Elecciones 2019: vencidos pero no derrotados

Con los resultados de la primera vuelta, Alberto Fern√°ndez consigui√≥ la victoria como Presidente electo y comenz√≥ la transici√≥n. Pero no se puede ocultar que el crecimiento del oficialismo desde las PASO y el achicamiento de la brecha de votos sorprendi√≥ a todo el arco pol√≠tico, generando un nuevo panorama post 10 de diciembre. Si bien los resultados reales se conocer√°n en el recuento definitivo (y ya hay varios reclamos sobre la veracidad de la informaci√≥n actual), podr√≠amos pensar desde los provisorios en cu√°l es el origen de la remontada macrista tras las PASO, en medio del recrudecimiento de la crisis. ¬ŅQu√© efectos o proyecciones genera para la pr√≥xima etapa?

Lo primero que podemos notar es que se trata de una primera vuelta polarizada entre Fernández y Macri, puesto que ambos concentran casi el 90% de los votos, una suerte de balotaje adelantado. Pero enseguida salta el segundo dato: mientras el Frente de Todos creció con los resultados preliminares, apenas más de 260 mil votos respecto a las PASO, fue Juntos por el cambio el que sumó más de 2,3 millones de nuevos apoyos. El voto en blanco bajó en casi un 50%. El resto de las fuerzas bajaron en su caudal y los votos huérfanos del 11 de agosto (los de aquellas fuerzas que no consiguieron el 1,5%) parecen concentrarse casi exclusivamente en Macri. Esta situación nos obliga a analizar los datos actuales pensando en una posible modificación al conocerse los resultados definitivos.

M√°s all√° del origen aritm√©tico de esos votos, se nota que la polarizaci√≥n es un efecto estable en la pol√≠tica argentina: la grieta no existe (al menos no la versi√≥n maniquea que varios medios masivos inventaron en el 2013 para atacar al kirchnerismo), sino que se trata de que el voto en el pa√≠s se estructura entre dos polos opuestos que funcionan de forma contraria. Mientras que gran parte del voto a Fern√°ndez tiene una cercan√≠a ideol√≥gica a los preceptos de inclusi√≥n y solidaridad, es el voto a Macri el que se construye en oposici√≥n al avance del otro bloque. Por eso, el primero ya se expresa en la primera vuelta mientras que el segundo es un grupo m√°s disperso que se nuclea alrededor de un 33% de ideolog√≠a conservadora por el miedo al avance peronista. La tarea que queda inconclusa del periodo macrista es ideologizar ese voto disperso, encadenarlo fuertemente a las pretensiones del n√ļcleo duro reaccionario como garant√≠a del “No vuelven m√°s”.

Aprender del 2015

En la primera vuelta de las elecciones presidenciales que enfrentaron a Mauricio Macri con Daniel Scioli, este √ļltimo lo aventaj√≥ por un 3% para despu√©s perder el balotaje por un 1%. El pa√≠s literalmente se dividi√≥ en mitades y en esa ocasi√≥n, el voto disperso antiperonista tambi√©n se concentr√≥ y logr√≥ ganar.

Los datos no justifican llamarlo un “espejo” y es evidente que se aprendi√≥ de la derrota, ya que el proceso de unidad y amplitud que inici√≥ Cristina Kirchner al decidir que Alberto Fern√°ndez fuera el candidato es evidencia de eso. A lo que hay que apuntar no es s√≥lo a aprender de la derrota del 2015, sino principalmente aprender de la victoria del 2015 (la victoria macrista).

La coalici√≥n del gobierno neoliberal actu√≥ desde un primer momento como si hubieran asentado el golpe final al campo popular, lo pens√≥ derrotado e incapaz de responder. Por eso, es que apenas a semanas de asumido el gobierno tir√≥ por tierra tres de sus promesas de campa√Īa m√°s fuertes: devalu√≥ la moneda nacional mostrando de lleno su lectura social elitista, depreci√≥ su car√°cter republicano nombrando jueces de la corte suprema por decreto y por √ļltimo, rebaj√≥ su car√°cter social cuando “pobreza cero” pas√≥ de ser una promesa a un eslogan y luego, a una tendencia o inter√©s inespec√≠fico. La cortina medi√°tica junto al impulso derechista en toda Latinoam√©rica le permiti√≥ al macrismo llegar con un margen de credibilidad a las elecciones de 2017, a pesar del fuerte endeudamiento y los despidos masivos estatales y privados. Otra vez ganaron y otra vez creyeron que el voto era un cheque en blanco, meti√©ndole la mano en el bolsillo a los jubilados y tomando deuda hasta la hecatombe del 2018.

Los resultados de este 2019 demuestran la victoria del polo nacional y popular, pero no la derrota del polo antiperonista. En las PASO, se mostraron dispersos entre tres variantes, aunque concentrados en el apoyo al macrismo. Ese 33% de votos no desaparece y su voluntad reaccionaria quedará expectante a ser convocada, ya sea por el mismo Macri, Rodríguez Larreta o Vidal.

El peor error es considerar que ese polo se encuentra en retirada porque su adhesión no es por la positiva sino por oposición al campo popular. Se hace fuerte en la oposición ya que nunca pudo gobernar para las mayorías. La gran oportunidad para el nuevo gobierno es la de ideologizar el voto disperso en base a valores solidarios, pacíficos y de unidad del pueblo. Sólo lo podrá hacer a través de la resolución de una crisis generada por el macrismo, que no tiene precedentes, incluso en la historia Argentina.

 

Texto: Pablo Diz. Laburante y militante político de la Plataforma por una Nueva Mayoría en el Frente Patria Grande.

Imagen: Getty Images, en BBC News.

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