Un plan para salir de la crisis

El “Plan de desarrollo Humano Integral” es el resultado del debate y la construcción conjunta de movimientos sociales y sindicatos que están reunidos en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y la Confederación General del Trabajo (CGT). Se trata de una propuesta que, a la situación actual del país, que combina la crisis provocada por las medidas neoliberales del gobierno macrista y la que se originó con la pandemia mundial por Coronavirus, le opone una orientación estratégica para la clase trabajadora (privada, pública y popular) en Argentina. 

Así los movimientos sociales planean una salida realista y concreta a los múltiples problemas de nuestro país, como la desigualdad social, la emergencia alimentaria, la crisis habitacional, el despoblamiento rural y su contracara que es la concentración poblacional en las grandes ciudades, los alarmantes números de violencia de género, el cambio climático, el deterioro de la salud y la educación pública. Estos desafíos requieren una respuesta enfocada en la planificación a largo plazo que apunte a crear un nuevo contrato social centrado en, antes que nada, la integración y el apoyo a los más humildes.

El fenómeno de la economía popular no es novedoso en el país: el sector de trabajadores y trabajadoras que buscan subsistir a base de rebuscársela y reinventarse a cada paso existe desde hace tiempo, pero la crisis mundial del capitalismo suma constantemente a este sector nuevas formas de trabajo desprotegido. Ante este escenario, la respuesta del sector fue más organización, compromiso y militancia. La creación de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, la Ley de Emergencia Social, Economía Popular y Salario Social Complementario de 2016, la implementación y desarrollo del registro de los barrios populares RENABAP (que determinó que existen más de 4600 barrios populares sin acceso a servicios básicos) y, sin ir más lejos, el trabajo de los movimientos sociales durante la pandemia siendo la primera línea de resistencia en los barrios populares de la Argentina son ejemplos de esto. 

Los ejes del plan

Las consecuencias de la macrisis y la pandemia significan un desafío donde la reconstrucción de la Argentina deberá hacerse bajo nuevos paradigmas, más solidarios e inclusivos, que reduzcan privilegios y aumenten derechos. La gravedad sin precedentes de la situación pide medidas excepcionales encaradas desde un Estado presente, pero con la fuerza de los movimientos sociales que resistieron las políticas neoliberales y pueden concretar estas propuestas. En una época donde muchos elementos de la política se organizan como reacción a encuestas de imagen, las organizaciones de la economía popular y sindicatos levantan un programa de planificación a largo plazo que apunta a una mayor inclusión y un mejor nivel de vida.

Se proyecta que el desembolso estatal sería de $750.000 millones centrado principalmente en el desarrollo de la economía popular, la integración urbana y la agricultura familiar, comunitaria e indígena. También se incorporan planteos respecto al abordaje del tratamiento de adicciones, la integración comunicacional de barrios populares, el cuidado del ambiente, cultura, deporte y el acceso a la justicia. Esto significaría un esfuerzo importante del Estado que deberá asumir, no sólo por los desembolsos directos sino reorganizando los diferentes planes vigentes para centralizarse en el desarrollo de este plan. Todo esto resulta esencial para llevar adelante los objetivos propuestos:

  • Crear 4 millones de puestos de trabajo.
  • Fomentar el repoblamiento federal creando pueblos jóvenes, comunidades rurales organizadas y cinturones hortícolas.
  • Desarrollar la integración urbana con acceso al suelo y vivienda social.
  • Conectar el Territorio a través de una red nacional de transporte multimodal.
  • Reactivar la Producción con nuevos asentamientos industriales.
  • Recuperar el Ahorro: fondo para la recuperación nacional.
  • Afrontar la crisis ecológica y sanitaria.
¿Qué significa poner a la Argentina de pie?

La propuesta política que ganó las elecciones en 2019 buscó explicar que nuestro país necesita reconstruirse prácticamente en todos los aspectos. Por un lado el macrismo dejó una situación de tierra arrazada en el nivel adquisitivo de trabajadores y trabajadoras y, por el otro, condicionó la economía nacional por medio de una deuda externa que no benefició en nada a la población sino a los especuladores. Todo esto fue para peor por la pandemia de COVID-19 que afecta al mundo entero y que hoy impone los terribles números de que el 40,9% de compatriotas se encuentran por debajo del índice de pobreza y un 10,5% son indigentes.

Poner a la Argentina de pie significa, justamente, sacarla de este precario estado de pobreza y sometimiento. Con este plan, los movimientos sociales proponen una salida que sólo podrá hacerse cambiando el paradigma por uno donde se comprenda el valor de trabajo y de la solidaridad: el trabajo digno es el medio fundamental para ordenar la comunidad ante el caos de las políticas neoliberales y es fundamento de la justicia social. Ideas como la de un ingreso mínimo universal y el esfuerzo por lograr el acceso a los derechos laborales formales para los sectores de la economía popular apuntan a ir dejando de lado la asistencia social. Un Estado presente es uno que puede garantizar y proveer ocupación a quien la necesite.

Otro eje de la construcción del plan está en organizar un repoblamiento del territorio nacional con un carácter más federal. Crear nuevos pueblos con un enfoque en la producción hortícola y agraria apunta tanto a reducir el hacinamiento urbano producto de décadas de migración interna hacia las grandes ciudades, como a generar producción de alimentos que permita pelear contra el hambre a nivel nacional. Crear estos asentamientos generará la necesidad de darle un sustento para su viabilidad, por eso deben ser acompañados por la creación de un entramado de transporte de pasajeros y carga como asunto estratégico para mejorar la competitividad de las instalaciones industriales con perspectiva de exportación. 

La construcción es un sector clave para un plan de reactivación económica nacional, ya que atiende a dos problemáticas a la vez: el desempleo y el déficit habitacional. La prioridad es garantizar acceso a los servicios básicos en los más de 4600 barrios populares de la Argentina y la construcción de 420 nuevos lotes con servicios donde se desarrolle la construcción de viviendas sociales. Esas urbanizaciones también formarán parte del entramado de transporte multimodal y asentamientos productivos. Es en esta área donde se relaciona con más fuerza el trabajo previo de RENATEP, la economía popular y la experiencia de la UOCRA.

Dentro de lo que es el área de ahorro, reactivación productiva y transición ecológica, el “Plan de Desarrollo Humano Integral” propone la creación de un fondo de ahorro interno que permita romper con el círculo vicioso de desconfianza y especulación, canalizando el capital hacia el consumo y el aparato productivo nacional. De esta forma las y los trabajadores formales tendrán un canal donde dirigir sus ahorros, con tasa de interés del mercado financiero. Podrán descontar del impuesto a las ganancias un porcentaje del monto invertido para mejorar la rentabilidad del ahorrista. Se propone la creación de una administración absolutamente transparente de ese fondo que priorice el consumo interno y la producción beneficiando el crecimiento económico y la creación de empleo. No menos importante es la propuesta de promover la reconversión industrial planificada a energías limpias para enfrentar los desafíos relacionados a la crisis socioambiental. 

A fin de cuentas, se trata de buscarle una salida a la crisis humana, social y económica que el capitalismo globalizado en general y los gobiernos neoliberales en Argentina en particular han venido construyendo. Una salida que se exprese en puntos concretos, en medidas realistas y en horizontes que construyan un país productivo, federal, integrado y que dignifique la vida de sus habitantes o, como dicen por ahí, un país con tierra, techo y trabajo.

Texto: Roman Buccino y Pablo Diz. Román Buccino es periodista y militante del Movimiento Popular La Dignidad en el Frente Patria Grande. Pablo Diz es laburante telefónico y militante político de la Plataforma por una Nueva Mayoría en el Frente Patria Grande.

Imagen: Tomada de InformativoRegional.com.ar

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