#ElMundoTodoDeVioleta – El macho sigue corriendo con ventaja

Sobre la facilidad de la reacción machista frente a lo arduo y desgastante de las tareas por la igualdad y la dignificación de la diversidad y la autonomía de las personas que maternan.

Un día de enero, mientras me había encerrado a terminar un trabajo que tenía que sacar sí o sí, recordando que mi hermana tenía que resolver urgente su situación habitacional, escribí dos mensajes de WhatsApp. Eran para dos “mamás” (una del grupo de la primaria de hija, otra del grupo de jardín de hijo) que en algún momento me habían dicho que sabían de un alquiler en el barrio.

Empecé con un “cómo estás?” y las respuestas me detonaron.

  • Mal -contestó una- Mi ex me metió una denuncia falsa y me sacó al nene -5 años-, sólo puedo verlo dos veces por semana en el shopping.
  • Perdón que me colgué en pasarte el teléfono -contestó la otra- es que estoy remal. Mi ex me secuestró a los pibes… se los llevó de la casa de mi viejo sin permiso y no me los quiere devolver, desde el 27 de diciembre que voy de la comisaría de la mujer al juzgado y no logré que me deje verlos -3 hijes, 11, 8 y 2 años-.

Juro que no podía creer lo que estaba leyendo. ¿Cómo podía ser que dos (no una ¡dos!) mujeres de mi entorno estuvieran pasando por situaciones de impedimento de contacto con sus propies hijes? ¿Era una broma? ¿Cómo podía ser que dos mujeres con las que suelo tener contacto cotidiano estuvieran viviendo pesadillas semejantes?

Además de recomendar llamar al 144, ponerme a disposición, entrar a los grupos del FB a buscar referencia de abogadas, recuperar datos que tengo archivados de consejerías en el barrio, etc., etc., empecé a ser presa de una tremenda desesperación. ¿Podía no haber en el barrio un lugar de apoyo y acompañamiento para poder recomendar?

Hace mucho tiempo que mi cabeza de historiadora quiere convencerse de que las estadísticas crecientes de violencia de género se relacionan más con la invisibilización histórica de la misma (antes había violencias que no se denunciaban, porque no se visibilizaban como tales y muchas sentían culpa por lo que les pasaba; fotografantes había violencias que se denunciaban con otros nombres y entonces no se puede construir estadística) que con el crecimiento real de la misma: lo que ahora se denuncia ya existía, sólo que ahora lo vemos. Sin embargo, si bien la visibilización nos permite conocer aquello que antes sólo intuíamos, pareciera ser que también a eso se suma un incremento acelerado de la violencia de género, tal como nos muestran los informes de Mumalá.[1]

mumala

Y en realidad, donde más cerca y crudamente puedo verlo es en el grupo de FB Maternidades Feministas[2]. Durante el año pasado, crecieron exponencialmente las publicaciones que se relacionan con pedidos de auxilio/apoyo ante situaciones de violencia “doméstica” (emocional, física, económica, etc.) o de violencia ejercida por la justicia patriarcal, que claramente se vinculan a castigar el ejercicio de maternidades no sometidas a los designios del macho.

Porque sobre la complejidad de todas las formas que puede adoptar la violencia de género, aquella que se descarga sobre las personas que maternan, es decir, sobre aquellas personas que viven en una situación de dominación social y a su vez están en situación de cuidados de personitas aún más vulnerables, es de las más graves y de las menos visibilizadas. Ya que si hay una figura que el feminismo aún no ha podido abrazar en su complejidad y vulnerabilidad es la de las personas maternantes.

Frente a situaciones de violencia de género ejercidas sobre personas que maternan: ¿qué podemos hacer? ¿Cómo podemos ayudar?

En Tres de febrero, tenemos una Comisaría de la Mujer y la Familia y sedes del Centro Integral de la Mujer. En internet, podemos encontrar una Guía de denuncias, que aunque tiene las direcciones desactualizadas, puede ser una primer ayuda.

Pero así y todo, de las experiencias narradas, no parece que se generen en forma acabada mecanismos de información, contención y acompañamiento que sean efectivos.

Porque no se trata sólo de indicar dónde hacer una denuncia, se trata de poder acompañar con empatía la situación, entendiendo la complejidad del asunto, de los mecanismos elementales a partir de los cuales se ha puesto en acción la violencia, en donde la extorsión y la dominación económica suelen tener un papel preponderante, donde las autoestimas se arrastran por el piso y las posibilidades de una vida diferente no se encuentran en ningún horizonte, donde la culpa reina y la mochila de violencias que se carga pesa, pero es invisible. No se trata de dar indicaciones, se necesitan personas que puedan elaborar junto a las víctimas las estrategias para poder salir de la situación.

En el distrito, hay varias agrupaciones de compañeras que funcionan asesorando en relación a la interrupción voluntaria de embarazos (ILE), que brindan asesoramiento legal y/o que generan talleres.

No puedo dejar de preguntarme si el Municipio está haciendo algo para articular estos esfuerzos. Me pregunto si puede. Me pregunto si estaríamos dispuestas a hacerlo. Me pregunto si el nuevo Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidades tendrá estructura suficiente para colaborar con proyectos de articulación semejantes.

La situación es alarmante y cada vez se pone peor. Porque no es sólo el machismo reinante en nuestra sociedad haciendo “lo que siempre hizo”. A eso se suma el machismo que reacciona frente a mujeres e identidades diversas que ya no quieren seguir soportando sumisiones… Y esas “reacciones machistas” son muy fáciles de ser ejercidas, porque se sustentan en el “sentido común” de la sociedad, en lo que se considera que “debe ser” y en el disciplinamiento que ejerce la justicia patriarcal. Un solo movimiento y todo se pone en orden, como si fuera por “arte de magia”. Los ejemplos pueden verse por todos lados. Cuando las personas del entorno de una mujer separada que está siendo hostigada, o del mismo sistema judicial, avalan el mismo diciendo cosas como “y qué querés, si te pusiste de novia ¿qué esperabas? ¿Que no reaccionara?”; como cuando insinúan que las denuncias de las mujeres al separarse son un acto de “despecho” y que “las cosas después se calman”; hasta cuando están siempre esperando (y en el caso del sistema judicial penalizando) que “las madres” representen los valores que el sistema le impone a “las madres”: abnegación, sumisión, entrega incondicional y que tengan los comportamientos y actitudes que en ese circuito se consideran “apropiados” (recuerdo a una mamá contando que le iba mejor en las entrevistas si llevaba un jugo levité y carilinas… aún cuando ella era vegana y sabía que ese jugo industrial no era algo bueno para su peque).

Salir de una situación de violencia de género siendo madre es doblemente complejo. Incluso cuando la judicialización se toma como una estrategia de salida a la misma, implica someterse a otra violencia. Porque para las madres un proceso judicial, a diferencia de lo que implica para los padres, tal y como están distribuidos los roles en esta sociedad, implican gastos de dinero, carga mental y disponibilidad de tiempo que merman la calidad de vida y la calidad de los cuidados hacia les niñes.

Así y todo, las mujeres y las identidades diversas estamos demostrando en los hechos que no estamos para representar el cuento de nadie. Sabemos que tenemos derecho a elegir cómo vivir y que el Estado debe garantizar que no seamos castigadas por ello.

Pero no es fácil, ya que la reacción machista es fuerte y tiene toda una estructura social sobre la que sustentarse. Nosotras/nosotres, en cambio, no. Entonces, ¿cómo nos ayudamos? ¿Cómo articulamos tantos esfuerzos que se vienen realizando, aunque más no sea, en nuestro propio distrito?

 

1] El Observatorio de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLa) “Mujeres, disidencias y derechos” realizó un registro nacional de femicidios a partir del relevamiento de medios gráficos y digitales entre enero y octubre de 2019.

[2] Maternidades feministas es un grupo cerrado de FB creado en mayo del 2017 con la finalidad de “intercambiar información, experiencias e inquietudes en torno al ejercicio de MATERNIDADES con PERSPECTIVA FEMINISTA.” El grupo está “Pensado para personas en ejercicio PERMANENTE* de cuidados y crianza, NO VARONES CISHÉTERO. Creemos que existe un vacío de conciencia real de los feminismos acerca del adultxcentrismo, el niñx-odio y el materno-odio como violencias específicas e invisibilizadas que nos impactan cotidianamente deteriorando nuestra calidad de vida y la de lxs niñxs a nuestro cargo. Esto conlleva la ausencia de una perspectiva no hegemónica sobre nuestro rol, la dificultad de considerar a las niñeces como sujetxs de derecho y la naturalización de las violencias que sufrimos, por lo tanto su reproducción y recrudecimiento feroz. Por esto, la actividad del grupo se centrará en pensar a partir de la intersección del ejercicio de maternidades/cuidado/crianza con los feminismos, desde nuestras existencias particulares que no son las que muestra el discurso mainstream sobre ‘La Madre’, la maternidad y la niñez (con el objetivo de adoctrinarnos, someternos y sostener el statu-quo)”. Información del grupo en FB.

 

Texto: Mariana Nazar. Historiadora, archivista, feminista y madre por opción. Hace más de 20 años que trabaja para asegurar el acceso a los Archivos, en especial aquellos vinculados a graves violaciones a los DDHH. Ha gestado y llevado adelante talleres vinculados a sexualidad femenina y patriarcado. Está convencida de que el trabajo de volver accesibles los archivos es una tarea política, que permite colaborar con el ejercicio de derechos de las poblaciones más vulneradas y, en eso, encuentra un paralelismo total con el activismo feminista. Forma parte de la Colectiva Maternidades Feministas. Ha vivido entre Saenz Peña y Caseros por casi 40 años.

Fotografía: Melina Fazio. Buenos Aires, 1980. Es docente y realizadora fotográfica egresada del IMDAFTA. Feminista, madre de dos niños y miembro de la colectiva Maternidades Feministas. Actualmente, se desempeña como fotógrafa independiente y docente del lenguaje en el Instituto Vocacional de Arte.

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