#ElMundoTodoDeVioleta La marcha de nuestra vida

Y así fuimos, con entusiasmo, ansiedad y emoción hacia el 34° Encuentro Nacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersex y No Binaries. Tenía la sensación de ser parte de un ritual, sagrado, ancestral que nos invitaba a encontrarnos en cuerpa, lucha y amorosidad. La lluvia auspició como augurio de transformación inquebrantable, parecía ofrenda de nuestra pacha. Éramos infinites de mil colores, edades, lugares y a la vez, éramos la misma fuerza.

Cada une albergaba en sí un mapa, con sus vastos territorios transitados, compartidos. Lágrimas de rabia y alegría, miedos, silencios. Como marea desobediente, espontáneamente avanzábamos sin soltarnos, sin perdernos de vista, sonriéndonos, abrazándonos con la mirada, entre banderas, brillos y baile.

La emoción se hizo piel y voz, porque nuestra lucha acarrea un sinfín de dolores, batallas, ausencias; así también la resistencia y el amor. Y entonces, una pregunta comenzó a resonar en mí: ¿cómo fue que llegué hasta acá? Recorrí mi historia hacia atrás, como quien rebobina en cámara lenta una película.

El feminismo me abrazó en las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, en su fortaleza a pesar de todo; en mis hijas, las pibas que nos enseñaron a patear las reglas de un juego al que NUNCA quisimos jugar. La realidad de ser dueña de mi cuerpo, de no sentir más vergüenza o castigarme por haber abortado ilegalmente, muerta de frío y miedo. La dignidad ante la diversidad.

En el feminismo encuentro el deseo y la esperanza; la transformación colectiva, la inclusión, la libertad de ser. Es mi red de contención y protección. Es escudo ante la opresión. Es una construcción entrelazada y desinteresada, que nos multiplica, nos potencia, crea lazos. Siento que cada paso que dimos en la historia nos trajo hasta aquí…

Nos han perseguido, violado, asesinado. Nos han asignado roles, tareas, mandatos. Nos quitaron todo y nos encontramos en nosotres. Soy cada una de mis hermanas, soy con ellas, por ellas. Somos las nietas de todas las brujas que no pudieron quemar. Somos fuego de calor y luz. En dos días fuimos más de medio millón. A paso firme, haciendo crujir la tierra, aullando ante el patriarcado, la iglesia y la opresión de un Estado neoliberal.

Después de cada Encuentro sabemos que nada ni nadie nos detiene. Sabemos y saben que estamos juntes, que somos muches, que nuestra voz se expande porque no nos callan más.

 

Texto y collage: Carla Álvarez. Profesora de artes visuales, artista y mamá. Acompaña niñxs-adolescentes en aulas y espacios de taller -Taller Crisantemo-. Sus imágenes surgen como la necesidad de un grito propio y colectivo.

Foto del collage: Celeste Destéfano. Nació en 1983, en Buenos Aires. Camina junto a la fotografía hace diez años y es en lo documental donde encuentra su idioma. Es madre, feminista, compañera y pretende siempre ser una obrera de la memoria.

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