Aguante Chile, lleg贸 la rebeli贸n

Chile 2019, ahora mismo, est谩 mostrando su rostro de pueblo. 鈥淣o son 30 pesos, son 30 a帽os鈥 es la consigna que retumba en plazas y calles de Santiago y de otras ciudades. Ese grito expresa mucho: el detonante acelerador de la rebeli贸n que est谩 sacudiendo al hermano pa铆s fue efectivamente el aumento de 800 a 830 pesos de la tarifa del subte (1.13 d贸lares, es decir, unos 66 pesos argentinos), pero justamente tambi茅n son 30 los a帽os de la democracia chilena heredada de la dictadura y modelada por ella. Entonces, finalmente, esos 30 pesos que pretendieron ser cargados a los bolsillos populares, fueron algo as铆 como la gota que rebals贸 el vaso en una sociedad dominada implacablemente por el libre mercado.

La sociedad chilena es una de las m谩s desiguales de Nuestra Am茅rica: el 1% de la poblaci贸n acumula el 25% de la riqueza generada en el pa铆s. Y si bien esta brecha tiene bases hist贸ricas, fue consolidada desde los a帽os 70 con la dictadura neoliberal de Pinochet y mantenida desde 1990 hasta ahora por los gobiernos democr谩ticos que no hicieron nada por revertirla. Esta desigualdad es multidimensional. Su resoluci贸n 鈥搎ue significar铆a cambiarlo todo鈥 no s贸lo puede reducirse a una redistribuci贸n de ingresos, sino tambi茅n a la eliminaci贸n de privilegios territoriales, diferencias de g茅nero, 茅tnicas y culturales. Todo esto, sin duda, est谩 entremezclado en la rebeli贸n popular que hoy est谩 en curso con un fuerte componente juvenil y femenino.

El 鈥渕odelo chileno鈥 fue el primer ensayo neoliberal impuesto a sangre y fuego por la dictadura de Pinochet en los a帽os 70, no precisamente por su intelecto, sino por los Chicago Boys: un grupo 鈥渟electo鈥 de ni帽os bien, disc铆pulos de Milton Friedman, fervorosamente apoyados por Estados Unidos. Su eje era 鈥搚 es鈥 el retiro del Estado de la econom铆a y la mayor liberalizaci贸n del mercado. Esto se tradujo en privatizaciones, reforma laboral, fondos de pensi贸n privados, transformaci贸n de la educaci贸n p煤blica y la salud en negocios; en fin, un largo etc茅tera que se tradujo en esa concentraci贸n de la riqueza en unos pocos y en la p茅rdida de conquistas y derechos de la clase trabajadora, as铆 como tambi茅n en una estratificaci贸n de la clase media. Quienes han admirado ese 鈥渕odelo鈥 desde hace d茅cadas, no siempre haci茅ndolo expl铆cito, ahora est谩n contra las cuerdas. Los m谩s furibundos se atreven a decir que en Chile hay una conspiraci贸n 鈥減erfectamente organizada鈥 o un plan para derrocar al gobierno. Pero tambi茅n, tal vez acusando el golpe y sabiendo lo que realmente est谩 pasando, est谩n los que opinan e 鈥渋nterpretan鈥 los hechos. El diario Clar铆n, por ejemplo, public贸 en su tapa: 鈥淟a protesta escal贸 por la situaci贸n de los m谩s pobres, en una econom铆a que crece, pero que no logra redistribuir鈥 (20/10/2019). Lo de la 鈥渆conom铆a que crece鈥 es cierto en t茅rminos macroecon贸micos, pero genera un espejismo, una figuraci贸n. Es cierto que el PBI de Chile creci贸 el 4% en 2018 y para este a帽o se proyecta un 3%. Tambi茅n es cierto que la pobreza, tal como la miden los organismos internacionales, fue reducida: se trata de personas que viven con 5.5 d贸lares por d铆a, con lo cual la desigualdad es cada vez m谩s insoportable. El 鈥渘o logra redistribuir鈥 es algo ins贸lito, 鈥渘o logra鈥 como si no pudiera, cuando en realidad ninguna econom铆a que 鈥渃rece鈥 en clave neoliberal redistribuye.

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Con el anuncio de la nueva tarifa del subte estall贸 el conflicto. Los/las escolares, que no se ve铆an afectados por la medida, sin embargo empezaron a saltar los molinetes en se帽al de protesta. Luego vinieron actos de furia, desde el jueves 17, que fueron involucrando a distintos sectores de la poblaci贸n de manera transversal, no s贸lo en Santiago, tambi茅n en Valpara铆so, Concepci贸n y otras ciudades. Las calles se llenaron de pueblo, no s贸lo num茅ricamente, masivamente, sino de pueblo como sujeto protagonista. El 鈥渙rden鈥 se rompi贸 sin que surjan referencias, tampoco por convocatorias de organizaciones pol铆ticas. La reacci贸n del gobierno de Sebasti谩n Pi帽era fue semejante a la de Lenin Moreno en Ecuador de d铆as atr谩s: 鈥渆stado de emergencia鈥, eufemismo de estado de sitio, es decir, militarizaci贸n. La gente, nuestra gente, no se arredr贸 y pas贸 a enfrentar una brutal represi贸n policial y militar que oficialmente cobr贸 17 vidas, centenares de personas heridas y alrededor de 3000 detenidas. Hay informes alternativos que hablan de un n煤mero mayor de muertos y de violaciones a las detenidas. La autoridad militar decret贸 el toque de queda, algo que no ocurr铆a desde 1987, desde las postrimer铆as de la dictadura. La esposa del presidente, Clara Morel, declar贸: 鈥渆stamos ante una invasi贸n alien铆gena鈥 (sic).

Ante la contundencia de la rebeli贸n, el gobierno dio marcha atr谩s con el aumento de la tarifa del subte, pero esa determinaci贸n de 煤ltima hora ya era insuficiente. Surgieron nuevas demandas, cuestionando toda la pol铆tica neoliberal e incluso planteando la renuncia de Pi帽era. 脡ste, en su hora m谩s dif铆cil, que en realidad no es s贸lo la de 茅l sino del neoliberalismo a escala regional, dijo que estaba 鈥渆n guerra contra un enemigo muy peligroso鈥 (sic), aunque casi de inmediato, cambiando el tono, llam贸 a un tard铆o 鈥渁cuerdo nacional鈥. Se supone que ese 鈥渁cuerdo鈥 ser铆a con los partidos de la oposici贸n, es decir con los mismos que, siendo de un signo pol铆tico diferente, gobernaron con las pautas econ贸micas impuestas por la dictadura. Existe una nueva izquierda muy importante, que se expresa en el Frente Amplio, y habr谩 que ver cu谩l ser谩 su postura. Un 鈥渁cuerdo nacional鈥, a esta altura de los acontecimientos, es dif铆cil que pueda tener credibilidad, mucho menos si no incluye una agenda que apunte como m铆nimo a cuestionar el andamiaje econ贸mico, pol铆tico y represivo. Ya hay paros declarados por los portuarios, tambi茅n por la Central 脷nica de Trabajadores; todo esto fortalece a la rebeli贸n popular, pero es fundamental comprender que 茅sta ha surgido sin convocatorias previas. Esa efervescencia multiforme y transversal, ese gran protagonismo del pueblo, es posible que pueda permitir la articulaci贸n de una alternativa transformadora.

 

Texto: Manuel Martinez. Periodista y escritor, con una larga trayectoria militante en la izquierda latinoamericana. Integra el Consejo de Redacci贸n de la Revista Herramienta y participa activamente en la Plataforma Nueva Mayor铆a del Frente Patria Grande.

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