Masculinidades y sentimientos: la propuesta es la traición

Por definición, los sentimientos son algo así como una disposición emocional hacia una cosa, un hecho o una persona.  A nosotros, los varones cis, nos tocó crecer con un bozal cultural a la expresión de cualquier tipo de emociones. Esto impide que conectemos con el otre, o con nosotros mismos. A la mayoría, por no decir todos, nos cuesta hablar sobre cuestiones profundas, poco mundanas y trascendentales. Entonces, nos vemos atravesando momentos en los que no sabemos cómo estamos, no nos detenemos a saber qué sentir nos atraviesa. Nos enseñaron que eso es tarea de las mujeres.

Por eso, cuando se trata de nuestra comunicación sobre estos temas, se produce a instancias de las personas que nos rodean y que nos interpelan para que podamos expresarnos. Pero ¿es necesario que las mujeres sean mayormente las que nos instan a comunicar nuestros sentimientos?

De todas formas, nos comunicamos. Es frecuente encontrarnos entre varones en distintas circunstancias, con el compañero de trabajo, el amigo de toda la vida o con cualquier persona que circunstancialmente te cruzas en la vida diaria y que, de buenas a primeras, opinemos sobre el cuerpo de alguien, contemos proezas sexuales o despotriquemos contra alguna mujer de nuestra familia (la suegra siempre se lleva la cabecera). Otras tantas, hablamos de fútbol, de minitas del fútbol o de los días que vamos a organizar un partido de fútbol.

En consecuencia, en este sin fin de incapacidades comunicativas, ¿cómo reaccionamos ante actitudes violentas de un par? ¿Cómo entablamos un diálogo con aquel que, desde la complicidad del pene, piensa que nos gusta saber cómo levanta, como rompe los pactos de su pareja o, peor aún, como violenta a alguna persona de su entorno, generalmente mujer o niñe?

¿Qué hacemos cuando nos enteramos de que una pareja amiga tuvo una discusión fuerte que implicó violencia por parte de nuestro amigo? Violencia física muchas veces, pero también violencia verbal, psicológica o económica. Formas de violencia que no son tan fáciles de detectar, pero que también las ejercemos. ¿Y entonces? ¿Qué hacemos? 

En este sentido, la sociedad se está haciendo eco. Hace unos días, comenzó una campaña apoyada por Unicef desde la Iniciativa Spotlight que nos brinda algunas herramientas para el debate. La consigna es clara: “amigo, date cuenta”. Date cuenta, reaccionemos. 

En otras palabras, la propuesta es la traición. Necesitamos traicionar la cofradía rompiendo el pacto machista del silencio. Porque como le escuché decir a Samis Lapin, impulsora del proyecto Soltá la panza, las pibas no nos están pidiendo que seamos sus aliades, quieren que seamos traidores. Sí, que traicionemos al patriarcado y nos rebelemos contra la injusticia de la cual somos beneficiarios. Que hablemos, que nos liberemos.

Tenemos el desafío de ser creativos para poder interpelarnos e interpelar a los otros. Juntémonos y organicémonos. No seamos pasivos en nuestros grupos: si algo no nos gusta, nos incomoda, o pensamos que está mal, empecemos por decirlo. Seamos capaces de expresar cómo nos sentimos, qué nos genera cada situación, actitud o persona.

Personalmente, creo que el abordaje para transformar de fondo es colectivo, no solo depende de la interpelación de uno a uno. Es imperioso que diversas instituciones, las organizaciones libres del pueblo y sobre todo, el Estado en todo sus niveles y poderes generen espacios e iniciativas para proteger a las mujeres e invitar a los varones a la reflexión y al cambio de hábitos. Espacios donde podamos intervenirnos a partir de una nueva relación común entre varones, que salga de la cofradía del pertenecer a partir de relaciones de poder y siempre en contraposición a las mujeres o disidencias. Que podamos dialogar entre nosotros y dejarnos sentir. Aprender que lo que hacemos tantísimas veces es violencia, que daña, que genera dolor aun si nunca levantaste una mano.

Texto: Julián Perruccio. Papá de Juan. Profesor de Historia – UNTREF. Militante del Movimiento Evita.

Imagen: Gabriel Palacios. Fotógrafo – Escuela de Arte Fotográfico de Avellaneda. Talleres de formación con Alberto Goldstein, Valeria Bellusci, Pablo Garber y Juan Travnik. Entre sus principales trabajos, se destacan ensayos fotográficos en el Instituto Román Rosell y en distintas comunidades originarias en América Latina. Actualmente, está desarrollando un trabajo sobre el aislamiento social, ¨El devenir incierto ¨, y ¨Yuxtaposición¨, del cual se desprende la imagen que acompaña el presente artículo @fotosintesis.gp

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