Etiquetado frontal de alimentos: el conflicto de intereses en el centro de la discusión

Hace unos días fue noticia que la comisión de Salud del Senado comenzó a tratar el proyecto de etiquetado o rotulado frontal en los productos alimenticios, que busca brindar información simple, clara, bien visible y fácil de leer respecto del contenido de nutrientes de los mismos. Este tipo de herramienta permite que les consumidores ejerzan su derecho a la información veraz y así, hacer elecciones alimentarias más adecuadas. 

Hace años que organizaciones como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Coalición Nacional para prevenir la obesidad infantil en niños, niñas y adolescentes de Argentina vienen alertando sobre el impacto que tiene la falta de información clara sobre lo que comemos y sus consecuencias en la salud. Por esto, respaldan este tipo de advertencias en el etiquetado, como “alto contenido de…” o “exceso en….”, ya que por su accesibilidad garantizan el derecho a la salud, al conocimiento y la alimentación saludable. Y esto no es menor cuando vemos los altos índices de enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes y la hipertensión, o la obesidad infantil a causa de una alimentación industrializada. Las advertencias estarían puestas sobre los envases de productos con alto contenido de sal, grasas y/o azúcar. 

Es importante recordar que la industria alimentaria es muy hábil en la desprotección de los consumidores, ya que mediante estrategias publicitarias y legales, nos hace creer que las consecuencias del consumo de estos productos es culpa de nuestras elecciones. Y ante esto tenemos que poder frenar a la industria. ¿Solos? No, sino de la mano del Estado. Pero entonces: si la información no es tan accesible y tenemos que buscar con lupa qué ingredientes tiene o debemos descifrar siglas, ¿estamos eligiendo realmente lo que comemos o somos rehenes del mercado?

Conflicto de intereses

Es claro que tomar medidas como éstas trae, no solo debates acerca de qué tipo de etiquetado es el mejor (si el frontal exagonal negro, como se adoptó recientemente en México, o el semáforo, como en España), sino también qué intereses del mercado están siendo tocados e impiden que una ley así no salga. La Coalición Nacional ya lo destaca en su documento: “En el marco de las políticas públicas de alimentación saludable, puede aparecer CI cuando los agentes externos están financiados por la industria de alimentos y de bebidas no alcohólicas, o bien cuando estas empresas participan en la toma de decisiones políticas”. Es decir, la intromisión de la industria alimentaria en el diseño de políticas públicas tiene que encontrar un límite de algún modo, lo que no estan fácil dado que están en todos lados: obstaculizan la sanción de legislación que perjudique sus negocios, intervienen desde su colaboración mediante programas de responsabilidad social corporativa o desde los distintos financiamientos de estudios de investigación y patrocinio de científicos. 

Y en esta discusión, como en cualquier otra que proteja los intereses de la población en materia de soberanía alimentaria, cobran valor las voces autorizadas en nutrición y salud pública. Pero qué pasa cuando, por ejemplo, la Presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) declara “libremente” en los medios cosas como “me preocupa que mi nieta no quiera comer un yogur porque tiene una etiqueta negra de alto en azúcares, cuando no tiene una restricción para comerla. Es un sistema que no resalta los valores positivos de los alimentos sino que muestra lo negativo”. Interesante, no sólo por el lugar de autoridad en la materia que ocupa, sino porque no es cierto: está comprobado que un sistema mixto en donde la etiqueta resalta valores positivos y negativos de los ingredientes de un alimento es confuso para los consumidores, porque termina siendo todo lo mismo. ¿Qué intereses vamos a proteger primero?

En cambio, experiencias como la de Chile dejan en evidencia que sí vale la pena invertir tiempo y recursos en redirigir el consumo en las góndolas. Una encuesta difundida por la FAO sobre la experiencia chilena “indicó que los sellos del etiquetado influyeron en el 91,6% de los consumidores, ya sea para “elegir alimentos con menos sellos (67,8%), no comprar alimentos con sellos (9,7%), o comprar menos de lo que hubiera comprado si el producto no hubiese tenido sellos (14,1%)”(1). Así el argumento de que “el sistema de etiquetado frontal de advertencia no es efectivo” queda desacreditado. Cuando la población comprende los sellos, disminuye el consumo de alimentos perjudiciales para la salud y además, al ser más clara la señalización, se encuentra más rápido entre todos los colores de un envoltorio y llega a más personas (incluides quienes tienen un menor nivel educativo).

Otro argumento que suele contraponerse a esta ley es que “las políticas de etiquetado frontal de advertencia no logran mejorar la alimentación de la población porque los ultraprocesados no son la principal fuente de alimentos que aportan nutrientes críticos en la población argentina” y, si bien es cierto que una ley de tal magnitud debe estar acompañada de políticas de regulación de publicidades y educativas en sintonía, los gobiernos no pueden dejar que el mercado se autorregule y guíe, mediante estrategias de marketing a los consumidores. De hecho, según un informe de OPS sobre las ventas de ultraprocesados en la región, Argentina es el tercer país con mayores ventas de productos ultraprocesados detrás de Chile y México. 

En conclusión, no podemos dejar en manos del mercado un derecho tan fundamental como nuestra alimentación. Es urgente tomar cartas en el asunto para que la alimentación saludable no sea para unos pocos y se protejan la salud de la población toda de manera coherente y soberana.

Fuentes:

(1) Fragmento extraido del documento “Conflicto de interés e interferencia de la industria de alimentos en el diseño de políticas de alimentación” elaborado por la Coalición Nacional para prevenir la obesidad infantil en niños, niñas y adolescentes de Argentina.

(2) Etiquetado Nutricional Frontal de Alimentos, de la Secretaría de Gobierno de Salud del Ministerio de Salud.

Texto: Lara Barneto.

Imagen: tomada de Jujuy al Momento. com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: