Lo que el neoliberalismo no se llevó

A quienes se hallen
en estas palabras

En este enclave moderno al que pretendemos pertenecer, si son convicciones las que apuntalan nuestras decisiones y acciones, mínimamente resultamos sospechosxs para una parte importante de la población. Si no media el dinero o si lo hace de manera escasa, o bien si nuestros argumentos se vinculan con el convencimiento de que cierta realidad puede transformarse para el bien común, debemos dudar, torcer el gesto, apuntar con los dardos. Eso nos quisieron enseñar.

Claro que en Argentina estamos bien curtidxs en cuanto a representatividades se refiere y ni qué hablar de representación política. El “que se vayan todos”, “los políticos son todos corruptos”, “no le creo a ninguno”, “son todos la misma mierda”, etc. son las frases más repetidas y desalentadoras, las más vacías de contextualización y más llenas de irracionalidad que escuché en mi adolescencia y durante mi vida adulta. Las continúo reconociendo y entiendo todo lo que hay detrás: bronca, despecho y desconfianza. Cómo no. Hemos sido engañados, sí. También hemos sido introducidos en un capitalismo mordedor de verdades, asesino de intuiciones, vendedor de voluntades. No me extraña el desengaño. Me extraña que a veces se vuelva absoluto, resistente a toda buena leche, intolerante ante la contradicción o ante un reflexivo cambio de parecer.

Meter a todxs en una misma bolsa no es un ejercicio constructivo del pensamiento. Para nada. Afirmar que “lxs políticxs son idénticos en cualquier espectro ideológico, momento histórico y entorno demográfico porque a ninguno le interesa la gente a la cual gobierna o a la cual pretende gobernar” se codea con ese movimiento generalizador, negador, poco productivo. Y yo elijo caminar distinto, porque pienso que es posible no repetir ni soplar, sino creer en alguien y en un proyecto, porque creo necesario y recontra posible dar cuerpo, tiempo y cabeza por el bienestar de otrxs que pueden ser cercanxs o la humanidad misma. No creo que quien se sacrifica esconde algo tras la cortina de su casa o me va a bolsiquear apenas me dé la vuelta.

Rosca nacional

En la coyuntura política argentina que estamos atrevesando, sufriendo, intentando cambiar, se combinan la desesperación y las ideas urgentes, la influencia de los medios masivos de comunicación y las mentiras del gobierno neoliberal de Cambiemos, que flotan como cadáveres en el agua sucia. También confluyen las heridas del pasado y las ilusiones que nos trajo, el bienestar y la diversidad de críticas, los tránsitos turbios y las contradicciones. Además, la recapacitación y el esfuerzo por volvernos una comunidad menos imbécil y más empática.

El domingo dieciocho de agosto, Página 12 publicó una extensa entrevista al candidato presidencial Alberto Fernández en la que, entre muchas cosas, afirmó “Somos gente que toda su vida se dedicó a la política, no somos improvisados. No estamos acá por un capricho. Estamos aquí por convicción”. Ya sabemos que lxs improvisadxs y lxs caprichosxs son estos estafadorxs que encabezan el Estado nacional y de varias provincias y municipios; no frenemos allí, aburre. Pero lo que más me importa de esta cita es que Alberto Fernández, quien probablemente sea el próximo presidente de Argentina, resalta la convicción como valor, como lo importante, como lo que condujo a él y a quienes están más cerca suyo en esta nueva unidad peronista, por el sendero de la política en tanto vía de transformación social. Yo no sé casi nada, pero la labor discursiva que se empeñan en llevar adelante, el mensaje ahí, al pie, dando relevancia justamente a aquello sobre lo que tantxs dudan, me late bien; incluso con las ya nombradas contradicciones, con el pasado que muchas veces latiga, con todo lo que la conciencia popular ayuda a no olvidar.

Y que me digan que se meten en este fatal desastre nacional una nueva vez, con todo el fastidio y la tristeza que genera, con toda las ganas de irnos a vivir adonde no nos pinchen más la pelota, es para mí una clave indiscutible de convicción y militancia. No es él, Alberto, sino quienes dan pasos desde esa misma postura: la convicción de que podemos vivir dignamente y no como empleadxs flexibilizadxs de unos pocos meritócratas. Como se pueda mejor cada vez, ocupando progresivamente más espacios de poder y decisión colectiva los sectores populares, las organizaciones sociales, lxs silenciadxs de siempre y cada vez menos quienes ya ocuparon demasiado aire, demasiada banca. Mientras tanto, determinaciones, advertencias, estrategias para recuperar derechos y ganar nuevos, para estabilizarnos y disfrutar un poquito.

Ellxs

En el universo de enfrente, ¿cuál es el discurso neoliberal, de esos odiadorxs de clase eternos, que acarrean livianxs su catastrófica serie interminable de mentiras? ¿Por qué no debemos confiarles nuestra vida nunca nunca más? Porque la historia no los respalda, los acusa; porque cada medida de este último tramo de horrores, sin excepción, fue tomada en contra de la inclusión social, en contra de la integración regional de la Patria Grande, en contra de los símbolos que nos aúnan como nación. Hicieron todo en contra de la prosperidad del pueblo argentino, de nuestros recursos, de nuestras posibilidades de no ser más esclavxs del “primer mundo”. Que lxs aplauda su abuelita oligarca en la cárcel o el sistema financiero en la estratósfera, no nosotrxs.

Este lado de la grieta

Ya lo afirmé: yo elijo creer, elijo seguir mi intuición de que lxs otrxs pueden esforzarse por convicción. Elijo creer que no está siempre el dinero frotándose en las espaldas de quienes trabajan para sus comunidades, de quienes se nos vuelven referentes o concretamente nos representan desde las órbitas estatales.

Yo elijo no ser una despechada, ni una fundamentalista. Sé cuáles son mis horizontes y mis márgenes de aceptación. Quiero que la revolución no sea perfecta, sino posible, palpable, duradera. Quiero que la felicidad sea de todxs, que es como decir, que la sociedad sea más feminista y menos odiosa.

Quiero que la historia me sostenga para pensar, quiero que los íconos públicos coherentes -las Madres, las Abuelas, tantxs otrxs- me ayuden a hacerlo y a entender. Tengo la suerte de disponer de mi mente y mi tiempo para curiosear, preguntar, repensar (no se trata de mi mérito, juntosporelcambio, se trata de las oportunidades que tuve y que ustedes se esmeran en que no tenga casi nadie), eso es para agradecer.

También elijo jugármela cuando digo que no soy ni muy zurda ni muy peronista, pero sí muy feminista y socialista, aunque a veces un poco anarquista; que es como decir que me la paso tratando de entender, a pesar de los errores y las contradicciones, con mucho amor y convencida de con quiénes no se tranza, ni qué valores no se resignan. E, inevitablemente, bancándome el vértigo de ese movimiento: buscar matrices ideológicas con humildad y viendo a lxs otrxs con sinceridad, sin dogmas.

Porque nunca me entraron en el cuerpo la desconfianza como método, como tampoco la ingenuidad descolocada, ni el egoísmo, y menos que menos, la indiferencia.

 

Texto: Pamela Neme Scheij. Integrante del equipo coordinador de El Tresdé, licenciada y profesora de Letras, docente, poeta, madre, compañera y feminista.

Ilustración “Memoria libertad de lxs pueblxs”: Carla Álvarez. Profesora de artes visuales, artista y mamá. Acompaña niñxs-adolescentes en aulas y espacios de taller -Taller Crisantemo-. Sus imágenes surgen como la necesidad de un grito propio y colectivo.

2 comentarios sobre “Lo que el neoliberalismo no se llevó

Agrega el tuyo

  1. Lo que el neoliberalismo no se llevó y lo que tu generación Pamela multiplicó, expandió, llevó a las calles, a los textos, a la escena, a la cocina y el lavadero, al hospital, al congreso en aquel debate que se dio adentro y continúa afuera. Nosotras las antiguas confiamos en que, más allá de los viejos partidos políticos, esta ola de mujeres propone construir un común que no tiene retorno.

    Me gusta

Responder a Alejandra Laje Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: