#ElMundoTodoDeVioleta De chinche verde a revoltosa

El primer dato me remonta a mis ocho años. Habíamos terminado de almorzar y estiré la
mano para agarrar la última banana que quedaba, entonces mi mamá me dijo: “…no, es
para tu hermano…” y no fue la primera, ni la última vez que yo, frente a la presencia de un varón, iba a tener que esperar mi turno.

De chica me encantaba jugar a la escondida y la verdad, es que corriendo era bastante buena; por lo que muy seguido, gritaba “¡piedra libre para todxs lxs compañerxs!” No pasó mucho tiempo para que la naturaleza se manifestara en mi cuerpo. Mis tetas se volvían cada vez más vistosas. Ese devenir me trajo las primeras situaciones incómodas con algunos amigos varones, porque en la escondida ahora corrían muy cerca mío, no para competir, sino para mirar rebotar mis lolas.

Los pibes habían cambiado. Ya no me miraban a los ojos cuando hablábamos de música.
Ya no era una par, ya no me tomaban “en serio”. Ya me habían excluido. Ahí fue cuando
empecé a pensar “porqué no habré nacido varón”.

A esa altura, pasar por una esquina donde hubieran pibes, era armarme de coraje para seguir como si nada, como si las cosas que me decían no me dolieran. Una vez a los once años, un tipo me gritó desde un camión que me iba a agarrar, que me iba a chupar toda y que me y que me iba a ….sentí mucha vergüenza porque había mucha gente que había escuchado, sentí que culpa por ponerme esa pollerita anaranjada. Y pensé, “Porqué no seré un varón para poder cagarlo a trompadas”. Y así, en el boliche, en el colectivo, en mi casa los parientes varones se asombraban de mis tetas. Decidí esconderme. Caminar escondida, meter el pecho, encorvarme para pasar desapercibida.

Con mi espalda cubría mi pecho, mi cabeza, mis ojos. La peor postura.
¿Cómo se hace para cantar con la espalda doblada? ¿Para actuar con la espalda doblada?
¿Cómo se vive?
Se vive doblada.
Y agregué una pregunta: ¿qué tiene de bueno ser mujer?

Entonces, me puse “los pantalones”. Empecé a Trabajar en un Banco y a Estudiar en la Facultad de Derecho y Abogacía (¿?) y casi simultáneamente, llegó la maternidad. Ir a cursar a las siete de la mañana. Trabajar hasta las seis de la tarde, llegar a casa y cocinar, limpiar, no dormir a mi bebé…pum pum pum PUMMMM tanto mandato cumplido me dio tal patada en la cabeza, que quedé en la cama, sin poder salir apenas a la calle, ni viajar, ni comer, ni llorar. No poder llorar es lo peor. ¡Ayuda! Ayudaaaaa. Empecé terapia. ¡Qué alivio! Basta. Chau Banco, Facultad. Bienvenida maternidad real, imperfecta y desprolija.

¡Arriba los corazones! ¡Quiero ser música y teatrera!
¡Mujer, morochita, petisita, teatrera y música! Una verdadera paria en el mundo.

El TANGO. Músicas bellísimas, con letras machistas. Cantar tangos y ponerles mi condimento de humor…NO. Con eso no se jode. Presentar mi currículum para una orquesta y que el director preguntara si estaba buena….y varias más.

El TEATRO. “No se puede estar gorda para hacer teatro. No se puede tener voz propia, no
se puede ser independiente, no está bueno que hagas tu propio humor, sino el mío.” Sigue.

Con unos añitos más.
Ya SOS una mujer. Ahora tenés que pasar a otro nivel. Ahora podés saber. Una mujer de la familia fue abusada. Y medicada por años para que no joda.

El ginecólogo te manosea con fines médicos. Tu denuncia no tiene sentido.
Si me hago un aborto, soy una delincuente. Como no tengo plata, tengo que pedir a unos amigos; que a partir de ese momento, no son tan amigos. Hacerlo en una casa cualquiera, sin los medios para salvarme si me pasa algo grave. Tanta injusticia. Tanta violencia.

¿Por qué?

Tuve suerte. Tuve amigos, amigas, amigues.
Aparecieron mujeres poderosas. Con palabras, abrazos, escucha, me estiraron vértebra por vértebra hasta que la sangre, el oxígeno, la vida ocupó de a poco y de a uno todos los espacios quebrados.

Y aquí ando, buscando, participando, con mis canas, mis arrugas, mis heridas, mi teatro, mis canciones, mi humor, mi alegría, mi fuerza y mi fe en este asunto de que las jóvenes podrán vivir en un mundo más justo. Va a llevar tiempo. Pero finalmente el futuro está acá y llegó para quedarse.

Vamos por todo. Basta de patriarcado. Basta.

Texto y obra visual: Miriam De Luca. Desarrolla su actividad en el mundo del arte en los campos de la música, el teatro, la escritura de sus espectáculos y otros textos literarios. Es autora y compositora de canciones con gran interés por la realidad social. Entre sus discos, se encuentran Silla en la vereda y Tengo un Mundo. Como autora teatral, entre sus obras se encuentran Mar de Fondo en el Mar y Devenidxs. Actualmente, dirige el grupo de Teatro Comunitario Las Palomas Dicen, en la localidad de Martín Coronado. Su sitio: http://www.miriamdeluca.com.ar

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