Diario de sangre: sexualidad y soberanía

Se discute de qué palabra griega llegamos a nuestro vocablo “clítoris”: si de una pequeña eminencia del terreno, algo así como una colina, o si de una cierta llave. Sin dudarlo, arbitrariamente me quedo con ésta última, sólo para habilitar la pregunta, ¿qué abre esa llave? Esto: lo esencial es invisible a los ojos….patriarcales. El clítoris es la llave, sí, del placer de los cuerpos vulvoportantes. El clítoris es la corona de aquella flor carnosa y húmeda que llamamos vulva. Es la pequeña eminencia de su terreno y de nuestra erección. Pues si bien la punta del iceberg caliente de nuestra fisiología es eso que se ve, que tocamos, nuestro clítoris es algo mucho mayor, mucho más complejo y, claramente, es el  sujeto empoderado de la mayoría de nuestros orgasmos.

En el pasado encuentro del taller @ciclandoando, que motoriza estos diarios de sangre, hemos hablado sobre sexualidad integral y soberanía del cuerpo. ¿Y cómo hacerlo posta si no es primero hablando de ese cuerpo que las participantes portamos, callamos, erotizamos, amamos, castigamos, mostramos, ocultamos, halagamos, gozamos? Entonces, inicialmente, necesitamos identificar eso que la comunidad científica no se ocupó de investigar hasta hace algunas pocas décadas: nuestro clítoris y en ese cúmulo de terminaciones nerviosas hasta el grito, el resto de nuestra vulva, ahí, relegada al tabú, al destrato público, víctima de una vagina que siempre fue nombrada para servir al varón y su pene. STOP. Ya nos empezamos a mofar de las viejas explicaciones y mandatos y nominaciones, y empezamos a usar el espejo y la mano, las otras palabras y la voz en alto.

Erectas

Algo que me fascinó es que hayamos hablado de erección femenina. Así, con esa palabra tan arrebata por los varones cishetero para nombrar su falo. Cuando abrimos nuestro manual de cuerpas vulvoportantes, entendemos que puede ser nuestra también esa palabra. La coordinadora del taller decía “los cuerpos cavernosos o tejidos” que se llenan de sangre, aproximadamente medio litro, poco a poco, a nuestro tiempo, que no es el del pene y……..¡zas! tensión, erección, orgasmo, pálpito, toda nuestra voluntad puesta ahí contra nuestro suelo. Incluso sin coito, incluso sin compañía, incluso muy a pesar de quienes siempre quisieron dominar nuestra sexualidad y nuestros placeres. Que, por cierto, son ése y muchos otros porque, aunque tan en la penumbra debimos darnos placeres en la historia los existenciarios femeninos, nosotres no los resignamos del todo; mantuvimos el ritual y la fuerza, la red, los minutos, el guiño y el roce, a pesar de toda la frazada del tabú, la represión y el estigma encima.

¿Hay una única manera de percibir y vivir nuestra sexualidad? No, definitivamente no. Somos diverses, sin copia y pega. Pero la venta de humo siempre nos dijo y sigue repitiendo otra cosa: que así como son nuestros cuerpos los que están mal si no encajan en los modelos hegemónicos que se presentan como “cuerpos normales”, también están mal nuestros deseos si no cuadran con la norma heteropatriarcal. Están mal nuestras vulvas firmes, nuestras vulvas flojas, las delgadas y las anchas, las de labios fruncidos y las de labios danzantes, las claritas y las oscuras, etc. etc. .

En ese régimen del odio y la opresión, del control y el consumismo, se necesitan personas con más insatisfacción que goce, por lo tanto, se dirá que, además, nuestras diversas maneras de disfrutar la sexualidad son erróneas o carentes, irregulares o deben frustrarnos y nuestros orgasmos son tontos porque no gemimos como se espera. Ah y que si no hay orgasmo con otre, es porque no sentimos placer y por lo tanto, somos una sombra. Y así podríamos seguir hasta rechinar los dientes. Pero queremos reivindicarnos, al menos las que nos juntamos cada sábado en @ciclandoando, y cantarle una oda a nuestra sexualidad que va reconociendo los tapujos que la sometieron y va descubriendo las mil maneras de hacerla feliz, de volvernos las que somos.

Soberanía, carajo

¿Qué es la soberanía del cuerpo sino conocerlo en su integridad y complejidad? No digo conocer la información anatómica más o menos regular; digo el propio cuerpo en transformación, dinámico, dialéctico con nuestra inmaterialidad y con el entorno. Ser soberanes una vez que nos miremos y palpemos tanto nuestra carne que podamos afirmar que acá estamos; que nos gusta aquello o aquello otro, incluso que no todo nos interesa; que nos animamos a salir de los moldes no elegidos y experimentar;  que podemos cuidarnos y amarnos y con ese propio respeto, cambiar nuestra mirada hacia otres.

Hay una trampa en la que aprendiendo, caemos. Si deseamos y atendemos ese deseo, pero no rascamos las capas de normatividad del mismo, ¿deseamos? ¿Cómo nos relacionamos con el deseo? ¿Qué preguntas nos hicimos individual y colectivamente para vincularnos con nosotres mismes y nuestra corporalidad, con nuestro derecho al goce y nuestro camino hacia él? Si sentimos placer, estamos saludables. Si tenemos miedo, no. No hay mucho más que agregar a esas premisas; sólo cuestionar, observarnos, nombrar, registrarnos, cuestionar de nuevo hasta que se nos aliviane todo y nuestra propia aceptación nos empuje al orgasmo más soberano, el que viene con el desarme de aquello que a cada une le oprima el ser y sentir lo que se quiera; ese gesto libertario que nos planta una sonrisa atrevida sin buscarla en el medio de la jeta, con los ojos revoleándose.

¿Qué mirás?

En el taller se dijo esto: “la vulva es la parte del cuerpo más tocada que mirada”. Estallé de risa y de asombro. Nunca lo había pensado así. Y quizás fue una revelación porque todavía hay en mí tanto de esa clausura de los modelos: “tu vulva no es como las vulvas”, nos dijeron siempre los discursos mainstream y les creímos y las dejamos sin el regalo de nuestra mirada, aunque acudamos a ellas para derramar la hostilidad del mundo. “Tu vulva no es como las vulvas” nos recriminaron detrás de las pantallas, por lo cual tu sensualidad estará trastocada, quedate con lo que puedas. ¿Algo así sería el mensaje mafioso, no?

Tarea para el hogar

¿Se animan a mirar su propio cuerpo? Esta semana nos dieron tarea y no es armar una composición tema la vaca. Es agarrar el espejo y darle mecha al ojo para, justamente, mirar nuestro propio cuerpo. Es una obviedad y una extrañeza si de vulva propia se trata. Pero es que si no, volvemos a lo de siempre: o nos nombramos nosotres u otres lo harán en nuestro lugar y no siempre con empatía, amorosidad y respeto. También enseñemos a nuestres hijes: hagan caso a su curiosidad, conozcan su cuerpo, podrán darse así el lugar que merecen en este mundo; y les propiciaremos, con un espejito, un permiso para su intimidad, un buen consejo y sin dudas, nuestro ejemplo, un camino de vuelta a su propia casa -la del cuerpo, la de todos los goces- menos escabroso, sufrido, marginado o sumiso que el nuestro.

Ahora sí, quiero gritar, para irme radiante a mi espejo:

¡Vulvas del mundo, saluden a sus portadoras! ¡Caricias y felicidad para todas!

ANEXO. MI DIARIO DE ESTE CICLO

Día 12. 03 de agosto/2020: mi ciclo es de 24 días, estoy justo a la mitad. Tengo el nivel de energía necesario para iniciar la semana, la vuelta a mi trabajo docente, una lista de tareas pendientes abrumadora, y muchos etc. Pilas de ocupaciones y yo tipo bestia de diez cabezas, sin perder un gramo de lucidez, ni sintiéndome vencida. Sin embargo, no me percibo tan erótica como en esta parte del ciclo otros meses, o sí, pero esa carga la puse en todo esto que me urgía y acabo de contar. Vengo haciendo la tarea de la semana y siento ternura por mí misma, por permitirme continuar descubriéndome. Eso quiero para siempre: continuar mirándome al espejo como si practicara mi propia obra y que nadie nadie se atreva a nombrar mi deseo antes que yo misma, que nadie nadie ose clasificar mi cuerpo o descalificarlo.

 

Si querés info sobre el taller “Ciclar concientemente”, podés seguir la cuenta de Instagram @ciclandoando o contactar a Florencia Catania, su coordinadora: @criandoando –  florcataniaok@gmail.com – wp 1136445918

Texto: Pamela Neme Scheij

Arte visual: Florencia Venditti. Ilustadora y Diseñadora de Indumentaria (UBA). Dibujé toda mi vida, desde pequeña. El hiperrealismo manual me apasionaba, hace poco descubrí la digitalización: mi nueva pasión;  y aquí estamos. Instagram: @florvenn 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: