Masculinidades: preguntas iniciales

¿Cuándo tomaste conciencia de que lo que pasa es injusto? ¿Siempre lo supiste? ¿Qué hiciste después? 

Las movilizaciones de masas tienen ese agregado de dar empujones a la conciencia y al despertar de los verdaderos cambios en la sociedad y en lxs cuerpxs que habitamos. El 2015 no fue un año más, comenzó lo que, luego, llamarían la 4ta ola o la revolución de las hijas: miles de pibas y disidencias tomaron las banderas, una larga tradición de lucha y plantaron una nueva consigna que sigue retumbando en la sociedad, NI UNA MENOS. Es difícil darse cuenta en el instante preciso que se están viviendo los acontecimientos de la trascendencia que tendrán en la posterioridad. De la historia que se construye a cada paso. 

En ese momento, comenzó un renovado despertar de las mujeres que lograron masificar e ir haciendo mella en el sentido común de que la desigualdad viene con la cultura, que la violencia es algo que se aprende, que el no te metas no va más. Que el acoso no es algo natural (…) Pero, ¿qué nos pasó a nosotros varones cis con este cambio? ¿Qué rol tomamos? ¿Qué significa todo esto? 

¡Macho dijo la partera! Esa frase me la dijeron muchas veces y la dije también. Porque ser macho era para mí, y lo es para gran parte de los varones en nuestra sociedad, un valor. Porque el macho se banca el dolor, se coge mil minas, resuelve las cosas con su voz y su orden. ¡Dale macho! se dice para apurar a un varón. El proceso de socialización de los varones es a través de la violencia o de tener habilidades dentro del patrón de la masculinidad hegemónica. Ser un ganador, bancársela si hay que “ir a los guantes”, ser el más mujeriego o hasta presumir de tener el pene más grande. Todo se usa con el fin de ser reconocido y valorado por los pares.

Nos educaron para no demostrar vulnerabilidad, no llorar, bancarnos los golpes, estar siempre seguros, ser proveedores, objetivar a los cuerpos femeninos. Sin querer queriendo, vivimos compitiendo para estar más arriba en la pirámide.  Los que no se “adaptan” a su lugar de humillación o de poder relativo, son los que sufren las consecuencias de este sistema: el destrato, el maltrato, la violencia verbal o física entre varones, que se traslada potenciada contra las mujeres de su entorno. También se nos enseña a diferenciar los roles, según los cuales el cuidado y la limpieza son cosas de mujeres.

Para los varones cis género es novedosa y ardua la tarea de hacernos cargo de que nuestra masculinidad es una construcción cultural en la cual somos privilegiados. Porque no tememos caminar solos por las calles, en promedio recibimos mejores sueldos, no estamos designados a realizar las tareas de cuidados y en muchos casos, nos desentendemos de nuestro rol en la crianza. 

Ante la interpelación de esta cuarta ola, hay una primera reacción de frustración de no ser parte y de inseguridad, que va muy en contra de nuestra forma de ser. Pero esa incomodidad que se generó llevó a algunos a comenzar con un proceso de mirarse y dejarse interpelar. Interpelarse en lo cotidiano porque ya no estaban socialmente aceptadas nuestras prácticas diarias, esa capilaridad donde el patriarcado nos pone a prueba con nuestros vínculos y donde se demuestra la desigualdad de nuestros roles designados. 

Por eso, es importante cuestionarnos entre varones, buscar la forma de, como dice Lucho Fabbri, incomodar en los grupos de Whats App. Pero también, que formemos en los colegios, universidades, organizaciones comunitarias y estatales dispositivos para que los varones discutamos nuestra masculinidad, que permita salir de una norma y poder generar personas más empáticas, que se relacionen desde el afecto, la escucha y el habla. Poder ser mejores personas, para ser una mejor sociedad, a eso nos invita el feminismo, ¿vamos? 

Texto: Julián Perruccio. Papá de Juan. Profesor de Historia – UNTREF. Militante del Movimiento Evita.

Collage: Sebastián Vidal. Diseñador y artista gráfico de Tres de Febrero. Trabaja el Collage digital y otras técnicas. Su obra está basada en gran medida en el Surrealismo y el arte cósmico.

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