El 17 de octubre, más que el Día de la Lealtad

Al principio, ante lo inesperado, pensaron que una horda animal surgida del sótano de la sociedad invadía “su” ciudad. Se asustaron, se indignaron. “Aluvión zoológico”, lo llamaron.

Pensaron que cortando puentes podrían evitarlo, pero no. Pensaron que toneladas de bombas sobre la Plaza podrían derrotarlos, pero tampoco.

Entonces, decidieron que lo mejor era conspirar para “derrocar y exiliar” al líder; “muerto el perro, se acabó la rabia” habrán pensado. Sin embargo, la “rabia” siguió activa y sin miras de tener cura.

Prohibieron nombrar, cantar, participar, resistir y creyeron lograrlo; pero la fuerza continuó intacta, en silencio y a la espera del momento propicio.

La impotencia los llevó a utilizar herramientas de “desaparición” para terminar con el problema como por arte de magia, pero al final del camino sólo corroboraron que el martirio de las compañeras y compañeros se tradujo en el surgimiento de más compañeras y compañeros.

Ni siquiera un “falso compañero” a través de dádivas y sobornos pudo desarmar la base del movimiento. Les quitó el sustento, pero no la conciencia.

75 años después, ya no saben qué hacer o, mejor dicho, saben que hagan lo que hagan no resultará. Por eso, apelan al engaño, la denuncia espuria y el desprecio hacia las mayorías.

Porque el 17 de octubre es más que un día donde se consagra la Lealtad hacia un líder que miró hacia abajo y empoderó a multitudes marginadas.

Es el día en que la clase obrera tomó posesión de la parte que le corresponde y dijo “basta” a quienes se creyeron siempre los propietarios de un país.

Es el punto de inflexión donde las trabajadoras y los trabajadores irrumpieron en la vida política para reclamar por su espacio de voz y voto.

Es el inicio de un aprendizaje que permitió continuar con la lucha a pesar de la proscripción, el exilio y la muerte.

Es la conciencia de pertenecer a una gran mayoría que debe remar en el mismo sentido dado que defienden idénticos intereses.

El líder ya no está, desde hace mucho tiempo. El movimiento continúa, adaptado a los tiempos que corren. En estos 75 años ha pasado de todo, claros y oscuros, dentro y fuera; pero el movimiento sigue adelante.

Todo esto y aún más representa el 17 de octubre. Es la fuerza, la lucha, la supervivencia.

Por eso fuimos, somos y seremos indestructibles.

¡Este 17, les trabajadores presentes!…y, a no olvidarlo, siempre “con las patas en la fuente”.

Texto: Fabián Pagani. Es porteño e hincha del Rojo. Trabaja como profesor de Historia en la escuela secundaria. Estudia Licenciatura en Ciencia Política en la Universidad de San Martín. Músico de nacimiento y bien nacional y popular.

Obra visual: Carla Álvarez. Profesora de artes visuales, artista y mamá. Acompaña niñxs-adolescentes en aulas y espacios de taller -Taller Crisantemo-. Sus imágenes surgen como la necesidad de un grito propio y colectivo.

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