Diario de sangre: ciclar conscientemente

Los cuerpos que menstruamos lo hacemos cíclicamente durante gran parte de nuestra vida y así de extensa también puede ser nuestra ignorancia acerca de la sangre que nos cae, de las diversas maneras de gestionarla, de todos los otros días del ciclo que hacen de nosotres eso, personas menstruantes con nuestras regularidades y nuestras particularidades, con nuestros derechos y nuestros tabúes que pueden ser desatados, liberando el conocimiento y disfrute de nuestra sexualidad.

Desde que somos niñes, la publicidad nos muestra sangre azul como si fuéramos princesas de laboratorio. Entonces, cuando nos cae sangre sobre nuestra bombacha creemos, en realidad, caer en desgracia. No es azul, mancha, dicen que es natural, pero a la vez que debe avergonzarnos y necesitamos callarla porque si habla, seremos motivo de burla. También dicen que no podemos hacer lo mismo que siempre en los días de menstruación, pero no, sí, debemos hacer lo mismo que siempre porque nada, la toalla te lo permite, el tampón te lo permite, la pastilla te tapa las molestias, la sociedad te empuja a lo que creés que querés aunque no sabés si es así y a qué costo.  Desde que somos niñes, la menstruación nos atormenta un poco más o un poco menos según el comportamiento familiar, los ejemplos, la etiqueta que nos califica como “señoritas” (sí, me regalaron flores como a tantas y me llamaron tías para felicitar; a mis hermanos hombres les daba pudor, pero creyeron conveniente sonreírme sin saber bien qué decir, etc.). Creemos con asco, o impresión, o fastidio, que tenemos que bancarnos como un castigo divino ese sangrado para ser madres, aunque ni sepamos si desearemos serlo, pues nos enseñan que menstruamos para cumplir con nuestro destino de progenitoras. Entonces, claro: los miedos, la bronca, el acatamiento, la falla –que siempre está en nuestra individualidad para el mundo médico y el no médico que opinan-.

Pero los tiempos cambian y hacemos que cambien. Una nueva ola viene rompiendo las pacaterías y la indiferencia. Y cada día sumamos un nuevo BASTA. Por ejemplo, a todo lo anterior hace rato venimos diciendo BASTA.

Son miles las enseñanzas que la historia de las mujeres y personas menstruantes nos han legado para transitar por los túneles de la sabiduría femenina, boicoteando el sentido común construido por el patriarcado con todas sus tenazas educativas y mercantiles, que desbaratan nuestra soltura y calidad de vida saludable, hacia dentro de nuestro cuerpo y en el medio ambiente en que existimos.  A esa opresión es que decimos BASTA.

Sin embargo, como en todo lucha por nuestra reafirmación y nuestros derechos, debemos apostar primero por el autoconocimiento y por la información. Ante el poder, contrapoder. Y para eso, las redes que no nos cansaremos de tejer.

Un taller desde el Conurbano para las menstruadoras del mundo

El pasado sábado asistí a la introducción de un taller virtual que invita justamente a esto: ciclar conscientemente –así su nombre- como ejercicio de aprendizaje, introspección y como acto político. Eso dije: sangrar como acto político en una sociedad que urge transformaciones desde la mirada de quienes hemos sido controlades a través de la represión, la ignorancia y el miedo.

Justo en este tiempo de estar más en soledad, más en casa, tenemos la posibilidad de pensar y experimentar lo que la anterior normalidad, en el abatimiento cotidiano, quizás no nos permitía: observar qué le ocurre a nuestro cuerpo, entender cómo se mueve y late nuestro útero, qué es la sangre que nos cae, cómo gestionarla más saludablemente, qué relaciones hay entre ese momento de nuestro mes y el resto, cuán importante es reconocer nuestra fisiología para avanzar con nuestros deseos y hacer añicos las mentiras opresivas.  

A partir del próximo sábado 4 de julio y durante 8 encuentros virtuales, se conformará un grupo de personas menstruantes a quienes nos vibrará la curiosidad, la necesidad, la posibilidad de entendernos más y por lo tanto, empoderarnos más verdaderamente y por supuesto, liberar esas ataduras que nos vuelven más sumisas y menos plenas.

¿Y El Tresdé?

Éste es el primer relato, algo así como lo que ya pensaba y en qué me dejó pensando la charla introductoria; pero la posta sucederá en estos dos meses de encuentros que se ciernen y que serán como un gran orgasmo de información y poder; de autoenamoramiento de mi existencia en tanto esto que me pasa cada mes no es para volver a ser madre, sino para sentir que en mi cuerpo ocurre también el universo; y que lo que el patriarcado castiga o acalla, a mí me va a gustar, me va a enorgullecer porque le quiero hacer la contra con justicia y con autoamor, con mi propia sangre.

En El Tresdé queremos hablar de todo lo que rompa nuestras rejas y nos despliegue nuestro poder, así que estaremos acompañando este taller del bien y contando en la revista cuánto aprenderemos allí. ¡Acompáñennos!

ANEXO. MI DIARIO DE ESTE CICLO. 

Día 1 – 29 de junio/2020: comencé a menstruar levemente; la sangre roja aún luce rosada. La pude ver en el papel higiénico durante todo el día. Siempre que puedo, practico el  libre sangrado (más en cuarentena, obvio). Hoy también. Mañana es probable que me levante y la sangre ya roja comience a caer. Mi humor es bárbaro. Estoy llena de energía, a diferencia del día de ayer, el día 0. Creo que éste será un gran mes: el malestar anímico que me afecta habitualmente los días 0 y 1 no me aquejaron esta vuelta. ***¿Será cíclico? ¿Cada cuánto? ¿Por qué? Voy a continuar observando y anotando.

 

Si querés info sobre el taller “Ciclar concientemente”, podés seguir la cuenta de Instagram @ciclandoando o contactar a Florencia Catania, su coordinadora: @criandoando –  florcataniaok@gmail.com – wp 1136445918

Texto: Pamela Neme Scheij

Fotografía: Ramiro Montaos. Fotógrafo autodidacta. Amante de la naturaleza, a la cual intenta captar en sus más pequeñas dimensiones. Curioso por los rostros que se eternizan en sus retratos @ramiroeme

Un comentario sobre “Diario de sangre: ciclar conscientemente

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  1. El mundo sigue explicando realidades como la menstruación desde una perspectiva patriarcal. Las personas que escapamos a lo que esperaría el heteropatriarcado de nosotras deberíamos estar más organizadas, tanto al menos como la gente conservadora, que se reúne un rato todos los fines de semana en sus diferentes templos. En torno a una religión atea/agnóstica, no dogmática, feminista, antirracista, y ecologista lo estaríamos, y se podrían formar muchas comunidades. En infinito5.home.blog escribo sobre ella.

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