El plebiscito que nadie previó

El resultado de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del pasado domingo 13 de agosto abrió un periodo inédito en el escenario político de nuestro país en los últimos años. Lo que fue planteado como una definición de candidaturas se terminó convirtiendo en un verdadero plebiscito. Por una parte, la derrota del oficialismo –que aspiraba de máxima a mantenerse por debajo unos 5 puntos que le permitieran llegar con chances de triunfo a un posible ballotage– prácticamente diezmaron las posibilidades del gobierno de Cambiemos de aspirar a la reelección. Por el otro lado, el Frente de Todos, con Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner a la cabeza, parece haber logrado captar una parte importante de los votos que se mantenían en disputa para desbalancear una cada vez más polarizada contienda electoral.

La intensa semana que sucedió a las PASO da cuentas de lo significativo que ha sido el rearme de las fuerzas entre la dirigencia política y los distintos sectores de nuestra sociedad. Los discursos del presidente Mauricio Macri de aquel domingo, culpando a los electores y a los dirigentes opositores de un posible derrumbe económico inmediato –cosa que efectivamente sucedió al día siguiente con la corrida cambiaria que comenzó ni bien abrieron las cotizaciones– y del mismo día lunes, jactándose de que los mercados no estaban de acuerdo con el posicionamiento político de los triunfadores de las elecciones primarias, profundizaron aún más la crisis política del gobierno de Cambiemos. Las caras largas entre los comunicadores de los medios hegemónicos del domingo, tras los resultados, se convirtieron en abiertas críticas hacia un gobierno que ellos mismos habían defendido hasta el punto de dejar al descubierto su carácter de operadores mediáticos más que de periodistas.

La posterior renuncia del Ministro de Hacienda Dujovne vino a confirmar los rumores de una reestructuración entre los puestos clave en el oficialismo que, dado el momento en el que se producen, no deja de evidenciar un tácito reconocimiento del derrumbe de la gestión Cambiemos. Las primeras decisiones llevadas adelante por su sucesor, Hernán Lacunza, demostraron que ha cambiado el conductor, pero no el rumbo. Y más allá del debate de si las medidas adoptadas por el macrismo en estos cuatro años de gobierno han sido producto de errores, ineptitudes o una concienzuda política de saqueo –a las que probablemente un posterior y más profundo análisis histórico las pueda caracterizar como una compleja combinación de ambas–, lo cierto es que la contundencia de las elecciones, con un mapa provincial en el que sólo Córdoba y la Capital Federal los tuvieron como triunfadores, da cuenta que las amplias mayorías han confirmado el fracaso de la gestión del gobierno de la alianza Cambiemos. Fracaso y crisis, no sólo económica, sino también política, social, cultural y simbólica.

Un voto más allá del bolsillo

Un primer balance sobre la coyuntura electoral que se abre de cara a las elecciones de octubre, cosa que fue puesta de manifiesto en las PASO, fue que el Frente de Todos logró posicionarse como la principal fuerza política capaz de captar el voto de quienes están decididos a que Cambiemos concluya su gestión. Eso que los analistas caracterizan como el “voto bronca”, o el “voto arrepentido” se refiere, justamente, a ese porcentaje “blando” del padrón que había inclinado la balanza en las elecciones de 2015 y 2017 hacia el triunfo de la alianza entre el PRO y el radicalismo. Y entre los análisis que comenzaron a esbozarse a lo largo de estas dos semanas, una de las ideas que primaron –tanto en medios cercanos al oficialismo como entre los opositores– fue la que sostenía que los electores “votaron con el bolsillo”. Pero esta afirmación, por lógica que parezca, omite todo el proceso de movilizaciones populares y de protesta social que, con altibajos, no dejó de ausentarse de las calles en estos años. En definitiva, sostener que el resultado de las PASO de agosto fue tan negativa al oficialismo por ese “voto bronca y con el bolsillo” es sostener que el gobierno de Mauricio Macri fracasó únicamente en términos económicos.

38319812295_e3726c8afe_o3288507291131658706.jpg

Y la verdad que, si nos atenemos a las luchas que desde abajo se han sostenido contra las políticas de los últimos años, nos encontramos con que muchas de ellas lo han hecho contra el ajuste, sí, pero tantas otras contra la creciente e inédita política represiva que emprendió el gobierno con el Ministerio de Seguridad de la Nación a la cabeza, por ejemplo. O que muchísimas otras respondieron a virajes en políticas de derechos, de igualdad de género, de autodeterminación de los pueblos, de defensa del territorio, etc. En definitiva, sostener que lo que primó fue el “votar con el bolsillo” es negar que estos años de gobierno de Cambiemos resultaron un atropello no sólo frente al poder adquisitivo de la gente, sino que además generaron un paso hacia atrás en materia de derechos. Esto vale para el análisis, pero también para comenzar a pensar la reconfiguración de fuerzas de cara a lo que sigue después de diciembre.

primeramarchamaldonado_leo_00013917238793501218511.jpg

Un frente y varios interrogantes

Una vez que Cristina Fernández anunció bajarse de una posible candidatura presidencial y postuló a Alberto Fernández en su lugar, terminó de configurarse un escenario en el que el sector del peronismo menos afín al kirchnerismo tuvo que decidir en qué lugar de la grieta se iba a posicionar. Y más allá de la posición de Lavagna y Urtubey, conformando un frente de centro, y del muy mediático reposicionamiento de Pichetto, buena parte de los gobernadores e intendentes del justicialismo se alinearon en el Frente de Todos. Situación que, sin lugar a dudas, explica el categórico triunfo que obtuvo este recientemente creado frente, pero que también abre nuevos interrogantes para las y los de abajo, ya sean militantes de las organizaciones de base ligadas al kirchnerismo, o al resto de los movimientos sociales u organizaciones populares, sindicales, territoriales, etc.

Interrogantes que no sólo comienzan con el propio Alberto Fernández, quien para buena parte de la militancia de base ya es un viejo conocido. En la historia reciente, por haberse alejado del gobierno de Cristina Fernández en 2008 cuando se produjo el conflicto en torno a las retenciones de las exportaciones agropecuarias, y en una historia un poco más lejana por haber sido uno de los más altos cuadros del partido Acción por la República, liderando la lista con nada más ni nada menos que Domingo Cavallo en las elecciones de 1999. Y que se acentúan con la importante presencia que tienen dentro de este frente personajes sumamente repudiados por los sectores populares, como Sergio Massa o Felipe Solá, por nombrar algunos. De hecho, la inminente posibilidad que Felipe Solá vuelva a presidir una Secretaría de Agricultura, como cuando fue funcionario menemista -en simultáneo con su alto cargo en la empresa Monsanto- y cambió la ley que permitió el ingreso de transgénicos y agro-tóxicos a nuestro país, demuestra que los sectores del peronismo tradicional van a tener un lugar privilegiado en un posible futuro gobierno.

En este sentido, la muy probable derrota del oficialismo promete traer consigo un alivio para las clases trabajadoras y los sectores populares que han sentido duramente el peso de un gobierno que no sólo ha ajustado, devaluado y endeudado al país, sino que también ha significado un notorio retroceso en la calidad de vida de las amplias mayorías. Pero al mismo tiempo abre nuevos frentes de preocupación, porque los puestos claves en el posible nuevo gobierno comienzan a ser redistribuidos entre un sector de la clase gobernante que no ha tenido inconvenientes en cambiar de ideologías y posicionamientos para acomodarse entre el establishment. Los próximos meses serán claves para terminar de delinear qué sectores y qué políticas primarán en la conducción del futuro gobierno.

Golpeados pero en pie

Las elecciones de octubre, o quizás haya que esperar hasta noviembre -aunque eso hoy parece poco probable-, serán las encargadas de confirmar estas tendencias insinuadas con el voto durante las primarias. Hasta el momento, parece que la alianza Cambiemos, aun atravesando la más severa crisis desde que fue conformada, está dispuesta a seguir disputando un segundo lugar que le permita llegar a un ballotage. Por el lado del Frente de Todos ya ha habido muestras de abrir caminos de diálogo con la fuerza que lidera Roberto Lavagna. El triunfo electoral está a un paso de concretarse para este nuevo frente gestado desde varios lugares distintos de la dirigencia peronista. El futuro próximo del país parece sonreírle.

Esperemos que la historia reciente nos sirva a las organizaciones de base, a las y los trabajadores, a la militancia, a los pueblos que luchan por el territorio, para advertirnos que ningún gobierno debe recibir cheques en blanco de nuestra parte. Que aquí seguimos, golpeados pero en pie. Que esta vez delegamos el poder en las urnas, pero que no estamos dispuestas ni dispuestos a seguir acallando frente a consignas que no son las nuestras. Argentina se merece mucho más que ser un país que exporta riquezas, importa miserias y redistribuye migajas. Nosotras y nosotros no nos merecemos este modelo. Nuestras hijas e hijos, tampoco.

Texto: Adriano Prandi. Creció en el conurbano bonaerense. Estudió Historia y se desempeña como profesor y músico-terapeuta. Entre 2006 y 2015 realizó un viaje por América Latina, publicando artículos periodísticos en diversos medios alternativos sobre la actualidad política y socioeconómica del continente. Ha publicado artículos periodísticos, históricos y fotorreportajes en medios mexicanos, ecuatorianos, nicaragüenses, bolivianos y europeos. Se dedica a escribir columnas radiales e incursionar en géneros narrativos como el cuento y la novela. Colabora en publicaciones de reflexión sobre educación y políticas socio-educativas en la ciudad de Luján, donde actualmente reside.

Fotografías: Leandro Crovetto. Nació en 1984. Es Diseñador de Imagen y Sonido, fotógrafo, editor y realizador audiovisual. Estudia Fotoperiodismo II y trabaja en su primer libro fotográfico “YVY, PACHA, ALWA, TIERRA. Territorio comunitario y el avance de los barrios privados”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: