Violencia de género en cuarentena: una emergencia dentro de la pandemia

Quizás sea por el aislamiento o por la mayor exposición a los medios masivos, también por la sensación de que la única emergencia sería el avance del COVID-19, pero en los últimos días las mujeres sentimos –como siempre, o como nunca- en nuestra piel, en nuestra sangre, la tristeza y la bronca por los femicidios ocurridos en el contexto del aislamiento social preventivo y obligatorio. 

Los datos del 2019 fueron contundentes y el 2020 continúa con la misma tendencia. Según el Observatorio Ahora que sí nos ven, la cifra de femicidios en 2019 ascendió a 327 casos, contabilizando un femicidio cada 26 horas. “Hasta el 20 de marzo se registró un femicidio cada 32 horas en Argentina” y la cifra subió con los asesinatos perpetrados en los últimos días. “Desde que empezó la cuarentena hubo, por lo menos, 20 femicidios” y hasta comienzos de marzo, se habían registrado al menos 71 femicidios. Ante esta situación, organizaciones sociales, sindicatos, centrales de trabajadorxs, universidades y distintas instituciones dispusimos de nuestra fuerza y recursos, limitados por el aislamiento, para contribuir en la lucha contra las opresiones por cuestiones de género.

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Fuente: Defensoría General de la Nación.

Una propuesta que viene ganando eco es la de declarar la emergencia en violencia de género a nivel nacional para disponer de mayores recursos en este trabajo: ya sea para engrosar las filas del 144 o para incorporar profesionales en áreas de justicia y garantizar una mejor atención de los casos, entre otras cuestiones. A veces quedamos aturdidas, sabiendo que, aunque existan leyes e instituciones que deberían proteger a las mujeres en situación de violencia, no cumplen con sus funciones. Fátima Acevedo, Denise Vergara, Claudia Repetto, María Alejandra Sarmiento, Pamela Rodríguez, son sólo algunos de los nombres, los últimos de las noticias, de las mujeres asesinadas que previamente habían denunciado a sus femicidas. Pero al parecer, la justicia no pretende tomar ninguna carta en el asunto. 

El Estado es responsable

El anterior subtítulo hace mención a una de las principales consignas del movimiento de mujeres y disidencias en Argentina. Las instituciones del Estado, los agentes del mismo, deben responder ante las denuncias. Por eso, desde el Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad (en adelante MMGyD) se propusieron: declarar a la línea 144 como servicio indispensable en el marco de la emergencia sanitaria, reforzar los canales de atención de esta línea de alcance federal sumando personal especializado para la atención integral de casos, mejorando los recursos tecnológicos y reforzando el servicio de atención en PBA. Por eso, se lanzaron campañas específicas para aumentar el alcance de la difusión de la línea 144: se generaron el mail linea144@mingeneros.gob.ar, además de la aplicación gratuita para celulares y las líneas de contacto directo a través de whatsapp: 112771-6463 / 112775-9047 / 112775-9048. 

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Fuente: Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad.

Se articularon canales con otros niveles de gobierno, se exceptuaron de las medidas de aislamiento en casos de fuerza mayor para que las mujeres y personas de la comunidad LGBTIQ+ puedan salir a pedir asistencia o realizar una denuncia. También se articuló el trabajo con organizaciones sindicales y universitarias que pusieron a disposición hoteles y lugares de alojamiento para personas en situación de violencia. 

Las articulaciones intersectoriales e interministeriales son diversas. Siendo alguna de ellas, la inclusión de mujeres en situación de violencia en el programa Hacemos futuro, la iniciativa Barbijo Rojo para obtener un soporte por parte de farmacéuticxs al momento de denunciar, entre otras. 

Toda la información necesaria está disponible en la página web del Ministerio y es difundida a través de sus redes sociales y no es nuestra intención discutir en esta nota el alcance o la valoración que se pueden hacer de estas medidas. Lo que sí podemos decir, ya que resulta evidente, es que los esfuerzos no son suficientes y la situación es de urgencia. Sobre todo al ser invitades a denunciar, a no callarnos, aunque luego los canales de denuncia sean justamente los que se cortan y dejan en el abandono las denuncias.

Una consigna consensuada por todos los sectores, quizás por lo general de su propuesta y la posibilidad de interpretarla desde diversos ángulos, es que en esta pandemia debemos cuidarnos entre todes, y eso incluye el trabajo mancomunado de distintos niveles gubernamentales (nacional y subnacionales) en el control de este virus y las garantías de servicios mínimos para la cuidadanía, se trate de gobiernos oficialistas u opositores. 

En este sentido, el MMGyD lanzó su “recomendaciones para gobiernos provinciales y municipales en materia de políticas de género y diversidad en el contexto de la emergencia sanitaria”. En ellas se incluyen: reforzar medidas de difusión, comunicación y visibilización de la información acerca de los servicios de asistencia y protección para las personas en situación de violencia por motivos de género; reforzar los dispositivos y servicios de atención directa para esta población, garantizando los recursos y el funcionamiento de equipos de atención en el contexto de aislamiento, incrementando canales de atención y contención psicológica, ampliando líneas de comunicación a través de números de whatsapp, correos, apps y alternativas de atención remota. 

Además, garantizar la libre circulación de mujeres y personas LGBTI+, reforzar mecanismos de coordinación y articulación con las fuerzas de seguridad estableciendo protocolos de actuación para garantizar derechos y la protección de personas en situación de violencia por motivos de género. También reforzar mecanismos de articulación y coordinación con el Poder Judicial de cada provincia para garantizar el acceso a la justicia, la prórroga automática de medidas judiciales de protección en el marco de causas abiertas por violencia de género. Garantizar el funcionamiento de Hogares de protección, refugios y/o casas de abrigo, como servicios esenciales durante la cuarentena. 

Fortalecer las redes comunitarias de organizaciones territoriales que trabajen con situaciones de violencia por motivos de género, junto con la creación de Mesas locales de género y diversidad para articular acciones de abordaje de estas problemáticas. Fortalecer con mejores recursos y más recursos los programas sociales y de asistencia económica, fortalecer mecanismos de acceso a la salud, impulsar políticas de cuidado para evitar que estas tareas recaigan, aun mas, sobre mujeres y subrayar el carácter colectivo de la responsabilidad de cuidar de niñxs, adultxs mayores y personas con discapacidad, en conjunto con campañas de difusión sobre la importancia de la corresponsabilidad y distribución justa y equitativa de las tareas dentro del hogar. 

Reforzar políticas de seguridad alimentaria, garantizar acceso a subsidios para mujeres trabajadoras del sector informal, monitorear cumplimiento de disposiciones en torno a derechos y obligaciones de lxs trabajadorxs de casas particulares durante la cuarentena, gestionar subsidios para personas travestis y trans, atender la promoción de derechos y necesidades específicas de personas del colectivo LGBTI+, difundir medidas locales en materia de género y diversidad, hacer accesibles estos mensajes cuya sugerencia es utilizar lenguaje inclusivo y materiales audiovisuales con subtítulos, resaltando el acceso a la información clara y concreta

Necesitamos un municipio presente

A partir de la revisión de los medios de difusión de la municipalidad, notamos la ausencia prácticamente absoluta de referencias que apunten a reconocer la situación particular de las mujeres y disidencias en el contexto de aislamiento. Tampoco hay difusión ni diversidad de canales para comunicarse con los centros locales de atención a mujeres en situación de violencia por cuestiones de género. La información es escasa y la atención a esta problemática queda por fuera, explícitamente, de la prioridad del municipio. Sólo basta un chequeo general de las redes, o el último video de difusión que realizó Diego Valenzuela sosteniendo que es un momento para el ahorro de recursos, sumándose a la campaña de desprestigio del trabajo político que incluyó rebajarse el sueldo de manera demagógica. 

Necesitamos que la consigna de que nos cuidamos entre todes no sea una consigna vacía. Necesitamos reforzar los canales de atención nacionales, provinciales y que aparezcan canales municipales. En este contexto, quizás más que nunca, necesitamos un municipio presente. Que se dé respuesta a los reclamos de articulación con las fuerzas opositoras para atender a la crisis y que se incluya la participación de movimientos sociales y agrupaciones de la comunidad, poniendo a disposición los recursos necesarios para garantizar nuestros derechos. Los exigimos. Se trata de nuestras vidas. 

 

Texto: Florencia Romero. Originaria de Loma Hermosa. Politóloga de UNSAM. Estudiante de posgrado en UNPAZ. Militante del campo popular. Feminista. 

Imagen: Leila Tanuz.

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