, los modos en que asumen la concepción de territorio.

En noticias publicadas en lo que va del año 2020 en cinco portales de noticias de Argentina (Perfil.com, Clarín, Télam, Pagina12 e Izquierda Diario) en los que se abordan distintos temas referidos a la problemática ambiental del país, se observan claramente estas dos visiones contrapuestas de la noción de territorio.

“En Corrientes se quemaron 700 mil hectáreas y las pérdidas llegan a 10 millones de dólares” titula Télam en una publicación del día 21 de agosto del corriente año. Titular respecto a los incendios forestales en términos de pérdidas económicas permite inferir una mirada productivista sobre el territorio. No mencionar las pérdidas en términos de vegetación nativa, de animales, de los daños del suelo denota una posición respecto del modo de percibir ese territorio arrasado y claramente se emparenta con aquella que percibe el territorio como espacio a explotar económicamente. Los incendios, de algún modo, impidieron la generación de ganancia y por tal razón, se habla en términos de pérdidas económicas. Del mismo modo, en una publicación de Perfil.com, se puede observar el modo mercantil de pensar al territorio al hablar, nuevamente, de pérdidas o dificultades económicas. En una publicación del 30 de septiembre de 2020, el diario digital titula “El transporte golpea la producción minera argentina por la cuarentena”. En el marco de la pandemia y el ASPO, la industria minera ha visto “golpeadas” sus millonarias ganancias debido a las restricciones de movilidad en todo el país.

No hablar de las pérdidas en términos de biodiversidad o de las consecuencias ambientales de estas prácticas también es una elección editorial y de una mirada particular sobre el territorio. En esta misma línea, Clarín titula: “El cobre, renovada esperanza para la minería argentina” haciendo referencia, otra vez, a las extraordinarias ganancias económicas en términos de exportaciones y obviando mencionar las consecuencias ambientales que estos emprendimientos podrían provocar. Es decir, “lo no dicho” habla y en este caso, queda en evidencia, al igual que en los artículos anteriores, que detrás del titular se deja traslucir un modo de percibir el territorio que lejos está de cómo lo perciben les pobladores cercanes a los emprendimientos mineros.

Es que la lucha de pueblos enteros en contra de la instalación de proyectos mineros extractivos ha buscado, busca (y en muchos casos ha logrado y logra) impedir la destrucción ambiental, proteger la naturaleza y la salud de les pobladores. Pueblos como Famatina, en la provincia argentina de La Rioja, que vieron y ven amenazado su ambiente, la naturaleza, el agua, lucharon y luchan para impedir el avance de la industria minera porque entendieron y entienden a su territorio como el espacio de la vida, no como un lugar con recursos a  explotar a cualquier costo.

Contrariamente, en publicaciones de portales digitales pueden observarse otras tendencias respecto de la noción de territorio. Página 12, en abril de este año, tituló respecto a la denuncia de organizaciones campesinas y socioambientales por recurrentes fumigaciones en el contexto de ASPO: “La pandemia de los agrotóxicos” haciendo referencia al avance de estas sustancias, que tanto contaminan el medio ambiente y a las personas, como una enfermedad, como algo negativo, es decir, sentando posición frente al tema. Hacer una crítica a las fumigaciones con agrotóxicos permite inferir que se valoriza más la tierra, el medio ambiente, la salud que la búsqueda de ganancias a cualquier costo; una mirada más vinculada a la preservación que a la destrucción de la naturaleza, una concepción del territorio como un espacio para vivir más que para explotar. Aunque hay que entender también que dentro de un mismo medio de comunicación existe una tensión de posturas en cuanto a su línea editorial. Son conocidos los conflictos que al interior de Página 12 ha tenido el periodista Darío Aranda en cuanto al posicionamiento de sus artículos vinculados con temas territoriales, extractivos y medioambientales. 

Por su parte, en una publicación del 1 de octubre de 2020, la Izquierda Diario tituló respecto de los incendios forestales de un modo totalmente diferente a como lo hizo el portal Télam. En la volanta, el diario habla de “crimen socioambiental”. Lo que denota, de forma muy explícita, la mirada que el portal tiene sobre el territorio y cómo percibe su afectación: el territorio como espacio en donde no se espera de la naturaleza un usufructo económico. De hecho, el portal titula la nota “Córdoba en llamas: imágenes satelitales de la devastación del bosque nativo”, destacando como importante, entre las consecuencias de los incendios, la destrucción de la naturaleza, no las pérdidas económicas. Además, en la bajada le adjudica de forma directa las responsabilidades al agronegocio y la especulación inmobiliaria.     

La elección de las palabras para titular no es azarosa, los campos semánticos que se identifican son más que elocuentes. Frente a la explotación y mercantilización de la naturaleza y el espacio, se observa que se habla, por un lado, de crimen socioambiental, devastación, pandemia de agrotóxicos, fumigaciones, especulación y por otro lado, se habla de pérdidas económicas, de pesos y dólares, de negocios. Por un lado, el territorio entendido como el espacio que está siendo atacado, un lugar a proteger, en el que la naturaleza no se concibe como un objeto a comercializar. Por el otro, el territorio como lugar a explotar, a mercantilizar, al que hay que sacarle rédito económico, en el que la tierra, los bosques, el agua, la biodiversidad son consideradas mercancías, bienes de uso y de lucro.

A modo de conclusión

El territorio es configurado y reconfigurado por les sujetos, sus prácticas, sus relaciones. No son estructuras estancas, no son lugares desprovistos de poder, negociación y consenso. Como aporta Raúl Zibechi, los territorios se crean, son construcciones cotidianas. Los territorios “no existen a no ser por las relaciones sociales y de poder que los conforman”[5]. Y esto último permite concluir que pueden coexistir distintos modos de concebirlo.

En este artículo, se indagaron dos visiones contrapuestas. Una que concibe al territorio como “espacio vital e integral”[6], el lugar a habitar, el espacio que configura – y es configurado- por su cultura, su historia, en el que les actores valorizan la naturaleza (el suelo, el agua, el aire, la flora, fauna) como recursos de vida y no de lucro. Y otra que considera al territorio como un espacio para explotar, comercializar y a la naturaleza como un recurso a mercantilizar. Detrás de ambas miradas sobre el territorio, habitan diversos intereses socioculturales, ambientales, políticos, económicos que se chocan y luchan por imponerse.

En la selección de titulares, se pueden observar estas dos concepciones de territorio. En esta oportunidad y en el abordaje de estas noticias, Página 12 e Izquierda Diario comparten una mirada sobre el territorio totalmente contrapuesta a la que se visualiza en Perfil.com, Clarín y Télam. Esto no significa que Página 12 e Izquierda Diario tengan líneas editoriales iguales o similares, sino que en esta oportunidad y en estos titulares, tienen una óptica parecida respecto del territorio. Del mismo modo, Perfil.com, Clarín y Télam, en esta selección de titulares, coinciden en el modo de describir el territorio, lo que no implica que aborden la temática siempre de la misma manera. Para reconocer y comparar las líneas editoriales respecto de esta temática de estos medios se debería realizar un análisis de discurso profundo, de mucho tiempo, pero ese no es el objetivo de este trabajo.

En esta selección de titulares, se buscaron y reconocieron rastros que dan cuenta de cómo, en los discursos, distintos medios conciben al territorio. El siguiente paso para profundizar en el estudio de esta temática podría ser indagar en cómo esos discursos son reinterpretados por las audiencias, qué hacen las audiencias con eso que reciben de los medios, cómo aportan o colaboran en la construcción de sus propias concepciones de territorio esos discursos mediáticos.


[1] Página 371. Extractivismo, conflictos y defensa del territorio: El caso del corregimiento de La Toma ( Cuaca, Colombia).

[2] Página 23. Extractivismo en América Latina. Impacto en la vida de las mujeres y propuestas de defensa del territorio.

[3] Página 371. Extractivismo, conflictos y defensa del territorio: El caso del corregimiento de La Toma ( Cuaca, Colombia).

[4] Página 89.Territorios en resistencia.

[5] Página 90. Territorios en resistencia. Cartografía política de las periferias urbanas latinoamericanas

[6] Página 371. Extractivismo, conflictos y defensa del territorio: El caso del corregimiento de La Toma (Cuaca, Colombia).

Bibliografía

Sañudo, M.F, Quiñones, A.J, Copete, J.D, Díaz, J.R, Vargas, N Y Cáceres, A. (2016) Extractivismo, conflictos y defensa del territorio: El caso del corregimiento de La Toma (Cuaca, Colombia). Desafíos.

Raúl Zibechi. (2007) Territorios en resistencia. Cartografía política de las periferias urbanas latinoamericanas. “Capítulo 3: Territorios de la dominación y la resistencia”. Cooperativa de trabajo La vaca Ltd. Buenos Aires, Argentina.

Laura María Carvajal. (2016). Extractivismo en América Latina. Impacto en la vida de las mujeres y propuestas de defensa del territorio. FAU- al fondo Acción urgente- América Latina- Bogotá, Colombia

Texto: Belén Barreto, Berenice De Luca y Daniela Villasanti. Son docentes que trabajan en el nivel primario en General Rodríguez y están en las últimas instancias de su formación profesional en el ISFD°155, del mismo distrito. En el marco de su labor docente, de sus trayectorias y del compromiso con las comunidades educativas con las que trabajan, han venido indagando y escribiendo sobre ciertas problemáticas socio-políticas y socio-educativas que atraviesan a los territorios en los que viven y en los que llevan adelante sus intervenciones pedagógicas.

Fotografías: Adriano Prandi. Creció en el conurbano bonaerense. Estudió Historia y se desempeña como profesor y músico-terapeuta. Entre 2006 y 2015 realizó un viaje por América Latina, publicando artículos periodísticos en diversos medios alternativos sobre la actualidad política y socioeconómica del continente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: