Lis Díaz: “Tenemos que poder reinterpretar cuáles son las demandas sociales para que sea un país para todos”

Lis Silvana Diaz tiene 34 años, estudia abogacía, trabaja como asesora en la Cámara de Diputados de la Nación y es militante feminista del Movimiento Evita desde 2003. Ha sido recientemente presentada como precandidata a concejala por Tres de Febrero en la lista del Frente de todes.

Con la claridad y sencillez que la caracterizan, nos cuenta “para mí, llegar a ser militante tiene un poco de identidad familiar, desde el peronismo, pero también es mi vocación hoy por hoy. No podría pensar mi vida si no fuera militando. Lo haría aunque viviese en otro país, o si hubiese nacido en otro momento.”

Lis nació y creció en el Barrio Ejército de los Andes, Ciudadela. Viene de una familia peronista y militante, activa durante los ´70 y ´80. Aunque en los ´90 habían dejado de militar, hacia el final de esa década su mamá les insistió a ella y a sus cuatro hermanos a que lo hicieran. En ese entonces, cuando empezó a darse cuenta de que ser profesional no era igual a ser buena persona, les dijo: “ustedes tienen que hacer algo por los demás”. Lis recuerda que siempre hizo cosas por otros, que luchaba contra lo que le parecía injusto, más desde la rebeldía, en la adolescencia; sin embargo, esa charla fue el inicio de algo más. Cuando ya terminó el secundario, estaba gobernando Néstor y la mamá de Lis se había reencontrado con compañeras de militancia de la juventud, que se hallaban movilizadas en el nuevo contexto nacional, y se propusieron hacer algo juntas. Una de esas compañeras iniciaba el armado del MTD Evita. A partir de esa movilización y pedido de la mamá, Lis y sus hermanos empezaron a ofrecer apoyo escolar. Y después, a sumar a otros compañeros. La primera tarea militante de Lis fue organizar un curso de promotores de salud en el barrio Ejército de los Andes. Luego, trabajaron para alfabetizar. Y se fueron acercando más compañeros, armando centros de alfabetización. Después, como vieron que había muchos pibes en la calle, decidieron armar talleres para ellos. Así se dieron cuenta de que podían también militar en otros barrios, como en Loma Hermosa y el trabajo organizado fue creciendo. Todo fue rápido y se transformaron en Movimiento Evita.

Lis, ¿cuál es tu lectura y la de tus compañerxs sobre esta realidad argentina?

Que es muy penosa, de una profunda desigualdad. Yo siempre digo que de la manera en que militamos estos 3 años y medio, no aguantaríamos 4 años más con las políticas del macrismo. La gente, los jóvenes, las mujeres, los niños se nos caen de las manos. Como si agarrases un puñado de arena que se te va cayendo. El tejido social se va desmembrando. Vivíamos en un país desigual hace 12 años, que fuimos mejorando, donde se hicieron muchas políticas de inclusión; pero el macrismo, el neoliberalismo, que nos ganó democráticamente, con los votos muchas veces de los sectores populares, lo destruyó. Y de eso tenemos que aprender para interpretar qué debemos hacer de acá en adelante.

Hoy tenemos un país profundamente endeudado, con enfermedades sociales que vienen con la falta de trabajo, la mitad de los pibes en la pobreza, las mujeres con una brecha salarial que cada vez se agranda más, la desocupación de dos dígitos, etc. En Tres de Febrero, se da un paralelo: es el mismo proyecto de Cambiemos y acá también ganaron a través de la mentira, generando un imaginario de que ellos son buenos gestores, una gestión transparente.

Acá vemos problemas viejos que se agudizaron y problemas nuevos que se vinculan con cómo impacta la crisis en un distrito del Conurbano, del primer cordón, en donde hoy por hoy tenés 700 suspensiones en Peugeot, una fábrica histórica como Metalpar con 600 familias con la persiana cerrada, que no saben cuándo va a volver a abrir, fábricas recuperadas que ni siquiera se pueden sostener abiertas para la subsistencia…Ni hablar de los sectores más humildes y golpeados.

En Tres de Febrero, en 2016, empezamos a armar merenderos y comedores. Si bien durante el kirchnerismo, siempre nosotros dimos asistencia alimentaria, las actividades en general eran de apoyo escolar, talleres deportivos o culturales, con una merienda, como complemento. En 2016, empezamos a ver que los pibes, antes de irse, agarraban un manojo de galletas y se lo guardaban en el bolsillo, o que había mamás que nos pedían leche. Antes, a veces repartíamos leche en polvo y la gente podía guardarla en su casa para cocinar, no para que tomen todos los días los nenes. Como la demanda crecía, organizamos merenderos y comedores; primero, fueron 6; luego, 8; después, 10; más tarde, 13 y ahora, 16. Sin embargo, la cantidad de asistencia que recibimos a nivel nacional es la misma: $13,90 por chico. Es una burla.

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A la vez que vemos la situación penosa, también notamos que, en nuestros barrios, las mujeres tomamos la iniciativa de salir a organizar, a convocar; volvemos a armar ferias, trueques, pensamos en los pibes, armamos roperitos. Ese motor es importante, el pueblo argentino no se doblegó en ese sentido. Por eso, es fundamental ganar estas elecciones, sabemos que entre todos podemos salir.

Y también sabemos que es el Estado el que debe darnos los recursos. En estas semanas frías, la gente solidariamente sale a ayudar, pero es el Estado el que debe hacerse cargo; entonces, cómo planteamos herramientas para que el Estado lo haga. Y que Valenzuela no diga que en todo Tres de Febrero hay solo 46 personas en situación de calle. Es el mismo proyecto desde el que se hace política para unos pocos: en nuestro distrito, se gastan $26 millones en una plaza y $28 por mujer para trabajar contra la violencia de género. Ellos están preparados para negar la realidad y para profundizar un proceso de endeudamiento y dependencia.

Ustedes, desde el Movimiento Evita, que trabajan fuertemente en los barrios populares y conocen a lxs vecinxs, ¿notan que las mentiras de Cambiemos pueden seguir teniendo asidero en un porcentaje grande de la población o sólo quedan erguidas para un núcleo de gente que coincide ideológicamente con el gobierno o que tiene intereses comunes?

En Argentina, lo que ganamos con la lucha popular, con el peronismo, también con Néstor y Cristina que forman parte de eso, es que no naturalizamos la pobreza. Incluso Cambiemos ganó diciendo que iba a terminar con la pobreza. Yo siempre confío en el pueblo argentino. En 2017, tuvimos un octubre donde ellos ganaron las elecciones y un diciembre en donde nos tuvieron que sacar a los palazos porque estábamos dispuestos a defender la plata de los jubilados. Yo siempre les digo a mis compañeros: acá, la dictadura fue la más corta de toda Latinoamérica no porque los milicos fueron buenos, sino porque salimos a la calle y con sangre, sudor y lágrimas, los sacamos.

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Yo creo en los procesos de lucha que se dan, en la identidad del pueblo argentino y del pueblo latinoamericano. La tarea es de los dirigentes: tenemos que poder reinterpretar cuáles son las demandas sociales para que sea un país para todos los trabajadores y las trabajadoras. Yo siento que hay mucha bronca hacia el macrismo. Eso fue cambiando: en un principio era angustia, luego pasó a ser bronca y ahora, me parece que debemos construir la esperanza de que se puede cambiar. Y así ganar las elecciones en octubre.

Tu militancia es feminista. ¿Qué es el feminismo para vos?

Es una pregunta difícil. Trato de que sean principios, valores y una mirada para vivir la vida, para vivir en lo personal y en lo colectivo. Y poder luchar y conquistar la igualdad que necesitamos para una vida digna. Nosotras como mujeres, los varones, nuestras familias, nuestros niños y niñas. Y creo que una vida plena es una vida en un mundo feminista. No existe una vida feliz si no pensamos desde la mirada del feminismo. Es eso, una forma de vida. No me reivindiqué feminista siempre. Fue un encuentro y una búsqueda desde lo personal y desde lo colectivo. Fui resignificando cuestiones de mi vida personal, de mi militancia política en este camino de poder reconocerme feminista.

¿Creés que tendría, al presente, sentido una lectura de las realidades y la política por fuera de la óptica feminista?

Yo creo que es un camino de ida. El feminismo nos ayudó a ponerle nombre a la injusticia que veíamos. Antes, yo pensaba que sólo era el capitalismo el que generaba la injusticia y la desigualdad y después, el feminismo me hizo dar cuenta de que hay otro sistema, que el patriarcado nos domina desde siempre y me parece que así como no podemos pensar Tres de Febrero por fuera de la provincia de Buenos Aires, ni ésta por fuera de la Argentina, o ésta por fuera de Latinoamérica, así tampoco podemos pensar la realidad y la política sin perspectiva de género. En ese camino, hay una transformación absolutamente cotidiana. Desde la militancia, tenemos muchos desafíos. Así como no se puede pensar una política de transporte sin perspectiva de género, tampoco sin ella podemos ya pensar las tareas de cuidado, la distribución de la riqueza, etc. Esto se plasma dentro de la militancia hasta en cómo repartimos la palabra, cómo movilizamos, cómo dividimos los recursos, quiénes son nuestras responsables, qué hacemos ante las situaciones de violencias, qué protocolos construimos entre todas y todos. De todas maneras, es una situación en disputa, no es un camino de ida llano y sin trabas.

En esta misma línea, ¿creés que tener figuras referentes como Cristina, una líder que fue mutando, como venimos haciendo todas, alienta a que se transforme paulatinamente el contexto y ayuda a la realización de cambios en el Estado desde una perspectiva de género?

Sí, por supuesto. Yo creo que ayuda, pero lo que garantiza la transformación es un movimiento de mujeres en las calles y ocupando espacios de poder. Tenemos que entender que hay que luchar mucho aún por esto y para que las referentes, como Cristina, sean las que nosotras queremos. No me da lo mismo “pañuelos verdes” o “pañuelos celestes”; no, la vida de mis compañeras se llevan los pañuelos celestes. Necesitamos otra cosa. Esos cambios los da la lectura de la realidad. Yo creo que Cristina ha sido una líder muy disruptiva en muchos aspectos, pero que en otros, por limitaciones personales y porque en su momento no hubo un movimiento social, político y cultural que esté presionando, no ocurrieron. Yo quiero cambiarlo todo. Cristina puede ayudar, pero la garantía somos las mujeres en la calle.

Contanos cómo definirías el Frente de todes del que formas parte, a nivel nacional y en Tres de Febrero.

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La angustia de la gente confluyó con un acierto de parte de Cristina al poder ver la realidad, un gesto que la va a dejar en los libros de historia, por lo que hizo y por lo que va a venir, porque creo que vamos a poder cambiar la situación argentina. Pudo correrse de la presidencia y pasar a otro lugar, le permitió a la gente ver un camino. Además, había un clamor popular por la unidad para sacar a Macri. El Frente de todes expresa ese clamor popular. Espero que ganemos y que podamos expresar lo mejor. Faltan más feministas, más jóvenes, más estudiantes, más humildes en las listas, pero esto es lo mejor que pudimos lograr hasta ahora; también sumando sectores del massismo. Y entendiendo que, en 2011, ganamos porque todos y todas estábamos adentro y que, en 2015, al haberse achicado el movimiento popular, derivó en que el macrismo nos esté gobernando.

En Tres de Febrero, se da el mismo proceso, con la particularidad de que ahora hay más organizaciones en el distrito respecto de 2015. Hoy, el Frente y la lista de la que soy parte, la 2, encabezada por Juan Debandi, expresa la unidad y es fruto de un proceso de construcción y de apertura del peronismo a cuestiones que antes eran impensables. Para el Movimiento Evita, que tomamos decisiones que en 2017 nos alejaron de sectores del peronismo local, poder estar sentados debatiendo la unidad nuevamente y también con nuevas organizaciones emergentes en el distrito, es altamente positivo. Además, en la lista hay compañeras cooperativistas, compañeros profesionales, compañeros jóvenes, adultos mayores, estoy yo que también soy una feminista que viene de un barrio popular y que reivindico sectores a los cuales nadie respondía desde el Estado.

Esa diversidad es lo novedoso del Frente y lo que puede garantizar ganar las elecciones, ¿no?

Yo espero que ganemos y que luego, en la gestión, podamos expresar toda esa diversidad de representaciones. Es un desafío para pensar nuevas formas de hacer política. El peronismo, en Tres de Febrero, siempre fue muy cerrado y debemos hallar nuevas maneras de gobernar. Debemos pensar las políticas con perspectiva de género, incluso siendo eso una disputa; especialmente los movimientos populares, que fuimos ganando protagonismo a costa de estar en la calle resistiendo al neoliberalismo en el poder, debemos generar estrategias comunes para visibilizar los temas que queremos; si no, no lo va a hacer otro. Hemos avanzado mucho, tenemos que seguir avanzando. Y la garantía de eso es estar, poder ocupar espacios de la palabra, espacios de poder. Yo quiero que Tres de Febrero sea el mejor lugar para vivir. Y el mejor lugar para vivir es uno en que tengas garantizadas políticas con perspectiva de género. Si no, no va a existir.

¿Cuáles son las propuestas más fuertes desde el Frente de todes para Tres de Febrero, que llevarían a cabo en caso de ganar las elecciones 2019?

En principio, entendemos que no hay proyecto local, sin proyecto nacional. Eso nos desvela: ganarle a Macri y poder cambiar la política económica de la Argentina. Por otro lado, generar políticas que apunten al desarrollo del consumo local otra vez, que activen el trabajo. Tres de Febrero es un distrito pujante para poder dividir la riqueza. Hay que reconocer a los trabajadores formales, informales y también al nuevo tercer sector, que aquí está creciendo mucho; y debemos llevar adelante políticas que institucionalicen, que reconozcan y desarrollen este sector de la Economía Popular. Es donde nosotros tenemos mayor incidencia como movimiento. Hoy, la economía popular la copamos las mujeres, quienes armamos la feria, el trueque, que salimos a reinventarnos e, incluso, a generar espacios propios de comercialización y desarrollo. Eso en relación al trabajo.

También estamos pensando en la salud: volver a fortalecer los espacios de atención primaria de la salud, donde Valenzuela, con la implementación del Plan AMBA, puso una bomba para arrasar con todo, ya que, hoy por hoy, todas las salas están vaciadas y en obra; entonces, no tenés acceso a los profesionales, a los medicamentos, etc.

Y pensamos que, además, debe haber un plan de contingencia ante la crisis. Nosotros tenemos 16 merenderos en Tres de Febrero, pero la iglesia tiene otros tantos, otras organizaciones, otros más. Si contamos, son más de 80 merenderos, comedores y ollas populares que están funcionando en nuestro territorio. Eso tiene que tener una respuesta local. Sin embargo, desde el Municipio, por mes recibimos 80 kilos de carne y 20 pollos para 16 comedores. Una compañera sacó la cuenta: por mes, a cada chico le están dando 30 gramos de carne. Hay hambre. Hay que atender eso ya, para luego empezar a desarrollarnos nuevamente.

Por otra parte, una fuerte presencia en cuanto a políticas de género es lo que vamos a gestionar. Hoy tenemos una Secretaría de la Mujer a la cual si vas a hacer una denuncia, te terminan llamando sí, pero sin presupuesto para hacer algo. Yo reivindico a las compañeras que trabajan allí, pero están precarizadas, son monotributistas y además, tienen una demanda que no llegan a atender. Nos terminan diciendo: busquen el recurso, por ejemplo de un psicólogo, porque no tienen adónde derivar. No tenés psicólogos en la salitas, ni en el Bocalandro, etc. Lo mismo pasa con los espacios de cuidado para los chicos: los jardines que existen, tienen problemas de mantenimiento y algunos quieren ser cerrados por el Municipio, como el Misia Pepa de Villa Alianza. No tenemos espacios de cuidado para niños y niñas que sean doble jornada, para que las mujeres puedan desarrollarse también socialmente.

En un futuro no tan lejano, por ejemplo en diez años, ¿cómo imaginás la organización política de la sociedad argentina, con qué presencia de la óptica feminista?

Diez años parece mucho tiempo, pero no lo es. Las mujeres somos ejemplo de ser disruptivas y trabajar bien de a poquito, aunque nadie lo vea, pero, de repente, estamos haciendo y sale una ley de paridad, se crea un movimiento de masas que realmente está cambiando las cabezas, está cambiando lo que habla la gente el domingo cuando se sienta a comer, generando muchos conflictos, pero también pequeñas victorias. Espero que, de acá a diez años, Argentina sea más igualitaria, más democrática, que sea más respetuosa de los derechos humanos y sobre todo, que los humildes tengamos una mejor calidad de vida y mayor protagonismo político. No alcanza con que haya #FeministasEnLasListas, sino que haya también una disputa en cuestión de clase. Yo estoy contenta porque quienes integramos la lista que encabeza Juan Debandi entendimos que la prioridad es coincidir en un proyecto político para un mejor Tres de Febrero. Por ejemplo, no hubiese pensado que en este distrito yo, que nací en el Monobloc 5 del barrio Ejército de los Andes, con la diferencia que eso marca, pudiese estar intentando representar al pueblo como precandidata a concejala. Pero justamente es lo que debemos hacer: llevar esos conflictos al Concejo Deliberante, a la calle, a las escuelas y volver a reconstruir un tejido social que nos permita soñar con una Argentina mejor.

Entrevista realizada por Lara Barneto y Pamela Neme Scheij, integrantes de ElTresdé.com

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