Si pudo contra el macrismo, el feminismo puede contra la pandemia

Es difícil pensar en cómo seguir un camino que, cuando parecía empezar a ordenarse, nos trajo a un contexto tan inesperado. Luego de cuatro largos años luchando contra la política de la incertidumbre cotidiana, nos toca asumir el riesgo que implica una pandemia mundial para nuestras vidas, nuestra salud.

Repentinamente nos urge pensar en otras formas de acompañarnos y colaborar de forma colectiva para que los resultados de todas las medidas tomadas por el nuevo gobierno sean las mejores posibles. Nos esperan momentos indeseables, pero a su vez debemos fomentar la solidaridad y el trabajo conjunto, que justamente nos permitieron cambiar el modelo de Estado excluyente por este otro que busca responder a nuestras necesidades y hacer cumplir nuestros derechos.

El feminismo fue una parte fundamental para ganarle al macrismo, somos protagonistas de todo lo logrado. No hubiera sido posible tener un Ministerio de Salud, un Ministerio de Géneros y Diversidad, un presidente (y una vice) a favor de la legalización del Aborto, sin la osadía, sin las ambiciones, sin los deseos y sin los objetivos que les feministas nos propusimos concretar. Alberto Fernández y Cristina nos lo recuerdan cada vez que nos nombran como “argentines”, pero también con cada acción y cada medida que llevan adelante. Por supuesto que todavía no cambiamos nuestra sociedad y falta mucho para eso. Pero todo lo bueno que hasta hoy tenemos, es también gracias a nuestro gran y diverso movimiento. Desde allí hay que partir para pensar en este momento que estamos transitando.

El aislamiento feminista es encuentro constante

Hoy no tenemos las juntadas y acompañamientos físicos, los abrazos en las movilizaciones inundadas de brillos, la posibilidad de desarrollar del mismo modo que antes muchas de nuestras propuestas para mejorar la vida de las compañeras de los barrios populares. Pero el respeto (indispensable) a las normas de la cuarentena nos obliga a pensar y a tomar otro tipo de acciones en relación a las formas de violencia que se agudizan en las casas y en las camas, a quienes cuidan de otres y sufren más que nunca no tener una retribución, a quienes bancan todos los días los comedores de los barrios más humildes, a quienes viven al día y no tienen o no pueden seguir con su trabajo precario, a quienes son población de riesgo, a quienes tienen alguna discapacidad o cuidan de otre en esa condición. La mayoría de las personas en esas situaciones son mujeres y disidencias, y entre elles son las travestis y trans quienes están más expuestas.

Las políticas públicas que hoy más necesitamos fueron vaciadas durante los cuatro años anteriores y el acceso a la salud es lo más preocupante. A cinco meses de haber asumido, nuestro gobierno está tomando decisiones contundentes tratando de abarcar las distintas realidades y, justamente por eso, queda claro que el enfrentamiento de la pandemia no es ni será atravesado por todes de igual manera. En ese marco nos encontramos desarrollando distintas iniciativas y formas de solidaridad.

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Mientras los medios masivos y las noticias falsas no dan respiro, mientras algunos apáticos y enfermos de riqueza operan para poner por encima “la economía” (su economía) en lugar de nuestra vidas, seguimos generando redes para cuidarnos y cuidar de otres. La creatividad y la búsqueda de soluciones para quienes tienen mayores urgencias están vigentes.

Todo el lugar a la invención

Los pasos a seguir durante el aislamiento social preventivo y obligatorio no están escritos en ningún lado. Pero sí tenemos a mano un recorrido que nos enseñó dónde están las desigualdades y cómo el feminismo contribuye a la construcción de justicia social. Hoy nuestra forma de vida cambió y poco sabemos de cómo va a ser todo cuando pase la pandemia, pero tenemos desde dónde partir sin paralizarnos y eso es muy valioso.

Corrimos el horizonte de lo posible cuando gritando NI UNA MENOS, le hicimos entender a millones que la violencia machista existe y nos mata todos los días, cuando en pleno gobierno neoliberal ganamos las calles y muchas de nuestras instituciones debatiendo sobre la necesidad de legalizar el aborto, cuando logramos que numerosos sectores comprendan que la política se hace con el feminismo adentro. 

Hoy tenemos un desafío que seguramente podremos afrontar si nos proponemos que los lazos comunitarios salgan más fortalecidos y enmarcados en este proyecto de Estado presente. Seguir abriendo redes de colaboración mutua y acompañar nuestras iniciativas con reflexiones que ayuden a corregir errores y alcanzar nuestros objetivos tiene que ser lo que nos mueva, durante y después del Coronavirus: hasta que el individualismo sea simplemente un residuo y nuestros sueños cumplidos lo acaparen todo.

 

Texto: Mariela Di Francesco. Lic. En Ciencias de la Comunicación, madre, feminista, referente de Mala Junta-Poder Feminista y Nueva Mayoría Tres de febrero.

Fotos: Celeste Destéfano. Nació en 1983, en Buenos Aires. Camina junto a la fotografía hace diez años y es en lo documental donde encuentra su idioma. Es madre, feminista, compañera y pretende siempre ser una obrera de la memoria.

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