El 34° Encuentro Plurinacional de Mujeres y disidencias como contradiscurso

Esta nota surge de aportes provenientes de mi participación en el 34° Encuentro Plurinacional de Mujeres y disidencias, y de la apertura de la plataforma de diálogo “Nuevos discursos de odio y sus contradiscursos en América Latina” con la conferencia de Rita Segato¹. Fueron dos propuestas que resultan muy importantes debido a, por un lado, la masiva participación que tuvo. Según el documento oficial del Encuentro, fue “el más masivo de la historia”, “con más de 60.000 encuentreras en los talleres y más de 200.000 en la marcha”, elevando los pisos sobre los que se asienta el movimiento y sus reclamos. Y por otro lado, porque la formación y la investigación académica en la defensa de la democracia y el “contradiscurso” dota de argumentos sólidos al movimiento y a la población en general. 

Mujeres y feminismos

Entre los 87 talleres que se llevaron a cabo en La Plata, elegí participar del taller “Mujeres y feminismos”, guiada bajo la voluntad de mejorar mi formación en torno a la composición de un movimiento diverso, con compañerxs que se movilizan partiendo de distintas concepciones y lecturas del mundo. Surgieron debates en torno a la existencia de un feminismo privilegiado, un feminismo post-materialista, si se contraponía o se mixturaba con un feminismo popular y disidente, debates en torno a la mercantilización de los cuerpos, la constitución de identidades, la capacidad de “otorgar o desotorgar” la identidad feminista o, en otras palabras, qué es o qué no es feminista.

Se dieron debates en un marco de mucho respeto y la idea más consensuada fue en definitiva la convivencia de nuestra identidad feminista con la lucha por la justicia social. Dentro de estos debates también se dieron las discusiones en torno al feminismo popular, los modos de acercarse a los distintos barrios, a aquellos lugares donde también las iglesias tienen un asiento territorial que contradice más o menos nuestras propuestas, que deriva en la necesidad de construir lo que decidí llamar espontáneamente un “feminismo situado”². Es decir, que no ofrece un esquema rígido para interpretar el mundo, sino que construye feminismo discutiendo las lógicas patriarcales que se identifican en esos espacios particulares. 

Las políticas del enemigo y los fundamentalismos contemporáneos

La conferencia de Rita Segato comenzó y terminó sosteniendo que el Encuentro es Plurinacional por aclamación popular y por la participación histórica de las mujeres originarias en el movimiento y en los encuentros. En principio, esbozó una crítica en torno al escaso acompañamiento al reclamo que las mujeres indígenas llevan a cabo en el acampe en el Ministerio del Interior, solicitando el cese de los ataques a las comunidades indígenas de Chubut, Salta y Formosa, que incluye desplazamientos, maltratos, represión y avasallamiento, cuya situación requiere colocar en agenda política el respeto a las comunidades indígenas y sus demandas. 

A lo largo de la conferencia, Segato fue respondiendo distintas inquietudes que quedaron rondando en el taller sobre feminismos. Partió del auge de los movimientos de mujeres y LGBTIQ+, en el marco del “proyecto multicultural” que comienza con la caída del muro de Berlín, “endosado por el país del norte”. Esta concesión distributiva multicultural que no tocaba ni incomodaba al centro del poder económico, desde ya no frenaba el avance del proceso de apropiación del mundo en manos de unos pocos dueños. El interrogante aquí es: ¿por qué si el movimiento multicultural supuestamente no incomodaba al centro de poder mundial se despierta una ola conservadora y reaccionaria desde las nuevas derechas y el neoliberalismo contemporáneos? 

Esta pregunta despierta conclusiones que pueden ser de más polémicas y, por eso, debemos redoblar los esfuerzos en comprender el feminismo que construimos. 

Su respuesta se fundamenta en las ideas plasmadas en la pedagogía de la crueldad, según la cual, venimos siendo moldeados para ver el mundo y a los sujetos como “cosas”, con las cuales no podemos hacer empatía por su condición cosificada. En este sentido, las mujeres somos “cosas” de un tipo, que sirven para reproducir la estructura corporativa de la masculinidad que incluye: un imperativo de lealtad a la corporación y la jerarquía de miembros en la que existe el “macho alfa”. Las mujeres cosificadas se convierten en objeto violentado en la sociedad capitalista y patriarcal, oprimidas por la masculinidad.

Es patriarcal en un sentido político, “revestido de moral, cultura, religión, costumbres”, que instaura un orden que se justifica desde la biología, que niega la diferencia y tiene poca negociabilidad hacia la disidencia. Desde ya este es un punto de interés por la persistencia del debate en torno a la aceptación de disidencias en los encuentros. Segato dice, que el colonialismo es binarista, que atrapa a las personas en su cuerpo, que lo biologiza para naturalizar su condición de vencido/oprimido, lo esencializa, y por eso se define “feminista decolonial”.

Cuando la condición de cosificación y el encierro en nuestros cuerpos es discutido, es cuando empieza a temblar el mandato patriarcal, y es esta potencia femenina a la que se teme, al cambio de hegemonía que la masculinidad garantizaba sometiendo a la mitad de la población, las mujeres. 

En este vuelque de conceptos y de información seguramente queden flancos débiles. La propuesta es seguir pensando históricamente, pero también pensar en ese horizonte abierto, que discute la dueñidad del mundo y el mandato de la masculinidad. La posibilidad está en cambiar la forma de hacer política, incluyendo a las mujeres feministas, que incomode a los dueños, que toque la acumulación, y “descosifique” a la población. 

Algunas conclusiones

Estos aportes que surgen en el debate sobre feminismos y luego en las propuestas teórico-políticas de Rita Segato, responden a esa pregunta que abrió el congreso de CALAS sobre los nuevos discursos de odio. A saber, el orden que se construye en el marco del capitalismo y la dueñidad inevitablemente supone la cosificación, que se refuerza en la masculinidad, y que está siendo puesta en tela de juicio constantemente por el feminismo latinoamericano o los feminismos populares latinoamericanos.

Allí radica nuestro aporte y la potencia para seguir construyendo feminismo desde el cono sur. En esa línea seguiremos trabajando, de cara a la construcción del nuevo gobierno popular y armando el próximo 35° Encuentro Plurinacional de Mujeres y disidencias en San Luis. 

 

¹ Recomiendo las 10 definiciones de Rita Segato, compartidas por la UNSAM. 

² En mis reflexiones se puede encontrar rápidamente una lógica freireana, quizás o seguramente hayan conceptos existentes que hagan este planteo, por eso, esta nota es un apunte abierto.

 

Texto: Florencia Romero. Tengo 23 años, estudio Ciencia Política en la Universidad Nacional del San Martín. Mujer, feminista, del conurbano, nacional y popular. 

Imagen: tomada de Noticias PCR.

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