¿A quién le decimos “Ella le gana”? Pensando una campaña electoral convocante

Hace unas semanas, fue lanzada la campaña en redes sociales con el hashtag #EllaLeGana llevada adelante por el Frente Patria Grande, cuya figura más reconocida es Juan Grabois. La misma tuvo un éxito muy fuerte, ya que en Twitter y demás redes fue trending topic durante todo el día. Este hecho hizo que lxs mentorxs de la campaña saltaran a la TV y luego, al espacio público a dar explicaciones del porqué de la afirmación. Los argumentos giraron en torno a las ilusiones que CFK genera en las clases populares, el reacercamiento de ex aliadxs, etc.

Todos los argumentos son totalmente atendibles y justificados, y no es interés de este artículo discutir sobre ellos. Lo que sí nos convoca es pensar el porqué de una campaña con esta impronta. ¿A quiénes les hablan lxs que afirman “Ella le gana”? ¿Y a quiénes no? ¿Es útil este tipo de campañas para ganar elecciones?

Como una persona interesada en modificar la realidad en la que vivimos a favor de quienes estamos más perjudicadxs, siento que es una obligación hacerme este tipo de preguntas. Muchas iniciativas son interesantes a fin de sacudir un poco el avispero de la política argentina, pero quienes tenemos la responsabilidad de pensar en estrategias útiles debemos reflexionar continuamente sobre las preguntas que me formulé en el párrafo anterior.

Mirando para atrás en la historia

Durante su primera campaña presidencial, Juan Domingo Perón realizó un discurso muy particular para el lanzamiento de su candidatura. El entonces Coronel se asomó al balcón de la entonces Secretaría de Trabajo y Previsión Social, utilizó el micrófono que se encontraba allí dispuesto y comenzó saludando a la multitud que se agolpaba en las calles. Sin embargo, en un momento se dispuso a continuar desde dentro de la Secretaría. Lxs asistentes al acto se sorprendieron y escucharon sus palabras que salían de los altoparlantes, sin lograr visualizar a su candidato. También, extrañó la prolijidad de un discurso que fue leído, a diferencia de la mayoría que daba sin leer. ¿Cuál fue el motivo de la extraña actitud de Perón?

Aquello que tenía para decir sería transmitido por la radio para muchísimas más personas que las miles reunidas en la puerta de la Secretaría. Él sabía que el público al que le importaba llegar no era solo el de sus simpatizantes allí presentes, sino a lxs millones de argentinxs que lo escucharían en sus casas a través del medio de difusión más importante de la época. Perón entendía que el electorado porteño era históricamente votante del radicalismo y, por ende, era un electorado difícil de llegar. Asimismo, sabía que en muchas provincias históricamente se votaba a los conservadores. Esos dos electorados particularmente esquivos le interesaban, ya que ninguno iría a un acto de Perón, pero sí, tal vez, lo escucharía por radio en época de campaña. Por eso, priorizó la fidelidad del audio desde el recinto, antes que la algarabía de su público. ¿Por qué? Porque su público, en esa oportunidad, no estaba solamente en las calles, estaba en las casas.

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Este análisis realizado por Emilio De Ípola (1), más de 30 años después de dicho discurso, es el tipo de análisis previo que debería hacer cualquier equipo de trabajo que pretenda llevar adelante una campaña. Y, por supuesto, antes de iniciarla, sino será muy difícil que “Ella le gane”. Porque los argumentos pueden ser muy interesantes para “torcer” la discusión hacia una candidatura u otra, pero una campaña de ese estilo por sí sola no gana elecciones. Cuando quienes militamos en política decimos “Ella le gana”, no estamos colaborando a que “Ella” gane. A lo sumo, incidimos a que gane una interna, o menos aún, a que “Ella” sea tenida en cuenta en una interna.

En cambio, cuando generamos explicaciones simples, pero potentes de la realidad en la que vivimos y, por ende, tenemos en nuestro poder una solución a esa realidad que nos atraviesa y conmueve; y ésta es socializada por lxs miembros de una comunidad, ahí sÍ estamos trabajando para que “Ella le gane”. Luego, será decisión de “Ella” si quiere utilizar esas explicaciones, apropiárselas y llevarlas como bandera a la victoria.

Mirando para adelante haciendo historia

Pablo Iglesias Turrión, Secretario General de Podemos en España, sostenía en un famoso discurso que “la Derecha está muy cómoda cuando las fuerzas populares se hablan a sí mismas”. En ese sentido, sostenía que la obligación de un revolucionario no es tener razón, sino que, por lo contrario, es ganar.

Por el momento, las fuerzas populares parecen no lograr un consenso sobre cuál es la explicación a la crisis, no logran darle a la sociedad una explicación simple, potente y verosímil de lo que le ocurre a la Argentina y, desde el 23 de Noviembre de 2015, se están hablando a sí mismas. Sin embargo, ha logrado algunos consensos importantes: en marzo de 2017, durante una serie de movilizaciones muy convocantes, como así también en los reclamos por la muerte y desaparición de Santiago Maldonado, el escándalo del 2×1, el lanzamiento de campaña de CFK en 2017 o la crisis por la reforma previsional, se logró interpelar a muchxs argentinxs. Pero nunca en otros momentos de estos casi tres años y medio se acordó de hacerlo. Esto es peligroso, sobretodo cuando el Macrismo no paró ni un segundo de hablarle a los valores más profundos de lxs argentinxs: el sueño de la movilidad social ascendente (en el inconsciente colectivo “mi hijo, el dotor”, la casa propia, el auto propio o el viaje soñado). El macrismo interpeló directamente a esos sueños, afirmando que ellos garantizarían un futuro donde esos deseos se podrían cumplir, e inclusive les daban explicaciones de porqué no era posible cumplirlos en ese “momento delicado para el país”. Siempre tuvieron una explicación a mano.

Parece ser hoy y ahora, cuando esas explicaciones son cada vez menos creíbles, que la oposición debe tener sus propias respuestas, sus propias explicaciones. Pero no las tiene. Cabe esperar que algunos cerebros iluminados de la dirigencia opositora entienda esto. O bien, cabe generar nuestras propias explicaciones y salir a divulgarlas, cual pregonerxs coloniales, a viva voz.

 

(1) De Ípola, Emilio, Ideología y discurso populista. Buenos Aires: Folios, 1983. Capítulo: “Populismo e ideología II”. Disponible en: http://www.peronlibros.com.ar/content/de-ipola-emilio-ideolog%C3%ADa-y-discurso-populista

 

Texto: Matias Ferreyra. Nací y me crié en el conurbano bonaerense, allá por los tiempos en donde las leyes de impunidad y “la casa está en orden” eran tapa. El estudio y el activismo político me atravesaron desde siempre. Estudio la Licenciatura en Estudios Políticos en la UNGS, trabajo en la defensa de los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad, desde la realidad de ser uno de ellxs con algunas posibilidades más que el resto. Fortuna y virtud, los faros de mi accionar.

Imagen: tomada de Infobae.

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