Reflexiones sobre las fuerzas armadas de la democracia

Durante el período de gobierno macrista se propició un nuevo momento de rechazo al avance del aparato represivo del Estado por parte de las organizaciones y referentes del campo popular. Este avance se había plasmado en nuevos protocolos de actuación, nuevas lecturas sobre las causas de inseguridad y nuevas leyes para la intervención de las Fuerzas Armadas. 

Agraciadamente, estos cuatro años pasaron y pudimos cambiar de gobierno. Ahora bien, ¿qué dejó tras de sí el macrismo y qué traemos de nuevo nosotres?

Además de mayores niveles de desigualdad, desempleo, empleo informal, endeudamiento inusitado y un largo etcétera de consecuencias socioeconómicas, dejó vigentes protocolos de seguridad que implican serios avances en el poder represivo de las fuerzas de seguridad: protocolo para el uso de armas de fuego y pistolas Táser (junto al apoyo oficial del uso excesivo de la fuerza plasmado en la doctrina Chocobar), operativos de seguridad sin objetivos claros y poder de discreción policial, como el “Programa Ofensores en Trenes”, hasta la creación de un Servicio Cívico Voluntario en Valores a cargo de la Gendarmería Nacional. 

En cambio, para conocer qué trajo el gobierno del Frente de Todes en seguridad de la mano de la antropóloga Sabina Frederic, podemos empezar por leer la resolución ministerial que deroga estos protocolos y programas (1), asegurándonos que las políticas de seguridad cambiarían el sendero en que venían andando.

Fue en el marco de este endurecimiento represivo y de un programa económico de ajuste, que el gobierno de Cambiemos, haciendo honores a su pertenencia histórica (2), volvió a poner a flote la teoría de los dos demonios y otorgar nuevos reconocimientos a las Fuerzas Armadas de nuestro país. Abrazando la doctrina de las nuevas amenazas, promovidas desde el Comando Sur de Estados Unidos, sancionó por decreto nuevas incumbencias para las Fuerzas para que pudieran intervenir en seguridad interior y contribuir en la “lucha contra el narcotráfico” (3)

El gobierno de Macri y la gestión de Aguad, presentaron constantemente los nuevos roles asignados a las fuerzas como la posibilidad de superar la grieta abierta en los años 70. Bajo el argumento de que “estas son las fuerzas armadas de la democracia”, llevaron adelante reformas legales riesgosas que implicaron importar el modelo de guerra contra el narcotráfico probado y presentado como un absoluto fracaso en otros países de Latinoamérica –se destacan Colombia y México. En todos los casos, se demostró como resultado la desprofesionalización de las fuerzas respecto de su misión principal, el engrosamiento de las filas de estas burocracias junto con el incremento en los niveles de corrupción interna, y espirales de violencia crecientes exponiendo a la sociedad civil al peligro de vivir en un contexto bélico (4).

Gracias a la resistencia de quienes tenemos memoria, o quienes la obtuvimos como legado, la inclusión de las fuerzas armadas en tareas de seguridad interior tuvo altos niveles de resistencia, incluida la masiva marcha “Nunca más Fuerzas Armadas en las calles”. Sin embargo, esta no fue la única razón que impidió un mayor avance en el territorio nacional. 

Las Fuerzas Armadas, lejos de lo que podían dar por impresión los anuncios del gobierno macrista, también fueron objeto de fuertes ajustes presupuestarios que dejaron, al cabo de cuatro años, a unas fuerzas con muy poco financiamiento, en su mayor parte, destinado a cubrir los sueldos de sus integrantes. Numerosas hectáreas de tierras muy valiosas que pertenecían al Ejército y las otras fuerzas, fueron vendidas por montos que luego no fueron reinvertidos en políticas para el sector (5). En la Directiva de Defensa Nacional sancionada en 2018, quedaron asentadas la voluntad de hacer una ley de personal militar que precarice la situación de sectores integrantes de las fuerzas, además de visiones entreguistas sobre las tierras en disputa con el Reino Unido –Islas Malvinas, Sándwich del Sur y Georgias del Sur-, que poco podían agradar a los hombres y mujeres del sector castrense. 

Sin lugar para profundizar en lo que fue la política de defensa del macrismo, retomamos la razón de ser de esta nota. Como bien lo planteó el nuevo ministro de defensa, Dr. Agustín Rossi, desde el retorno democrático, la política de defensa nacional está profundamente atravesada por la experiencia del terrorismo de estado y una lucha en disputa por las políticas de derechos humanos que, a veces, parecieran cercenar la capacidad de tener otros debates sobre lo que debe ser la defensa nacional (6)

Hacia atrás taloneando fuerte 

El anterior subtítulo hace referencia a dos notas escritas por Nilda Garré en las que evaluaba las políticas en el sector castrense del macrismo. Al momento de la escritura de esta nota, me parecieron dos títulos muy sintéticos para hablar del tema que nos compete: ¿qué hizo el macrismo además de ajustar en el sector de defensa y por qué se relaciona con el endurecimiento represivo?

El macrismo se encargó de no cerrar ninguna grieta en principio y, en segundo lugar, intentó asegurarse a un electorado conservador que exigía revertir el contenido del concepto derechos humanos. Apropiándose de viejos discursos provenientes del más cobarde sentido común, formuló que los derechos humanos para los delincuentes se habían acabado y serían para quienes correspondieran: las fuerzas de seguridad y aquellos sectores que venían defendiendo las versiones de una “historia completa”, al referirse a lo ocurrido en la última dictadura cívico militar eclesiástica. 

En vez de encargarse de superar “la grieta” que tanto les preocupaba, usaron al sector de defensa para reconfigurar las relaciones internacionales con Washington, para hacer negocios y, a cambio, les ofrecieron a ciertos sectores castrenses, la oportunidad del reconocimiento oficial de su versión bélica de la historia. Esto se verificó con la participación oficial en actos que recordaban a “caídos” en la guerra contra la subversión, en principio solapada con la presencia de Claudio Avruj –ex Secretario de Derechos Humanos- y luego más visible con Mauricio Macri en eventos de este tipo desde 2019. 

En el contexto festivo que implicó diciembre del 2019 para muches de nosotres, quizás se perdió de vista que un día antes de abandonar la Rosada, firmaron un DNU para para compensar económicamente a los familiares de los militares fallecidos en el Operativo Primicia de Montoneros –que implicó el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29 en Formosa (7). Muchas veces los argumentos esgrimidos para defender que se trataba de actos terroristas que determinaban un estado bélico, era que se llevaban a cabo operativos de guerrilla durante gobiernos constitucionales, refiriéndose al gobierno de María Estela Martínez de Perón. Curiosa lectura, siendo que los golpes militares fueron moneda corriente desde 1930 y que mantuvieron proscripto al partido de masas más importante de la época –el Partido Justicialista y a su líder, Juan Domingo Perón.

Cambiemos la defensa nacional y el rol de las Fuerzas Armadas: retomando el comienzo

La postura del nuevo ministro de defensa es la de no implicar a las fuerzas armadas en tareas de seguridad interior y, en cambio, presentar un fondo para la defensa que comprometa ingresos de la administración pública nacional para invertir en políticas de defensa a largo plazo, que incluya la capacidad de reequipamiento, de mayor inversión en investigación (otorgando nuevamente importancia a la Universidad de la Defensa Nacional) revisar la política de ciberdefensa, entre otras propuestas. 

Con la creación de nuevas políticas de estado, se pueden superar las cuestiones coyunturales y las latentes tensiones que dejó la historia argentina. Es nuestra responsabilidad y la del gobierno, mantenernos informades sobre cuál es el rol de las Fuerzas en este momento y cuál será la estrategia para superar los planteos de estos viejos actores que reclaman como principal reivindicación, y política de defensa nacional, el cese de los juicios de lesa humanidad y que juegan en distintos frentes para dividirnos. 

 

(1) https://www.ambito.com/politica/seguridad/derogaron-4-polemicos-protocolos-seguridad-patricia-bullrich-n5073004
(2) https://www.telesurtv.net/news/Los-Macri-y-sus-negocios-durante-la-dictadura-argentina-20151112-0008.html
(3) Allí es donde se desdibuja aún más la división entre seguridad y defensa nacional, y por eso traigo el marco de las políticas de seguridad en general, porque luego explican el contexto de las políticas para el sector de defensa y las ventanas de oportunidades para las demandas castrenses.
(4) https://www.cels.org.ar/drogas/capitulo6.html
(5)
Otro ejemplo fueron el establecimiento de negocios con aerolíneas low cost asentadas en terrenos de la fuerza aérea en El Palomar.
(6)
“No vamos a involucrar a las Fuerzas Armadas en cuestiones de seguridad interior”, aseguró Rossi. https://www.youtube.com/watch?v=_KqgbQUbhBk
(7) https://www.elcohetealaluna.com/campo-minado-2/

 

Texto e imagen: Florencia Romero. Originaria de Loma Hermosa. Politóloga de UNSAM. Estudiante de posgrado en UNPAZ. Militante del campo popular. Feminista. 

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