La demonización sindical

Durante estos días salió a la luz el conflicto entre Sergio Palazzo, Secretario Nacional de la Asociación Bancaria y Marcos Galperin, CEO de Mercado Libre. También se hizo eco del tema, nada más y nada menos, que el presidente Mauricio Macri acusando a Palazzo de “prepotente” junto con los medios hegemónicos de comunicación. Fue una verdadera operación mediática, donde se acusó al dirigente sindical de supuestos dichos que jamás pronunció (“quiero ser el Moyano del servicio financiero”). De todas formas, los dichos más temerarios pertenecen al periodista de Clarín, Daniel Muchnik, quién literalmente pronunció en una entrevista de radio: “en Estados Unidos se acabó con Jimmy Hoffa matándolo”.

Para entender la globalidad de este conflicto es importante unir todas las piezas, ya que estamos atravesando un año electoral donde la figura de Sergio Palazzo viene mostrando un posicionamiento político consecuente con la práctica que, en reiteradas ocasiones, fue un obstáculo para las políticas del gobierno nacional. Por otra parte, también es importante destacar que ante el fracaso de este modelo neoliberal, donde no cuentan con un solo indicador económico a su favor, ni tampoco pueden hablar de la corrupción como lo hacía aquel famoso gobierno de la transparencia política, ven la inmediata necesidad de demonizar a los dirigentes sindicales opositores recurriendo a descalificativos que, a esta altura del partido, están trillados, pero apuntan a diferentes subjetividades de la sociedad. Además, en un año electoral, Adrián Suar (dueño de Pol-ka) estrenó un nuevo unitario que lleva el rótulo de “El tigre Verón”, la historia de un dirigente sindical de la carne, vinculado al crimen organizado y enemigo tanto de la patronal como de la Justicia. Por todo esto, es importante buscar la raíz en cada temática que termina en un mismo punto.

Jimmy Hoffa, la demonización sindical a través de la ficción

James Hoffa fue uno de los dirigentes sindicales más influyentes en la historia de los Estados Unidos. Se dedicó a la actividad gremial desde temprana edad, durante la época de La Gran Depresión, y logró en medio de una de las más feroces crisis económico/social de toda la historia del siglo XX, derechos para les trabajadores. Su actitud de confrontar permanentemente con las patronales para obtener mayores beneficios para sus representados, así como su referencia, lo llevó a presidir La Hermandad Internacional de Camioneros en 1957. No hay ningún tipo duda que Hoffa logró derechos únicos para los camioneros en Estados Unidos. Tanto fue así que todas las regulaciones alcanzadas con empresarios tenían peso a nivel nacional para todas las empresas de una misma rama de producción. Pero lo que no se puede negar es que Jimmy también tuvo vínculos con las mafias que habían participado en más de una ocasión para intimidar a muchos empresarios que no estaban dispuestos a negociar con su gremio. Su historia tuvo su primer golpe en 1964, por intentar sobornar a un jurado que investigaba sus vínculos con la mafia. En 1971, el presidente Richard Nixon le otorgó su libertad a cambio de que no participara de la actividad sindical por diez años. Pero su final definitivo lo tuvo en 1975, donde su cuerpo fue desaparecido y hasta el día de hoy se desconoce su paradero. No hace falta aclarar que Hoffa tenía pensado apelar la decisión de Richard Nixon.

Claramente, es una figura que cuenta con luces y sombras. Por tal motivo es el ejemplo ideal de los sectores dominantes para difamar al sindicalismo y a sus referencias que luchan por la defensa de derechos de les laburantes, es decir, “los dirigentes sindicales que son combativos con las patronales son matones y mafiosos”. De hecho, la figura de Hoffa retratada en la cultura popular claramente tiene una raíz negativa y demonizadora. Los ejemplos más claros pueden ser las referencias encontradas en los famosos clásicos como “Ghost, la sombra del amor”, “Titanic” o en un episodio de la décima temporada de “Los Simpson”. No hace falta hacer énfasis en las escenas que se menciona la figura de Hoffa, pero sí es importante destacar que estos tres casos llevan al telespectador a pensar en una figura oscura, ya que claramente lo era, ignorando que también tuvo sus virtudes. De todas formas, le es mucho más funcional a la industria del cine norteamericana mostrar principalmente su faceta negativa para la construcción de sentido de los espectadores.

Es muy discutible, pero muchas percepciones subjetivas tanto de críticos de cine, como de los espectadores, interpretan que la versión más noble sobre Hoffa y los inicios del Sindicato de Camioneros es “F.I.S.T”, película de la década del 70 protagonizada por un joven Sylvester Stallone. De todas formas, es una historia inspirada libremente en la figura de Jimmy, de hecho el protagonista lleva el nombre de Johnny Kovak. No es menor tampoco anunciar que una de las películas a estrenarse este año es “The Irishman”, dirigida por el conocido Martin Scorssese (“Taxi Driver”, “Toro Salvaje”, “La última tentación de Cristo”, “Pandillas de Nueva York” o “Los infiltrados”) y protagonizada por los famosísimos Al Paccino que interpreta a Hoffa y Robert De Niro que interpreta a un asesino a sueldo de la mafia, que formó parte del final del líder sindical.

No es nueva, ni tampoco es sorpresa, la demonización del sindicalismo y de la militancia a través de la ficción, mucho menos en un contexto electoral como en el que estamos situados actualmente. Sin ir más lejos, la semana pasada se estrenó “El tigre Verón”, un unitario producido por Pol-Ka, Cablevisión y Turner. La historia cuenta la vida de un sindicalista a cargo de la conducción de UTCA (Unión de Trabajadores de la Carne), quien aglutina todos los estereotipos antisindicales: sus formas de resolver los conflictos a través de la amenaza y la extorsión. Además encarna la representación de lo feo, sucio, matón, autoritario y, por supuesto, muy machirulo. Por lo tanto, una serie impregnada en esta ideología puede ser muy peligrosa en este escenario.

Sergio Palazzo está en las antípodas de Jimmy Hoffa y Miguel Verón, más allá de que éste último sea un personaje ficticio. Ninguna novela, serie o película es ingenua, claramente construye sentido y puede generar diferentes formas de interpretar al sindicalismo, pero en un año electoral tenemos la responsabilidad política de dar la discusión contra estos pensamientos que son funcionales a determinados intereses.

Las Fintech, Mercado Libre y la defensa del Convenio Colectivo Bancario

Para entender el conflicto entre Palazzo y Mercado Libre en alianza con la Cámara Fintech, es fundamental explicar qué son y cómo funcionan las Fintech.

Llamamos Fintech a aquellas empresas que prestan servicios financieros a partir de aplicaciones móviles o sitios web. Sus características más importantes son las siguientes: no cuentan con puntos de atención físicos, incluyen clientes no bancarizados (por ejemplo, un estudiante que no trabaja) o cuando otorgan un préstamo por primera vez no existe vínculo previo entre ésta y el futuro cliente. La modalidad del funcionamiento de las Fintech es muy particular, ya que los préstamos entre personas funcionan sin tener como intermediario a una institución financiera, su asesoría financiera es a través de los chat-bots (misma modalidad que tiene Banco Galicia) y sus formas de pago es probablemente la más extendida de nuestro país hasta el momento. Es decir, son Fintech que nacen como proveedoras de sistemas para efectuar pagos y transferencias a través de aplicaciones de Internet. En cuanto a sus aspectos legales, funcionan al igual que los bancos tradicionales, operan mediante contratos de adhesión en los cuales las cláusulas están prestablecidas y sólo se pueden aceptar o rechazar las mismas. El consentimiento en estos contratos de tipo electrónico se expresa con una firma electrónica. 

La realidad es que las Fintech afectan al trabajo bancario, ya que los cambios en realizar transacciones financieras reducen la cantidad de trabajadores de las funciones de los bancos, de hecho las consecuencias de la expansión de las Fintech a nivel global fueron y son fatales. Desde 2008, los bancos emprendieron un camino de achicamiento de sus empleados en los países desarrollados, producto de la gran recesión de la crisis del mencionado año, y por supuesto, por la irrupción de las Fintech. De esta forma, fue regla común para los bancos el recorte de personal y la inclusión de tecnología como la mejor forma de obtener ganancias. Las cifras lo dicen todo: entre el 2008 y 2014 se perdieron 400 mil puestos de trabajo bancarios en Europa. También es importante mencionar la experiencia de las Fintech en México, que es el país latinoamericano donde están más desarrolladas. Por eso a comienzos del año pasado se sancionó en dicho país una ley que regula a este sector, que a su vez es la primera en nuestro continente y tiene como bandera el objetivo de “inclusión financiera” que en este caso parte de la inclusión de personas no bancarizadas al sistema financiero. Si observamos lo sucedido entre la convivencia de los bancos y las Fintech en México sus consecuencias son realmente muy preocupantes, ya que los tres bancos más importantes de ese país: BBVA, Banorte y Citi-Banamex despidieron a 4 mil trabajadores bancarios. No está de más decir que estos despidos no fueron por un mal desempeño económico de las entidades bancarias, ni por problemas de la economía en México, sino por la intención de ser más competitivos con respecto a las Fintech. Claramente las reformas laborales en México que provocaron mayor flexibilización y la no oposición de los sindicatos mexicanos a estos procesos, dieron lugar a esta situación. 

En Argentina, las Fintech no están reguladas y a futuro, se puede tener un destino similar a lo ocurrido en México, por eso es clave que el sindicalismo pueda pensar a la disputa política como sindical y estatal a la vez, porque es la forma más segura de proteger o conseguir derechos en favor de les trabajadores. Y, sobre todo, para pensar un avance tecnológico que esté al servicio de la sociedad, la producción o el trabajo es fundamental que el movimiento obrero dispute participación y decisión en las políticas que se van a llevar a cabo, si logramos cerrar esta página oscura neoliberal que estamos padeciendo.

Palazzo vs. Mercado Libre

Hace unos días, Juan Grabois, referente del Frente Patria Grande, publicó en su cuenta de twitter: “La pelea entre Marcos Galperin y Sergio Palazzo es entre los que quieren precarizar el trabajo y quienes defienden a los trabajadores. Lo demás es todo humo”. El joven referente social no está para nada equivocado en su declaraciones, ya que desde fines de 2015 comenzó el proceso de desregulación del sistema financiero, y Sergio Palazzo fue el primer dirigente sindical en dar la discusión política, advirtiendo sobre los graves riesgos de un sistema financiero abierto y sin normas, tanto para la economía nacional, usuarios, como para les trabajadores. Esta responsabilidad cae sobre el actual gobierno de turno y el Banco Central, los mismos responsables de la inflación, del aumento sideral de la pobreza, del endeudamiento externo, de la timba financiera, de los despidos masivos, de la destrucción de la industria nacional, como de la caída del consumo.

Mercado Libre/Pago es una de las empresas que tiene asiento local pero que no es nacional, que se ha aprovechado de dicha desregulación, lo que no es sorprendente porque lejos están de escuchar las demandas de la clase trabajadora. Por otro lado, Marcos Galperin, su dueño, es uno de los empresarios que más recurrentemente sale a exigir la famosa reforma laboral que el macrismo no pudo implementar.

Si bien no es nuevo el enfrentamiento entre Palazzo y dicha empresa, en estos últimos días el conflicto se puso mucho más intenso porque el secretario general de la Asociación Bancaria, referente de la Corriente Federal de Trabajadores y del Frente Sindical por el Modelo Nacional, declaró que para él todes les trabajadores de las Fintech tienen que estar encuadrades en el Convenio Colectivo de Trabajo Bancario. La realidad es que Galperin puede sentirse ofendido, pero iniciar demandas legales contra Palazzo y ser funcional a la difamación mediática ya es otra cosa.

Según la legislación vigente, en nuestro país les trabajadores de las Fintech pueden afiliarse y estar representados por La Bancaria. Son muchos los motivos, pero los principales parten de que en Argentina cada trabajadore puede afiliarse al sindicato que quiera, siempre y cuando, forme parte de su ámbito, y por otra parte el estatuto de la Asociación Bancaria (artículo 2, para ser puntillosos) establece que su ámbito de actuación no se limita a los bancos, ya que también alcanza a entidades financieras no bancarias, empresas de tarjetas de crédito, tickets de pago o cualquier otro medio de pago o crédito. En el caso de las Fintech, no hay ningún argumento sustentable para que no estén afiliados a la Asociación Bancaria, porque ellas mismas reconocen que se dedican a la actividad financiera. El caso de Mercado Libre es un poco más complejo, porque se debe definir cuál es su actividad principal, ya que realiza actividades tanto comerciales como financieras, pero es una discusión muy larga con muchas variables de por medio, y que en última instancia la resuelve la Comisión Arbitral de la CGT. Pero esto alcanza simplemente para saber que la patronal no tiene voz de decisión y si les trabajadores de Mercado Libre lo desearan, tienen el derecho de manifestarse a favor de ser representados por la Asociación Bancaria.

Por último, no podemos quedarnos en que este conflicto es por un tema puntual donde se pone en juego meramente lo legal y lo moral. Claramente hay una intención de destruir a uno de los principales referentes de movimiento obrero cuyo discurso político fue consecuente con la práctica, ya que en estos tres años no permitió que haya despidos en los bancos, y si los hubo, luchó por su reincorporación, como fueron los casos de Banco Central y Provincia a comienzos del 2016. Preservó relativamente el poder adquisitivo de sus representades, dio la discusión política de tres objetivos primordiales de la restauración neoliberal, como la desregulación, tecnologización y uberización del sistema financiero. Demostró que la salida nunca es sectorial, política que lo llevó a presentar el programa de los 27 puntos de la Corriente Federal que tiene un claro carácter antineoliberal y, actualmente, apoya públicamente al Frente de Todes como la mejor alternativa para salir de esta tormenta.

A Palazzo lo han querido doblegar de una y mil formas, pero hasta el momento han fracasado. Esto quiere decir que es un referente sindical que incomoda bastante y las razones son muchas, pero una de las más importantes es que los sectores dominantes ven en Palazzo un sólido discurso político que genera que les trabajadores no sólo se queden en discusiones reivindicativas, sino también que puedan luchar y discutir por aquellas deudas que el Estado tiene con el movimiento obrero y soñar por una sociedad más justa e igualitaria, donde se cumplan los derechos de los más sencillos, teniendo como bandera principal a la soberanía nacional.

 

Texto: Rodrigo Martinez. Delegado general del Banco de la Nación Argentina, miembro de la Juventud Bancaria y de la Juventud de la Corriente Federal de los Trabajadores.

Imagen: Juan Ferrari, tomada de Perfil.

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