Venezuela: Estado-nación o colonia

Las denominaciones de los golpes de Estado casi siempre apelan a la “libertad”. La etimología de la palabra nos remite a la facultad o arbitrio para obrar sin ningún tipo de impedimento. Y eso es lo que quieren los golpistas de Venezuela: actuar sin las amarras del populismo que tanto detestan. Y si corremos el velo de lo que entienden por populismo no asoma una cabeza de Medusa llena de serpientes, sino más bien el pueblo mismo, el pueblo pobre que supo empoderarse y conquistar soberanía, restando poder a la oligarquía adosada a las multinacionales sostenidas por Washington y la Unión Europea. Tal es la confrontación que se vive en Venezuela desde hace 20 años, tal es la disyuntiva planteada por la novedosa revolución bolivariana, antiimperialista y pacífica, que lideró al comenzar este siglo Hugo Chávez, un militar plebeyo que construyó un inmenso movimiento popular y se propuso una democracia participativa y protagónica. De esta manera, desde hace 20 años, el pueblo venezolano busca afirmarse como protagonista de su propio destino y construir su propio Estado-nación, su patria libre y soberana. Los “libertadores”, en cambio –detrás de todo lo que hacen y de su inmensa cobertura mediática– buscan restaurar a Venezuela como colonia modernizada, no ya con las armaduras y los caballos de los viejos conquistadores, sino con bases militares guardianas de su petróleo y de sus extraordinarias riquezas naturales.

El 30 de abril (30A), el “presidente encargado” Juan Guaidó anunció una rimbombante “Operación Libertad” –una suerte de “Revolución Libertadora” sin éxito– cuyo fin era derrocar al presidente Nicolás Maduro, a quien llama “usurpador”. La pista parecía despejada porque el titular del Servicio Bolivariano de Inteligencia, general Manuel Figuera, supuestamente había “saltado la tranquera” junto a un grupo de militares de mediana graduación. Más allá de las especulaciones sobre lo real o ficticio de las movidas militares, lo cierto es que ese día Leopoldo López –líder del partido Voluntad Popular, al que también pertenece Guaidó– fue liberado de la prisión domiciliaria que cumplía por actos de terrorismo desde las guarimbas de 2014. Guaidó y López aparecieron ante las cámaras rodeados de militares que los apoyaban. Entonces, finalmente, el golpe se haría efectivo, más aún cuando ambos “libertadores” posaban ante los medios y las redes cerca de la base aérea de La Carlota de Caracas. Pero lo único que sucedió fue un nuevo muestrario de escaramuzas, bombas molotov y pedradas en el distribuidor de Altamira, muy cerca de esa base aérea. Oficiales y soldados, que habían sido llevados engañados, incluso con tanquetas, rápidamente desistieron de esa intentona. No hubo golpe de Estado y, si se lo imaginaron, fracasó una vez más. El pueblo bolivariano salió a las calles de inmediato y al día siguiente, 1° de mayo, reafirmó su rechazo al golpismo. Como dato del fracaso, el “héroe” Leopoldo López se refugió en la embajada de Chile y luego se trasladó a la de España. Días después –4 de mayo– Guaidó declaró al The Washington Post que “sobreestimó el apoyo militar”. Dicho sea de paso, ese importante diario estadounidense lo menciona como presidente de la Asamblea Nacional y no como “presidente encargado” de Venezuela. Guaidó dijo, además, que la Asamblea Nacional podría autorizar una intervención militar extranjera. Está claro que quieren ir más allá, aunque no tienen un pueblo mayoritario que los apoye. Tienen a Trump y a los gobiernos cipayos, tienen a 50 países que “reconocen” a Guaidó, pero no tienen carnadura popular. Tienen apoyo de un sector no despreciable de la población, es cierto, pero una vez más no han podido. Guste o no guste, ésta es la realidad.

Las víboras de la farándula y los medios

La famosa “Operación Libertad” fue ponderada por los medios concentrados con una magnitud francamente desproporcionada. No es algo nuevo. La CNN, TN o América 24, así como Clarín, La Nación o Radio Mitre, tienen un plantel periodístico que se regodea tarde, mañana y noche denostando a la revolución bolivariana y a todo lo que consideran populismo. Nelson Castro viajó a Caracas, ¡vaya! seguramente a presenciar la “liberación”, pero se encontró con otra cosa; entonces ahora dice: “El gran temor aquí es el de la guerra civil”. Él y otros/otras no hablan de paz, no hablan de la paz que propone el gobierno bolivariano con multitudes en la calle, no hablan del fin del bloqueo, mucho menos, desde luego, de las intenciones de un golpe de Estado para apropiarse de la riqueza petrolera venezolana. No, nada de esto está ni puede estar en sus libretos, pero sí dar pantalla a todo lo que abone el golpismo disfrazado de “libertad” y “democracia”.

Catherine Fulop, “actriz, conductora y modelo venezolana” caracterizada por su posición escuálida –equivalente a gorila–, entrevistada por Marcelo Longobardi, nada menos, comparó a Nicolás Maduro con Hitler. Dijo que en los campos de concentración del nazismo “los más torturadores eran los judíos”. Haciendo un esfuerzo de interpretación, dijo que el pueblo venezolano sufre como si estuviera en un campo de concentración nazi y que tiene “colaboradores” como los tuvo el nazismo. De inmediato, los mismos medios dijeron que “era una frase repudiable”. Luego, intentando corregir su descomunal ignorancia, dijo: “quise decir que este tipo de regímenes, de dictadores, torturadores y asesinos, se sostiene porque busca aliados”. ¡Ah!, el gobierno bolivariano “busca aliados” y por eso “se sostiene”. Estas y otras sandeces se escuchan y se van a seguir escuchando en estos días. Un matón de Voluntad Popular, Oscar Hernández, que funge de vocero de la “embajadora de Venezuela designada por Juan Guaidó en Argentina”, justificó ante su “colaborador” Alfredo Leuco, en TN, la represión ocurrida en las inmediaciones de la embajada de Venezuela la noche del 30 de abril. Recordemos que entonces un policía federal disparó su escopeta en la oreja de un manifestante. Ese hecho terrible, que muestra la impunidad con la que actúa la policía, fue calificado por el sujeto Hernández como “actitud cívica y neutral”.

Corriendo el velo que tapa a esta gente, descubriremos cabezas de Medusa; por lo tanto, la verdad.

Texto: Manuel Martinez. Periodista y escritor, con una larga trayectoria militante en la izquierda latinoamericana. Integra el Consejo de Redacción de la Revista Herramienta y participa activamente en la Plataforma Nueva Mayoría del Frente Patria Grande.

Imagen: Resumen Latinoamericano.

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