El desafío de seguir haciendo escuela en tiempos de pandemia

A partir de la reglamentación del aislamiento social, preventivo y obligatorio, la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires viene desarrollando en coordinación con otras áreas del Estado Provincial, los Municipios y Consejos Escolares, una serie de medidas tendientes a garantizar la continuidad pedagógica de niñes y adolescentes, como así también a satisfacer sus necesidades alimentarias y de contención social. A tales fines, se creó una plataforma virtual, “Continuemos Estudiando”, mediante la cual se ofrece a les estudiantes material didáctico de apoyo para las actividades a realizar desde casa. Esta propuesta se complementa con una distribución de cuadernillos pedagógicos impresos que llegan a cada distrito, con el objetivo de ser distribuidos a través de cada escuela a estudiantes que no dispongan de conectividad. 

Por otra parte, a través de una reformulación del SAE, el Servicio Alimentario Escolar que en tiempos de establecimientos abiertos ofrece diariamente el desayuno, merienda y/o almuerzo, es que el Gobierno Provincial logra llegar a las familias brindando quincenalmente un módulo de alimentos de adecuada cobertura nutricional. Para ello fue necesario triplicar el presupuesto destinado a este Programa. 

Asimismo, se viene avanzando en garantizar la continuidad de las obras de infraestructura que se habían planificado para que, cuando finalice el aislamiento preventivo obligatorio, el reencuentro en las aulas suceda en un marco de mayor seguridad y dignidad. Pero: ¿se imaginan esto posible sin una comunidad educativa activa, pujante, solidaria y comprometida? El éxito de esta batalla está radicado en el valor de lo colectivo. Fue ni más ni menos que el gran brasileño Paulo Freire, impulsor de la Pedagogía del oprimido, quien afirmó que “nadie libera a nadie, ni nadie se libera solo. Los hombres se liberan en comunión”. Y es en esta comunión en que miles de trabajadores y trabajadoras de la educación (mayoritariamente mujeres) vienen tejiendo en forma anónima y constante, esa red de prácticas cotidianas, desde sus casas y también poniendo el cuerpo en la escuela cuando se hace necesario. Planificando, supervisando, corrigiendo, cooperando, asisitiendo, conteniendo, entregando alimentos, cuidando del otre. Enseñando contenidos, pero sobre todo aprendiendo a seguir haciendo escuela, siempre, en cualquier contexto que sea. 

Del otro lado el estudiante, les estudiantes, y sus familias, sus diferentes modos de ser familias (donde también mayoritariamente lo relativo al cuidado, la alimentación y la educación recae en las mujeres de esos núcleos). Aprendiendo a aprender en este contexto de dificultades y necesidades, solidarizándose unes con otres, respetando el valor de la educación como motor del crecimiento y recordándonos que la escuela pública cumple en nuestra sociedad una función indelegable e indiscutible. 

En el medio, hay muchas tareas administrativas, ejecutivas y de gestión, que se cumplen las más de las veces invisibilizadas, pero que son fundamentales para que el circuito continúe. En ello, hay que reconocer además el esfuerzo de les trabajadores del Consejo Escolar y de otros organismos, en este tiempo de pandemia. 

Y, por último y como siempre, resaltar también el valor de la militancia, siempre dispuesta a estar presente allí donde la Patria lo requiera, para poner su granito de arena y asegurar una mano de ayuda a la escuela o al estudiante que lo precise. Todes aportando en mayor o menor medida para seguir haciendo escuela

Hacer escuela en este contexto no es nada fácil. Requiere de un Estado comprometido y presente. Requiere de gobernantes y funcionarios dispuestos a disipar diferencias y trabajar en conjunto frente a la inmensidad de la crisis que atravesamos. En estos tiempos en particular, es necesario trabajar juntes y cooperar para dar respuesta a las necesidades urgentes de nuestra gente: ¿cómo llegar a las familias que no están pudiendo retirar los alimentos en la escuela? ¿Cómo hacer para evitar colas y amontonamientos que vayan en contra de la necesidad de aislamiento? ¿De qué manera cuidar a les trabajadores? ¿Qué hacemos con el dengue, con la necesidad de fumigación y corte de pasto en los establecimientos educativos? ¿A dónde orientamos a dirigirse a las familias cuando plantean necesidades, como pañales, leches de fórmula o aplicación de vacuna antigripal? ¿De qué manera la Municipalidad propone reforzar la asistencia para las familias con mayores dificultades? ¿Cómo respondemos frente a una vulneración de derechos o una situación de violencia detectada?

Sobre estas y muchas otras cuestiones debemos trabajar y profundizar. Por eso, la gestión local se vuelve fundamental en este proceso. Es por esta razón que en Tres de Febrero desde el Frente de Todos venimos solicitando insistentemente al Intendente Diego Valenzuela la conformación de un Comité de Gestión de Crisis Sanitaria y Social, que involucre a todas las fuerzas políticas para diseñar respuestas acordes a las demandas actuales en salud, seguridad, desarrollo humano y asistencia crítica, educación, desarrollo económico y asistencia a PyMEs y comercios. Pedimos un diálogo genuino, cotidiano, que abarque también a todas las fuerzas vivas de la comunidad: gremios, instituciones, espacios no formales de contención social, Iglesias y todos aquellos actores con los que hoy -y siempre- nos encontramos en el territorio para enfrentar esta realidad y brindar toda nuestra capacidad de ayuda. Pero aún seguimos esperando. 

Ojalá podamos replantearnos la necesidad de un municipio de puertas abiertas, de compromiso con el otre, de redes de escucha y asistencia real. De menos cámaras de TV y más presencia territorial. 

Ojalá este contexto adverso sea nuestra oportunidad para revalorizar la importancia de lo público y de lo colectivo, del Estado como garante de nuestros derechos. 

Ojalá nunca más tengamos que escuchar a un gobernante decir que “caer” en la Escuela Pública es una desgracia o que ningún pobre llega a la Universidad. 

Ojalá reconozcamos, de una vez y para siempre, el valor de la educación para la emancipación de nuestro Pueblo, y abracemos la idea de que ella solo puede desarrollarse en el marco de un proyecto profundamente Nacional y Popular. 

 

Texto: Andrea Benitez. Militante del peronismo nacional, popular, democrático y feminista. Actualmente Consejera escolar en Tres de Febrero, representando al Frente de Todos.

Imagen: tomada de Página /12.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: