Ésta es la Revolución

Mientras el neoliberalismo se quema los cables pensando estrategias para continuar gobernándonos. Mientras el machismo aún impera entre los que se oponen a ese mismo neoliberalismo. Mientras seis tipos eran televisados en un debate artificioso y atorado. Medio millón de mujeres y disidencias alimentábamos el aire de La Plata en un encuentro plurinacional, diverso, feminista y de una multiplicidad simbólica desbordante. Ante tal panorama coyuntural, quizás debamos (nosotrxs y ellos) pasar en limpio las conjeturas sobre el presente y el futuro cada vez más cercano, que intuyo, ya no tendrá vuelta atrás.

La historia de este evento anual que hasta ayer era el Encuentro Nacional de Mujeres en Argentina recorrió ya 34 años, debates que fructificaron en organización social, en formación feminista, en políticas públicas y en redes masificándose y rebelándose contra la opresión patriarcal. También ese evento fue evolucionando, mutando, divergiendo internamente y así continúa en pie, buscando la resignificación, la inclusión, la revolución. Por una amplia mayoría, en el cierre del Encuentro finalmente, tras años de reflexiones e intercambios, se votó que su nombre represente la realidad; ahora nombramos en justicia: Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersex  y No Binaries. Es un llamado de atención y un abrazo:  no dejemos de avanzar con las diferencias y los debates que para eso nos juntamos, para darnos mecha y salir a pelear en todos los frentes.

Haber estado en este Encuentro 2019 es intransferible, como siempre, pero el aliento con el que nos volvimos, el deseo florecidísimo eso sí, sí que se puede contagiar con la palabra, la caricia y la respiración que se agita de nuevo de sólo recordar.

Las calles de La Plata eran un tránsito perpetuo de compañerxs de todas las edades buscando encontrarse, aprender juntxs, poner en discusión aquello que se nos duerme en los laureles, como también las urgencias que nos roban la vida. Decenas de talleres y conversatorios, de eventos culturales y manifestaciones en las calles cruzando una ciudad que no pudo, obviamente, ser indiferente ante esta cuarta ola feminista. El sábado se coronó con un enorme pañuelazo por el aborto legal, seguro y gratuito y con una marcha contra los travesticidios para que la denuncia como práctica ineludible contra la violencia machista y la complicidad de Estado no deje de ser un eje de estas cumbres.

Y el domingo, claro, tras tantos cruces y tanta fiesta, más batalla: kilómetros de asfalto reinventados por nuestros brillos, nuestras banderas, los cantos y la percusión, el repudio y la alerta, el arte y las cuerpas empoderadas, bellísimas, radiantes, organizadas de a dos o de a miles, encolumnadas o dispersas, en una marcha o en la otra que, al fin, frente al enemigo que es el patriarcado, es de hecho una sola, porque participamos, cómo y desde dónde deseamos y creemos, con una idea nodal: estamos haciendo política para la transformación social. Con todas nuestras diferencias, con nuestras estrategias, alianzas y contradicciones, todxs hacemos de este encuentro un hito mundial cada año; y ésa es la política que nos llama y que exigimos. La política con nosotrxs como protagonistas, en los poderes del Estado, en todas las esferas de trabajo, en las comunidades de cada territorio, en las escuelas y las universidades, en las casas y en las camas. Pero sobre todo, en las calles, donde se revela lo imperioso y definitivamente subversivo de la lucha colectiva y organizada.

Somos una fatalidad para la perpetuación del machismo y sus abanderados, a lo cual y a quienes haremos polvo. Este finde, como sabía que volvería a pasar, lloré –lloramos- mientras adentro mío todxs lxs humilladxs agitaban el fuego. Lloré y supe por qué: ésta es una revolución de mil caminos y un único objetivo al que llegaremos ya sin más treguas, ni esperas, sin más culpas, ni perdones.

¡Ahora que estamos juntes
ahora que sí nos ven
abajo el patriarcado
se va a caer, se va a caer
arriba el feminismo
que va a vencer, que va a vencer!

 

Texto: Pamela Neme Scheij. Integrante del equipo coordinador de El Tresdé. Miembro de Mutágenas Artistas Feministas del Conurbano. Licenciada y profesora en Letras, docente, poeta, madre, compañera y feminista.

Fotografía: Flor Settepani, Mala Junta Poder Feminista.

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