La maternidad googleada

Quien esté libre de pantallas que tire la primera piedra

Imagino del otro lado de la pantalla una mujer con su celular en la mano y un pequeño bebé durmiendo; en ella me reconozco a mí misma hace apenas unos meses.

Cuando quedé embarazada, me bajé la app de Baby Center – la madre de todas las app sobre la maternidad- que, mes a mes de gestación, te tira el tamaño del feto o del embrión,  basándose en la metáfora de las frutas y verduras: uva, nuez, limón, naranja, pomelo, berenjena, etc. Por tu vientre pasa la verdulería entera. Si todo va bien y el embarazo es deseado, te vas entusiasmando con el crecimiento. Todos los días entraba a la app y miraba consejos, artículos, foros, productos de consumo (¡obvio!) sobre embarazos y partos.

Nace nuestro hijx: experiencia emocionante, amorosa, única e intransferible. No entra en el cuerpo, desborda, se derrama. Sensación de estar derretida por una o dos semanas, como si estuviese en el cono del silencio (ése que usaba Maxwel Smart) y el mundo girando alrededor. Las búsquedas en el celular cambian: bebés/ vacunas/ anti vacunas/ crianza con apego/ crianza respetuosa/ método para dormir llorando/ método para dormir al bebé sin llorar/ patrones de sueño/lactancia/ sacaleches/ ¿cuándo volver a trabajar?/ ¿cuándo se cae el cordón?/ ¿cómo bañarlo?/ colecho sí/ colecho no/ movimiento libre/ estimulación de bebés/ ¿cuándo pasarlo a su habitación?/ alimentación complementaria/ productos de consumo (¡obvio!).

No solo tenemos las búsquedas al alcance de la mano, también están las series de la misma temática; mis preferidas: Working Moms y The Letdown, con capítulos de 20/30 minutos ideales para el puerperio mientras el bebé duerme y una lo alimenta.

Claro, ¡las redes sociales! y algunos grupos de donde sacar información de partos respetados y crianzas respetuosas, mientras tanto mirás cómo el mundo sigue girando y te bombardean publicidades de artículos de bebés justamente por tus búsquedas.

De toda esa información que fui recolectando por curiosidad y ansiedad, solo queda poca cosa en mi memoria; alguna pregunta tuvo resolución sin fuente confiable, otras cuestiones y preocupaciones se intensificaron, las series por el hecho ficcional lograron ser un buen entretenimiento y dejemos de enumerar. Nada de todo eso me dejó huella, tranquilizó o transformó. Solo fue pasar el tiempo.

Lo que sí recuerdo de esos primeros meses como mamá es el encuentro, la palabra consoladora, la mirada de otra mujer que recordándose puérpera.

Con mi compañero tuvimos el privilegio de tener un equipo de parteras y obstetra respetuosxs. Privilegio porque, a pesar de que el parto respetado es ley, no se cumple casi nunca; y lo pudimos constatar hace unos días, cuando salieron a la luz los miles de relatos de violencia obstétrica luego de los dichos de Guillermo Andino, de público conocimiento. Esas parteras maravillosas que me atendieron y me acompañaron en mi embarazo y parto me propusieron participar de encuentros de puérperas a los cuales, con nuestrxs bebés en brazos, asistíamos a charlar sobre todo lo que nos pasaba, los duelos, nuestras relaciones de pareja, la caquita del bebé, etc. etc., acompañadas por una psicóloga perinatal amorosa y necesaria.  Esos encuentros los recuerdo todos. Ese círculo de mujeres contando experiencias, esxs bebés acompañando a esas madres a esos encuentros, sin juzgarnos, viéndonos y ayudándonos.

También recuerdo fuertemente las muy necesarias y hermosas visitas de mis amigas a casa, las que veo siempre y las que no veía hacía mucho y vinieron a conocer al bebé. Las que son mamás mirándome a los ojos, sacándome la ficha, sosteniendo al bebé, contando anécdotas propias, sus propias experiencias. Mucha risa, muchísima risa.

Mi propia mamá, por suerte muy atinada, en cada preocupación mía, por ejemplo: “está durmiendo todas las noches con nosotrxs” y ella acotando “y bueno, es bebé, quiere dormir con ustedes”. Todas sus respuestas livianas, sacándome peso, dándome seguridad. Y la gran familia, enorme familia, agrandando su corazón para recibir al bebé.

Todo eso sí lo recuerdo.

Si hay alguna mujer del otro lado atravesando el puerperio, mirando su teléfono de refilón mientras duerme esx pequeñx, les recomiendo que abran su experiencia, reciban amigas, salgan a la calle, encuéntrense, hablen. Porque todo eso es lo que realmente nos hace compañía en ese momento de cambio profundo. Lo demás es todo virtual como esta nota.

¡Por una maternidad deseada y no como mandato! ¡Qué se haga realidad nuestro derecho a decidir!

¡Feliz día y felices todos los días de la vida!

 

[1] Mi maternidad fue deseada, tengo un compañero que me acompaña en la crianza y ojalá que se democratice el derecho a decidir. ¡ABORTO LEGAL, SEGURO Y GRATUITO YA!

 

Texto: Camila Palacios. Actriz y productora teatral. Coordina el taller de teatro en el Cine Teatro Helios. Creadora de MaCaNa Contenidos, destinado al intercambio entre artistas e instituciones educativas. Desde 2017, crea y gestiona el LATE, Festival de teatro del Conurbano.

Imagen: Leila Fernanda Tanuz. Es Diseñadora de indumentaria, docente e investigadora de FADU, UBA, tejedora en Il Porco Tejidos, constructora de imágenes en Casa Prensil, feliz, verborrágica y desobediente.

 

Un comentario sobre “La maternidad googleada

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: