Vulvas, goce y autoamor: entrevista a Tati Español

Tati Español no es sexóloga, ni psicóloga, ni médica, es simplemente una persona que hizo una súper inmensa investigación, que no fue nada fácil, y que con toda esa información juntita armó la charla Todo sobre tu vulva, que no para de girar entre grupos de mujeres y personas con vulva. La entrevistamos y nos contó que se fue dando cuenta de que mucha gente no tenía toda esa información que ella había logrado reunir y analizar. Su búsqueda fue independiente y de manera autodidacta, hasta lograr este seminario y una cuenta de Instagram muy activa, desde donde busca darle a cada persona las herramientas para interiorizarse en su propia sexualidad y empezar a descubrirla a partir de la información. “Como todo conocimiento es poder y el conocimiento sobre nuestra sexualidad está socialmente tan negado y tan prohibido, al llenarnos de esa información, vamos a comprender nuestro placer y nuestra sexualidad y, en base a esto, empezaremos a armar nuestro propio modelo sexual que, generalmente, está por fuera del que nos impusieron como un único modelo que es el del coito”. El Tresdé tiene el placer, nunca mejor dicho, de haber hablado con ella, compartir sus reflexiones con ustedes y entender más sobre nuestra propia sexualidad juntes. 

🔥 Arranquemos por el principio de todo. Vos afirmás que “masturbarse es un acto político”. Contanos más acerca de esa perspectiva.

Considero sí muy fuertemente que la masturbación es un acto político, es un acto necesario y es necesario empezar a hablar de estas cosas. Siempre en las charlas les digo a las personas que asisten, que son sólo personas con vulva, que piensen cuando eran niñes en la escuela: todes sabíamos perfecto cómo se masturbaban las personas que tenían pene; sin embargo, para las que tenemos vulva era algo de lo que no se hablaba. Y eso terminó siendo, muchas veces, que se reprimiera y que no se disfrutara, que no encontráramos la manera de hacerlo sin culpa y sin miedo, que no pensáramos que estábamos haciendo algo malo. Yo creo que, verdaderamente, empezar a mencionar la masturbación de las personas con vulva es darle entidad. No hace falta decir “me masturbé anoche” o sí, pero sí hay que empezar a hablar de estos temas. La masturbación para la mayoría de las personas con vulva es clitorial, es externa, puede incluir una parte interna, puede incluir un montón de cosas, pero la gran mayoría se masturba estimulándose el glande del clítoris externamente o la parte frontal de la vagina, en general, lo externo. Y ése es uno de los mayores problemas de la sexualidad porque, encima, cuando somos niñes aprendemos que el modelo sexual es la penetración, pero lo que nosotras hacemos en la masturbación es frotarnos el clítoris externamente. Entonces, es muy difícil reconocerse en el encuentro sexual si lo que une está haciendo en solitario es muy distinto a lo que nos enseñaron que tiene que ser el sexo en sí mismo. En cambio, el varón con pene reproduce con su mano lo que va a hacer después con la vagina de la otra persona. En general, suele ser así el sexo como nos lo contaron que tiene que ser. Las consultas que más recibo de las personas vulvo-portantes tiene que ver con eso: una de ellas es “yo no llego al orgasmo durante el encuentro sexual con otra persona, me tengo que masturbar”; es algo hasta freudiano, lo clitorial es la masturbación, como “lo infantil”, eso también me lo han dicho muchas veces, y la penetración, como “lo adulto”. Eso no es así. La gran mayoría encuentra los orgasmos a través del roce, del frotamiento, de eso que yo llamo “vulvanizar”, de frotar nuestra vulva contra cosas varias y no de la penetración en sí misma. La masturbación nos afirma eso, por dónde pasa nuestro deseo y nuestro placer sexual. 

Entonces, la masturbación es un acto político porque es la emancipación de un placer que nos enseñaron que está supeditado a los conocimientos de la otra persona. Nosotres crecimos viendo un único modelo sexual donde la mujer o la persona con vulva no tiene ningún dominio sobre su placer, sino que es el varón o la persona con pene quien sabe lo que tiene que hacer; donde además, todo lo que conocemos como sexo está entendido como la penetración en sí misma, es lo que le da un estímulo perfecto al pene, es lo reproductivo, es un montón de cosas, pero ninguna es la manera en que nosotres, la gran mayoría de las personas con vulva, encontramos los orgasmos. La masturbación, lo que nos da, es la capacidad de comprender nuestro placer y por dónde pasa, y disfrutar de un placer que nos fue negado durante muchísimos años, siglos, generaciones. Es una actividad importante, sana, rica, nutritiva. Una persona que se masturba sin culpa, sin miedos, dedicándose tiempo, paciencia, amor -es un acto de autoamor- es una persona que llega a sus encuentros sexuales con otres con todo el conocimiento sobre su placer. Eso nos posiciona en otro espacio y desde allí, podemos comprender nuestro placer y entender lo que tenemos que activar al momento del encuentro sexual con otra persona. 

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Por sobre todas las cosas, la masturbación es un instinto y es nuestra actividad sexual primaria, de donde sacamos toda la información y de donde aprendemos cómo funciona nuestro placer. Hace un tiempo, pregunté en Instagram quiénes sabían qué personas con vulva habían experimentado un orgasmo en su primer encuentro sexual: sólo un 5 o 6% de las personas con vulva dijo haber experimentado un orgasmo en su primer encuentro sexual. De las personas con pene, casi un 98%. Y también pregunté en sus primeros dos años de vida sexual y sólo entre un veintipico o treintipico por ciento dijo haber experimentado un orgasmo en ese momento. Esto es por muchos motivos, pero uno de ellos es que la masturbación de las personas que tienen pene se encuentra mucho más habilitada, logran llegar a esos encuentros con más información sobre su placer, entonces saben qué tienen que hacer para que ese orgasmo suceda. En cambio, para las personas con vulva, al haber tanto reto, tanta culpa, miedo y represión, y tan poca información e imágenes en el imaginario colectivo -no hay tantas imágenes populares de personas masturbándose de una manera real, siempre aparece hecho para el placer de otra persona- se nos complica llegar a ese reconocimiento del propio placer. 

🔥 En relación con lo anterior, queremos retomar otra afirmación tuya: “el autoconocimiento del propio cuerpo permite mejores relaciones sexuales con otres”, ¿en qué sentido y por qué?

Si las personas con vulva no conocemos nuestro cuerpo, nunca vamos a saber qué queremos, o qué necesitamos. Y vamos a estar restringidas a esperar a que la otra persona sepa. Encima, nos enseñaron que sobre sexo no se habla, que no hay que pedir, ni decir, que las cosas tienen que funcionar mágicamente sin que une pida, hable, converse sobre lo que quiera en la cama. Y eso también tiene que ir cambiando con el tiempo porque hace mal. El conocimiento y la conexión con el cuerpo nos da la posibilidad de comprender nuestro placer, de identificar nuestras necesidades sexuales básicas y entonces, después, traspolar eso al encuentro sexual con otra persona. Las personas vulvo-portantes estamos moldeadas de dos maneras muy extrañas y opuestas entre sí: por un lado, somos las dadoras del placer, nos enseñaron que el sexo es heterosexual y que ahí somos nosotras las que tenemos que preparar el cortejo, las velas, las cremas, los aceites, los lubricantes, las tangas, todo; pero, lo opuesto a eso, es que el placer nos lo brinda la otra persona. Durante años y años, usamos frases que presuponían que era el varón siempre heterosexual quien “nos hacía el amor” a nosotras, “nos cogía”, como que es algo que nos hacen. Eso no es así, nosotres participamos tanto como la otra persona y la única manera en que las personas con vulva vamos a saber qué necesitamos en ese acto, sin que la otra persona adivine o sepa, es conociendo nuestro placer, nuestro cuerpo, nuestro ciclo menstrual si menstruamos, que eso hace que sepamos que nos cambian los gustos sexuales a lo largo del mes, por ejemplo. Una persona que llega al encuentro sexual con el otre sabiendo lo que quiere, no va a depender de ese otre; es la autonomía del placer y la autonomía del goce. 

🔥 ¿Cuál es la relación entre vulva, silencio, patriarcado y educación sexual falocéntrica? ¿Creés que la 4ta ola feminista está rompiendo con esa relación?

La relación entre vulva, silencio, patriarcado y educación sexual falocéntrica es larguísima, es un tema muy profundo. De hecho, mi charla arranca hablando de historia, pues la historia explica un montón. Para resumir un poco, la vagina es lo reproductivo, nosotres tenemos una vulva y además de ella, tenemos una vagina que es el agujero por donde entra el pene, los dildos, los dedos, sale la sangre menstrual, si menstruamos, salen les bebés, si elegimos tener hijes. Eso es vagina y vulva es todo lo demás, lo externo. La vagina es lo reproductivo, es lo que le enseñaron a la persona con pene que le da un estímulo perfecto -que puede salir de ese dogma, claro, pero en general es lo establecido-. Y la salud sexual es reproductiva. En los últimos años, esto está cambiando, está dejando de ser una salud sexual reproductiva y está empezando a ser desde el placer, pero lo fue durante muchísimo tiempo. Depende mucho del espacio educativo, del docente, de lxs xadres, la escuela, todo, pero sigue siendo bastante reproductiva. No es casual que el único lugar que nos enseñaron que es por donde tenemos sexo, es el lugar por donde podemos quedar embarazades, cuando hay tantas maneras más de relacionarse sexualmente. Eso en relación a la educación sexual, pero en relación al patriarcado, eso que nos enseñaron es lo que les da placer a los varones. Y también desde que nos entendieron como una herramienta reproductiva, desde la Antigüedad, desde que el varón entendió a la mujer como quien le da daba la capacidad de tener más gente para salir a la guerra, para defenderse, más gente para trabajar las tierras, etc., empezaron a querer que los hijos que esa mujer les diera fuesen propios, entonces, así se inventó la monogamia. Y a través de la monogamia, como la única manera de asegurarse de que sus hijos fueran propios, era que las mujeres fuesen muy niñas, porque así tenían un himen, etc. 

Primero, tiene que ver con un modo de sometimiento. Y luego, desde la falta de información, porque, en realidad, el instinto de frotarnos está. En las charlas, me hablan un montón de que con el primer noviecito, antes de la penetración, se frotaban y eso les parecía mucho más maravilloso que la primera vez que tuvieron lo que la sociedad considera un encuentro sexual, que es cuando una es penetrada. Parece que la sexualidad gira en torno a eso, si nos metieron o no un pito y eso marca si tuvimos relaciones sexuales o no. Es una locura. Lo que define si tuvimos relaciones sexuales es si sentimos placer y si tuvimos un encuentro sexo-afectivo o solo sexual con otra persona, no lo define la penetración en sí misma. 

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No creo que esa relación que me planteás la esté rompiendo la cuarta ola feminista, pero sí se está rompiendo, desde el laburo de varias olas del feminismo, sobre todo con la segunda, para reconocer a la mujer como sujeto deseante, lo cual no se entendió durante mucho tiempo. Creo que en el feminismo mainstrem, que es el que hoy en día vemos en todas partes, de sexualidad falocéntrica no se habla. No se habla de placer más allá del hashtag, o en la frase, o en lo banal, sin profundizar. Sí se da dentro de pequeños espacios dentro del feminismo, pero creo que no en el feminismo popular y más masivo. Creo que recién estamos empezando a aprender y luego hay que llevarlo a la práctica, para después salir a reclamar que no todo en la vida es la penetración, ni el falocentrismo, ni el coito y darle placer a un falo. Me parece que todavía falta un montón. Me parece también que las generaciones más jóvenes están teniendo muchos problemas con el porno, que nos muestra como un objeto y no como un ser deseante, que no representa nunca un correcto estímulo femenino, que todo el tiempo es el sometimiento  a través de la penetración y nosotras quedamos organizadas según el placer de la persona con pene. Creo que a esta ola del feminismo le cuesta más que a las feministas de los ´70, que realmente salieron con sus pancartas a hablar del clítoris y del placer, escribieron libros y laburaron un montón. En los ´80, hubo algunos retrocesos con el sida y con algunas cuestiones más. Algo que a mí me llamó muchísimo la atención es que en los debates por la legalización del aborto, en diputadxs y senadorxs, casi ninguna de las personas que expusieron habló del placer en relación al aborto. Y, la verdad, es que el aborto está relacionado con el placer, los abusos y los acosos están relacionados con el placer. Cuando se anda diciendo por todas partes que la mujer es un ser menos sexual o menos pasional que el varón, se miente, no es así, somos todas personas con distintos deseos sexuales que no dependen de nuestra genitalidad. Más allá de eso, nuestra pulsiones sexuales están influenciadas por un montón de cosas: haber sufrido violaciones, haber sufrido abusos, que el 95% de nosotras salga a la calle y le digan cosas espantosas, que la gran mayoría de nosotras haya visto un pene erecto cuando todavía no teníamos comprensión de qué era eso, que se hayan masturbado frente nuestro cuando no teníamos ni idea. Volviendo al aborto, es eso, está relacionado con nuestro deseo y placer, porque justamente una de las cosas que no nos permite la relajación completa es que el uso correcto de los métodos anticonceptivos y de prevención de enfermedades de transmisión sexual parece como si dependiera plenamente de nosotras muchas veces. Y si una tiene que estar pensando en si se puso el forro o no, en todas las variantes que puede llegar a haber y tenemos que insistir, se nos va la líbido. Lo mismo pasa con el coitocentrismo: lo que nos lleva a nosotras al orgamo es vulvanizarnos, lo que se piensa como “la previa”, y al varón, la penetración, que se entiende como sexo en sí mismo; entonces, eso hace que lleguemos a nuestros primeros encuentros sexuales muy confusas y que, a medida que van pasando los años y especialmente si son parejas estables, se empieza a diluir esa “previa”, cada vez todo se redondea más en la penetración y eso hace que una pierda el deseo y la falta de conocimiento sobre el placer femenino, hace que el deseo sexual femenino se vea reducido. Y eso se vincula con el aborto: si además de todo lo que tenemos que estar pensando en un encuentro sexual, tenemos que estar pensando en el pavor de quedar embarazadas porque a veces los métodos fallan y no tenemos asegurada la posibilidad de tomar una pastilla y abortar tranquilas, si eso ocurre, obviamente que el miedo es muchísimo si una no desea ser madre. Creo que sólo Pino Solanas lo mencionó y si no recuerdo mal, nadie más. No es lo mismo tener la seguridad y la relajación de que si el método falla, una tiene ese respaldo. 

🔥 Nos gustaría que nos ayudes a pensar las aristas de aquello que nombrás y nombramos las feministas como “derecho al goce”, ¿qué supone? ¿Qué estereotipos y violencias debemos enfrentar y poner en cuestión para que ese derecho sea plenamente nuestro?

El derecho al goce es el derecho a poder gozar y no tener que estar pensando si la otra persona se saca el forro o no. El derecho al goce es el derecho a que exista un método de prevención de enfermedades de transmisión sexual y también anticonceptivos cubiertos por el Estado, que nos permitan también frotarnos. La sexualidad está entendida tan falocéntricamente que no hay un método de prevención de enfermedades de transmisión sexual para el roce. Y, de hecho, las únicas que se hicieron cargo de ese reclamo son las lesbianas que tienen un proyecto muy lindo que pide el preservativo para vulvas. Pero bien podría ese preservativo pedirlo la heterosexualidad y frotarse y vulvanizar y hacer todo esto que decimos. Para mí el derecho al goce es primero una plena educación sexual en la que se entienda cómo funciona nuestro sistema clitorial y no sea un misterio. No tenemos ni idea de cómo es un clítoris ni cómo funciona; en la charla entendemos un poco más sobre esto que estoy diciendo. A veces sabemos algo, pero hay mucho mucho más para saber. La información es el primer elemento del derecho al goce, para saber cómo accionar y comprender nuestra sexualidad. También la libertad de masturbarnos sin retos, sin culpas, en la intimidad, sin todo el miedo que hay sobre nuestro placer, sin ese miedo “a que la nena me salga puta si la dejo masturbarse”. 

Son un montón de derechos menos los que tenemos las personas con vulva, somos violentadas, acosadas, violadas. En muchos casos, el primer encuentro sexual fue una violación y eso nos va quitando goce, derechos, nos va quitando la capacidad de relajarnos, de pasarla bien, de conectar con nuestro cuerpo y, por sobre todas las cosas, de sentirnos dueñas de nuestro cuerpo. Cuando no nos sentimos dueñas de nosotres mismes es imposible poder compartirnos con otras personas. Si no es nuestro, cómo lo vamos a poder compartir. Si es de esa persona que me violó, si es de esa persona que me tocó el culo en la calle o se masturbó delante mío en la puerta de mi jardín de infantes o me persiguió o de ese pediatra que me metió la mano. 

También debemos derribar todo tipo de estereotipos de género: el varón tiene que coger así, la mujer tiene que coger así, el varón tiene que tener pene, la mujer tiene que tener vulva. Tener relaciones sexuales sin estar pensando que une tiene que cumplir cierto rol o hacer las cosas de cierta manera, eso también es el derecho al goce y al placer. Derribar el mito de la belleza tiene mucho que ver con nuestro goce. Si no estamos cómodes con nosotres mismes, no vamos a poder relacionarnos sexualmente tranquiles con otras personas; estamos poniendo el foco del placer en lo visual, cuando el foco es pasarla bien y disfrutar, no cómo nos vemos desde tal o cual ángulo. Todas estas atrocidades que suceden sobre nuestros cuerpo y nuestra sexualidad nos terminan reduciendo a un objeto que no tiene goce, ni placer, que no es dueñe de une misme.  

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Sobre el derecho al goce hay un montón de cuestiones que el feminismo más mainstream sí las menciona y que las estaba dando por sentado recién: la libertad sexual, sentirnos libres de juicios de valor sobre con quién cogemos, cuánto cogemos y dónde cogemos, sin que se nos tilde de putas o ninfómanas porque nos interese la información sobre la sexualidad. Eso es una parte inmensa del derecho al goce. Poder reconocer nuestra identidad sexual también: hay tantas identidades sexuales que desconocemos que eso nos lleva a no poder identificarnos, a no poder reconocernos como un ser sexual, ni qué tipo de ser sexual somos. Esa información es necesaria. Yo apunto a que no haya más etiquetas sobre sexualidad, pero creo que, en este momento, es muy importante impulsar el reconocer todas y cada una de las identidades, para saber cada une dónde se identifica. Queremos ser distintas en muchos ámbitos de la vida, pero en el plano de la sexualidad solemos querer identificarnos; en los talleres esto aparece, ver que nos pueden pasar cosas similares, no sé, “esta chica también se masturba frotándose con la almohada como yo”, por ejemplo. 

🔥 En tu trabajo de intercambio continuo con personas con vulva, por las redes, en tus talleres, sabemos que en medio de otros debates, aparecen el acoso y el abuso sexuales, ¿cómo logramos pensar la sexualidad sin miedo? ¿Cómo podemos, discursivamente y en los hechos, desarmar la opresión para experimentar nuestra sexualidad gozosamente y, a la vez, autocuidarnos?

Es una pregunta difícil. Realmente no creo que haya un cómo, un tip, una manera de reducirlo para que nos sirva a todas las personas que tenemos vulva. Somos diferentes y hay muchos tipos de grados de acosos y abusos sexuales. A cada persona le afecta de una única manera. Creo que para que podamos pensar la sexualidad sin miedo estas cosas deben dejar de pasar. No creo que sea ahora, porque por más que una no haya sido acosada o violada, prendés la tele y ves que en lo que va del año, mataron un montonazo de mujeres y entonces, eso te afecta y afecta tu sexualidad. Y hace que une no pueda de ninguna manera -muchas veces, no siempre- entregarse por completo al juego del placer, porque el juego del goce y la diversión sexual plena conlleva un montón de entrega y une tiene que poder relajarse con la persona con que esté para poder pasarla bien. Entonces, hay dos opciones: o sólo estamos con gente que nos genere un montón de confianza o no nos terminamos entregando del todo a ello. O si no, logramos ser una de esas personas que tienen confianza suficiente para tener la entrega absoluta. La sexualidad es un momento de absoluta entrega y vulnerabilidad y abrirse a otra persona es difícil. Tener las cosas claras nosotres, saber lo que queremos, lo que necesitamos y nos gusta en la cama, saber hasta dónde la otra persona puede avanzar, saber que une puede pedir y puede decir que no, es clave, aunque no termina de resolver la cuestión. Escucharnos. No coger con gente que sintamos que no nos va a escuchar ni a contener. Si une sospecha que la otra persona no va a cuidarnos, ni a ser contenedora, ni a escuchar nuestros mambos, ya la mínima sospecha de eso nos tiene que dar la certeza. Muchas veces, me cuentan por Instagram: “mi novio, mi marido, mi pareja no me escucha, yo le pido lo que quiero en la cama y no me escucha”. Yo suelo responder “dejalo”. Ante tal afirmación, se indignan, me dicen que tengo poca sensibilidad, etc. -ojo, yo aclaro que mi consejo es como de una amiga, no soy psicóloga-, pero, la verdad, es que si estás al lado de alguien a quien le pediste algo más de una vez y no te escuchó, qué sentido tiene. Alguien que no te escucha en la cama, que no le da importancia a tus orgasmos, que no comprende qué es lo que vos necesitás y que no logra dar la contención y seguridad que la otra persona necesita, no lo va a poder hacer en otra área. Siempre, primero conversarlo y trabajarlo. Pero si no funciona, la solución es encontrar gente que nos genere seguridad. Vivimos en un mundo súper inseguro para nosotres, entonces, encontrar compañeres sexuales que nos generen seguridad y nosotres escuchar ese cuerpo y tener la certeza de lo que queremos y hasta dónde podemos. Saber que une puede frenar cuando quiera frenar. Saber que haber iniciado un encuentro sexual no significa tener que terminarlo. Saber que ya no va más irnos a coger con alguien que sentimos que no nos va a escuchar, que nos da un mínimo miedito en el fondo del corazón. Si algo en el corazón, en la cabeza, en el cuerpo, nos hace sentir que esa persona no va a frenar si se lo pedimos, nos hace sentir que tenemos que seguir aunque no estemos cómodes, de esas situaciones hay que irse, no hay que estar ahí, hay que usarlas como filtro para saber con quién no tenemos que estar. 

En cuanto a la gente abusada, escribí un poco en instagram sobre eso, hay que hacer terapia y saber que hay un montón de personas que salieron de ese trauma y que lograron disfrutar de su sexualidad luego de haber trabajado con lo ocurrido. 

🔥 En tus posteos decís que el concepto de “tener piel” o “química” es el nuevo príncipe azul y redefinís: “PIEL es que nos escuchen”. ¿Nos contás más?

Sí, yo creo que esa idea de la química, la piel, la conexión, la hemos llevado a un extremo que es el príncipe azul y es otra área más en la que tenemos que estar callades. Obviamente, puede haber una persona a quien une mire y nos genere cierta atracción sexual, y otra que un poco y otra que nada. Pero, eso es un principio, y lo hicimos tan goma que hoy en día “piel” es aquella persona a la que no tengo que explicarle lo que me gusta en la cama, esa persona que sabe perfectamente lo que tiene que hacer para colaborar con mis orgasmos y encontrar mi orgasmo conmigo. Hay dos posibilidades: o es una persona con quien ya tuvimos relaciones sexuales varias veces o bien es una persona que estuvo con otras relaciones sexuales con un seteo de preferencias parecido al mío. Cada persona con vulva tiene el placer organizado a su propia y única manera, entonces, estar esperando que la otra persona sepa y adivine, es como estar esperando el príncipe azul, la media naranja, es no hacernos cargo de nuestra sexualidad. A las personas vulvo-portantes nos han bajado que nuestra sexualidad la comprende más el varón que nosotres mismes. Entonces, crecimos entendiendo que la responsable de nuestros orgasmos era la otra persona y no, nosotres. Debemos saber conocernos y decir lo que esperamos y no esperar el príncipe azul. Tenemos el poder y la capacidad de saber lo que nos gusta, de poder expresarlo y de contar con que la otra persona va a tener la escucha suficiente como para activar eso que le pidamos. Si no es así, es una persona con la que no vale la pena tener relaciones sexuales. Y muchas veces, en esta idea de “la piel” hacemos dos cosas que nos terminan dañando: una es seguir mandándole un mensaje a un ex o una ex porque estamos re calientes y porque sabemos que esa persona sabe perfecto lo que queremos y no le tenemos que explicar nada, eso es que haya química, pero después esa persona nos deja el corazón roto. Y otro error más grave aún, me parece, es descartar compañeres sexuales porque los primeros encuentros fueron raros, “no hubo piel”, que fue que no dije en la cama lo que quería, me quedé callade y la otra persona no supo activarlo. El placer de las personas que tenemos vulva es distinto en cada una; además, las que menstruamos tenemos una ciclicidad que modifica un montón nuestro placer; entonces, estar pidiéndole a la otra persona que adivine es bastante raro y ridículo. Tenemos que saber nosotras, poder pedirlo y entender que esa persona que quizás nos encanta, lo hace como persona, aunque los primeros encuentros sexuales fueran rarísimos, le podemos explicar cómo funciona nuestro placer, qué necesidades tenemos, qué necesitamos para alcanzar el orgamo, especialmente si es un varón cis, que no creció con información sobre nuestro placer, sino creyendo que somos un objeto para su propio placer. Si esa persona está abierta a escuchar, a hablar y a comprender, es todo y pura ganancia. Yo digo que coger bien es tener escucha de la otra persona y de une misme, para saber qué comunicar, qué pedir. La sexualidad es algo que se aprende, que se construye, que se trabaja, como todo lo que aprendemos en esta vida, con pruebas y errores. Vamos a tener encuentros en los cuales las cosas sean raras, o complejas, o complicadas, y tengamos que explicar o que sean medio frustrantes y tengamos que decir. Pero, a la larga, se va a ir trabajando. Los mejores encuentros sexuales siempre vienen desde la comprensión y desde saber que la otra persona nos está escuchando y que nos sentimos con la comodidad suficiente para pedir lo que queremos. No es magia, “la química” y “la piel” es la magia que nos enseñó Disney, Cris Morena y Hollywood, como que nos miramos y sabemos lo que le otre quiere y además, estamos todes enamorades. 

🔥 ¿Cómo es el intercambio que se fue construyendo con tus lectores?

Es hermoso y también es raro, porque mi laburo en redes sigue siendo un laburo lleno de tabúes, miedos, culpas. Entonces, yo tengo una situación que no creo que le pase al resto de la gente en Instagram; yo escribo un posteo en el feed y quizás dejan algún comentario ahí, pero la proporción entre esos comentarios públicos y los que recibo por privado es impresionante. La gente todavía siente vergüenza de explicar, de contar, se sentirse rare, de dejar dicho algo que les haga sentirse así. Todo sucede medio por debajo. Muchas veces lo que hago es publicar anónimamente en stories eso que me mandan. Y va sucediendo una identificación entre seguidores. Yo siento que mi laburo es colectivo. El libro que estoy escribiendo siento que no está sólo escrito por mí, sino por todas las personas que me han contado sus experiencias sexuales. La gente cuenta, yo publico y todes nos vamos identificando. Con la sexualidad me di cuenta que todes queremos ser normales, pero no hay normalidad, todes somos distintes; sin embargo, la identificación es importante porque no nos enseñaron ni nos incentivaron a hablar sobre nuestra sexualidad, entonces creemos que lo que nos pasa, sólo nos pasa individualmente, pero leemos que a otre también le pasa similar y nos sentimos menos freaks y nos identificamos. 

🔥 Finalmente, como nos re cabe el concepto de “vulvanizar”, queremos que lo amplíes para que nuestres lectores entiendan y se inquieten con esto, que a muches puede resultarles un misterio.

Vulvanizar es una palabra hermosa de la cual soy coautora, no soy la autora en realidad, Una chica que vino a uno de los primeros talleres dijo: “si penetrar es el acto de meter un pene en algún lado, ¿vulvanizar podría ser el acto de frotar nuestra vulva con otras cosas varias?” Entonces sí, vulvanizar es el acto de frotar nuestra vulva contra cosas varias, que es lo que a la mayor parte de nosotres, personas con vulva, nos lleva al orgasmo o nos da mucho placer. Hace un tiempo, pregunté en Instagram cómo encontraba sus orgasmos la gente y de 900 personas, sólo un 5% dijo que a través de la penetración y un 49% dijo que vulvanizando, después hubo un porcentaje de sexo oral y otra partecita de sexo manual que, en realidad, sería bastante parecido a vulvanizar. Vulvanizar sería el acto de encontrar el placer o los orgasmos frotando nuestra vulva contra lo que sea, contra otra vulva, un pene sin metérselo adentro, contra el cuerpo de otra persona, la rodilla, la pierna, la cola, un juguete sexual, una almohada, un almohadón, un osito de peluche como cuando éramos niñas, todo. 

El roce y el frotamiento que a muchísimes nos da el placer. Y que no necesariamente es el acto de una previa, sino el acto sexual en sí mismo. Ésa es una confusión. Todes somos distintes, todes encontramos los orgamos de distintas maneras. Dejemos de juzgar nuestra sexualidad y de pensar la sexualidad en los términos de las películas, la tele, mi amiga, mi novio, mi chongo, sino que pensémosla en nosotres. La mayor herramienta que tenemos para pensar la sexualidad desde nosotres es la masturbación. Por eso, la inmensa mitad de mi taller trata sobre eso. Porque es un acto que solemos hacer rápido, apurades, sin prestar mucha atención, pero que, probablemente, vulvanicemos más que otra cosa, habrá quien se penetra, sin embargo, muches se frotan por fuera. 

Creo que una de mis tareas en esta vida es reivindicar nuestro goce, nuestra pasión y la masturbación que, durante tanto tiempo, para las personas con vulva fue visto como algo raro, como algo que no pasaba o que estaba mal, como algo oculto.

 

 

Ilustraciones: Florencia Venditti. Ilustadora y Diseñadora de Indumentaria (UBA). Dibujé toda mi vida, desde pequeña. El hiperrealismo manual me apasionaba, hace poco descubrí la digitalización: mi nueva pasión;  y aquí estamos. Instagram: @florvenn 

Entrevista realizada por Lara Barneto y Pamela Neme Scheij

3 comentarios sobre “Vulvas, goce y autoamor: entrevista a Tati Español

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  1. Me pareció muy buena la nota a Taty Español…mucho tenemos que seguir aprendiendo acerca de la sexualidad …y está genial q se pueda hablar de estos temas…el derecho al placer !!! Gracias Tresdé !!!

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