#3poemas1poeta / Melina Alexia Varnavoglou

A medida que pasan los días de aislamiento, la traducción de las palabras leídas, escuchadas, soñadas se multiplica hasta conformar un nuevo lenguaje.

Los poemas de Melina Alexia son un viaje hacia adentro, un recorrido por la casa mientras se van juntando las propias partes del cuerpo desperdigadas por ahí para avanzar. Orden, no. Caos, pero propio.

Autos

La primera noche que no pude
dormir con un hombre
escuché a los autos.

Recostando mi cabeza
sobre la almohada compartida me entregué
a esa corriente silenciosa
que empezaba a formarse
cuatro pisos más abajo
¿los escuchás?
¿eh?
si los escuchás…
¿qué cosa?
Hay algo imposible en ese sonido
algo más que la inercia sobre un plano
no puedo decir que se muevan -yo no los estoy viendo-
pero rugen y rasgan
cada punto
si hasta los siento deslizarse por mi piel
como una lengua áspera
y entonces olvido que son autos
chapa sobre ruedas
que alimentamos con hidrocarburo
y los escucho
son como la hierba
que se expande hasta volverse finita y desaparecer
ese ruido hacen cuando se alejan
es una especie de dolor
algo así como una mirada retirándose
no tan definitivamente.
Esa turba diminuta al filo del asfalto
como la brasa que queda prendida
y en mitad de silencio
suena y suena
es lo único que puede salvarme
Yo no quiero que los vuelvan más sigilosos
¿cómo soportaría, por ejemplo, esta noche
junto a un cuerpo que no puedo amar
si no fuera por el sonido de sus motores?

(En Por mano propia)

Melina

Cuando muere una con tu mismo nombre
es extraño
no más grave
ni menos ajeno
pero algo detiene la mirada
unos minutos delante del titular.
Pesa más la página al pasarla.
Es como si no lo entendieras.
¿De verdad va a ser así?
¿Una foto, mi nombre, hipótesis al respecto?
¿Más fotos, otros nombres, teorías al respecto?

(En Por mano propia)

compañía
A Irene Gruss

Fumo en la ventana
empujando el humo contra las rejas
el viento con el mismo tedio lo devuelve
Esta escena se ha repetido
las últimas noches de verano
cada vez más solitaria
Yo, el humo, el viento, la reja
Sin mí, sólo el viento y la reja
Luego nada
Claro que sería lindo
otro par de dedos transpirados
por los que el cigarrillo se resbale,
una risa amiga a lo lejos
Pero es de noche
Estoy sola
No viene nadie.

(En Por mano propia)

La locura

Quizás la locura no sea
“el camino más alto y desierto”*
sino el más útil y espontáneo
atrevesar una selva -de espinas no-
y al fin nuestro estanque luminoso
Quizás sea este balcón frente a la autopista
una publicidad de Depilife
y nosotras en el suelo semidesnudas
cantando Pixies
el cerebro estallado por la fiesta
ayer bailamos hasta olvidar los componentes
-Toda la serotonina que nos quitaron
vamos a recuperarla-
Where is my mind?
Where is my mind? cantamos
y la tarde se difunde
mi cabeza no está en ninguna parte
cedí el control
siempre confié en que mi mente sea
el único lugar seguro
y no, no los hay
No digo que seamos sombras atadas a un palo
tampoco juanitas de Arco
pero quizás se trate
de dejar de ir a donde no nos quieren
y aun así seguir estando
que no nos manden
del patio de la escuela
al del loquero, ¿piedad?
no somos animales
que aprendieron a esconderse
ya no más el convite forzado
las sonrisitas
Salí a la calle
con el viento en la nuca
pero un hombre ¿loco?
empezó a seguirme
tenía desencajados los ojos
y una extraña electricidad por toda la cara
asi nos acecha la locura a veces
es una manera de mirar.

*”Demencia”, Jacobo Fijman

(Inédito)

Centro STAMBOULIAN

Durante esos meses sacaste turno para todo
ginecóloga, dentista, neumonólogo osteópata
como lo de la cabeza no tenia solución
querías ocuparte por fin de lo otro
El primer paso era hacerse análisis
te dieron un vaso plástico, caramelos
y una moneda para el café
la extraccionista completó
por vos el formulario
“toma alguna medicación?”
“escitalopram” escribió
“Ah, lo que tomo yo” dijo
¿Y? qué tal? pregunté
“… me di cuenta de que la necesito”
respondió después de unos segundos
“nunca la pudiste dejar?”
y narró separaciones, familiares enfermos, hijos chicos
“también tiene que ver con este trabajo….”
agregó buscando la vena
“…que no me gusta”
Se hizo un silencio
“pero vos sos joven, tenés chance”
la escuché decir
mirando el techo blanco
mientras mi sangre subía por la jeringa.

(Inédito)

 

Melina Alexia Varnavoglou (Villa Ballester, 1992). Estudia filosofía, trabaja como librera y es militante feminista y socialista. Publicó la plaquette de poesía y fotografía Los mundos posibles (La Fuerza Suave, Nulú Bonsai) junto a Aldana Antoni y grabó el EP de poesía y música Restos planetarios (disponible en Bandcamp) junto a Gabo Cuman.
Por mano propia, por Caleta Olivia, es su primer libro.

Fotografía: Jésica Barneto. Nací en Buenos Aires, con espíritu curioso e inquieto, fui construyendo mi vínculo con la fotografía de manera amateur. Disfruto fotografiar momentos de contemplación y silencio, cuando la naturaleza habla por sí misma.

Sección coordinada por Melisa Papillo.

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