Encontrarnos en pandemia

Por primera vez en 35 años, el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries fue interrumpido. El año pasado se realizó en la ciudad de La Plata, donde asistimos más de 200.000 personas y se eligió a la provincia de San Luis para este 2020. Pero por la pandemia mundial de Coronavirus no pudo realizarse. Sin embargo, desde diferentes sectores y regionales del país fueron teniendo lugar los encuentros virtuales con la nostalgia y las ganas acumuladas de hacer temblar la tierra una vez más.

Después de 4 años de gobierno neoliberal macrista y apenas pasado el Paro Internacional del 8M, el ASPO se transformó en la principal medida social para proteger nuestra salud frente a un virus desconocido y las desigualdades socioeconómicas quedaron expuestas más que nunca. También quedaron manifiestos la persistencia de grupos sociales individualistas, meritócratas y faltos de empatía que apuestan a la desestabilización del gobierno Nacional y Popular para volver a instalar la agenda de los sectores concentrados de la economía.  Hoy se posicionan como “anticuarentena” y dicen estar preocupados por “la economía de la gente”, pero son los mismos de siempre: conservadores y antiderechos en lo político y “liberales” en lo económico (aunque defienden los intereses del 1% más rico).

Con esta impronta de defender nuestra democracia y al gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández, el domingo 11 de octubre se llevó adelante la Jornada  Feminismos Populares del Frente de TODES (de carácter metropolitano y virtual). Redistribución de la riqueza, Violencias, Transfeminismo, Paridad de géneros, Aborto Legal, Cuidados, Medio Ambiente fueron los temas elegidos para abordar en los diferentes conversatorios (a los que asistieron en total más de 3000 personas) y que también se expresaron en el documento público elaborado y en las intervenciones de las referencias y organizaciones participantes.

FEMINISMO ES REPARTIR LA TORTA: LA AGENDA PARA UN FUTURO CON JUSTICIA SOCIAL

El haber conquistado un nuevo gobierno Nacional y Popular es, en gran parte, fruto del protagonismo del movimiento feminista y de la unidad política construida. Tener eso presente nos permite dimensionar la importancia de seguir dando la disputa al interior del Estado y de todos los ámbitos de nuestra sociedad, para lograr la ampliación de derechos que las mayorías necesitamos y merecemos.

Al mismo tiempo, sabemos desde dónde partimos y todo lo que nos falta. Eso es lo que nos sigue convocando a pensar un mejor futuro. El mayor desafío es no volver a la misma normalidad y salir de esta pandemia con propuestas frente a una desigualdad profunda e innegable. En ese sentido, es imprescindible que el feminismo discuta el impuesto extraordinario a las grandes fortunas, la urgencia de un salario universal que termine con la feminización de la pobreza, y el acceso a la Tierra, Techo y Trabajo. A su vez, estamos viviendo una crisis ambiental que, como lo demuestran los incendios de miles de hectáreas en Santa Fe, el Delta del Paraná, Chaco, Córdoba, entre otros lugares, no es casual ni natural: tiene que ver con la explotación y apropiación de los recursos naturales por parte de unos pocos que se benefician a través del agronegocio y el negocio inmobiliario.

Todo esto quedó expresado en el encuentro metropolitano y es lo que le da un marco general a las disputas que seguimos dando:

  • Por la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, en un país donde aún hay muertes por abortos clandestinos y niñas obligadas a gestar y parir.
  • Por una mayor igualdad en las tareas de cuidado, recordando que las mujeres e identidades feminizadas somos quienes cuidamos de niñes, adultes mayores y personas con discapacidad.
  • Por los derechos de las personas con discapacidad, relacionados a su voluntad o no de gestar, parir y a sus necesidades particulares para desempeñar  tareas de cuidado, a su acceso a la salud y a una vida libre de violencias.
  • Para erradicar la violencia machista en sus diferentes formas, ya que los femicidios y transfemicidios continúan y se han multiplicado durante el aislamiento social.
  • Para desnaturalizar la violencia obstétrica y hacer cumplir la Ley de Parto Respetado.
  • Por un mayor y mejor acceso a la salud.
  • Por los derechos de les profesionales y trabajadores de la salud, en su mayoría mujeres e identidades feminizadas que hoy están batallando contra el virus.
  • Por las compañeras de los barrios populares que sostienen los comedores y las redes comunitarias bajo más de un 40% de pobreza en nuestro país.
  • Por el acceso a la conectividad a internet en una sociedad donde somos nosotres quienes nos ocupamos de ayudar a nuestres hijes con la escuela mientras que muchas veces también teletrabajamos, y donde sobre todo, el aislamiento implica un mayor riesgo para quienes están siendo violentades.
  • Por la agenda del colectivo travesti-trans, cuyo promedio de vida sigue siendo de 35 años.
  • Por terminar con el lesbotrans-odio, ya que la discriminación por orientación sexual e identidad de género están a la orden del día.
  • Para terminar con la persecución política a quienes luchan por mejores condiciones de vida y por la liberación de Milagro Sala.

Los feminismos populares entienden que, si bien las problemáticas de género que nos atraviesan tienen que ver con una larga historia de opresiones, lo que va a permitir encontrar soluciones (las inmediatas y las de largo plazo) son fundamentalmente las decisiones políticas. Por eso, es imprescindible rescatar las medidas económicas que desde un comienzo llevó adelante el gobierno para paliar las consecuencias de la pandemia, poniendo la salud y la vida en el centro. También que, por primera vez, existe un Ministerio de Géneros y Diversidad Nacional y otro en la Provincia de Buenos Aires. De la mano de ello, se han lanzado medidas como el programa Acompañar y el Plan Nacional de Acción Contra las Violencias por motivos de Género. También hubo otros logros importantes como el dictamen, en la cámara de Diputadxs, de la Ley de Promoción del Acceso al empleo para personas Travestis, Transexuales y Transgénero.

Por todo esto y más, porque partimos de una historia muy dura que hemos logrado visibilizar imponiendo nuestra fuerza colectiva, nos seguimos encontrando. Pese a la pandemia y pese a quienes promueven  la desigualdad y se benefician con ella, es cada vez más claro que feminismo es justicia social, comunidad organizada, redistribución de la riqueza y ampliación de derechos. Porque durante y después de esta pandemia, seguiremos unides y con la potencia de seguir cambiando todo para todes.

Texto: Mariela Di Francesco. Soy madre, comunicadora social y feminista. Milito en Mala Junta-Poder Feminista y Nueva Mayoría en el Frente Patria Grande.   

Obra visual: Carla Álvarez. Profesora de artes visuales, artista y mamá. Acompaña niñxs-adolescentes en aulas y espacios de taller -Taller Crisantemo-. Sus imágenes surgen como la necesidad de un grito propio y colectivo.

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