Mauricio Macri: buscando la reelección en un país de fantasía

El 1ro de marzo escuché en su totalidad el discurso de apertura de las Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación a cargo del Presidente Mauricio Macri. ¡Quedé literalmente atónito!

Si efectivamente nuestro Presidente cree que la Argentina es el país que describió durante un poco más de una hora, estamos realmente en problemas futuros que se suman a los ya existentes. Datos socioeconómicos sin fundamento y contrarios completamente a la realidad que vivimos la mayoría de los argentinos.

“Estamos mejor parados que hace tres años atrás”, afirmó unos días antes que la edición mexicana de la Revista Forbes titulara La Argentina está a un paso del colapso económico (de nuevo); y sería irresponsable afirmar que esta publicación simpatiza con políticas económicas despectivamente llamadas “populistas”.

Una postura altanera, entre enojada y provocadora, que daba la sensación de haber sido estudiada y ensayada. Un “acting”, como suele decirse, para dar idea de firmeza y seguridad ante oficialistas y opositores. Ésa es la nueva imagen del Primer Mandatario.

La catarata de mentiras expresadas resultó una provocación para lxs legisladorxs opositorxs que no escatimaron en burlas y risas hacia la figura presidencial. Al mismo tiempo que, en el recinto, semejante falta de respeto a la inteligencia del pueblo era vitoreada por la bancada oficialista.

Abundaron las excusas para explicar las causas del fracaso (en mi opinión, del éxito) de la política económica oficial, sin un mínimo espacio para el reconocimiento de errores y responsabilidades propias. La sequía, la fuga de capitales y la causa de los cuadernos fueron los principales chivos expiatorios. Sí, ¡la causa de los cuadernos!; en realidad de las fotocopias de los cuadernos. Mamarracho de operación mediático judicial floja de pruebas en la que, como “tiro por la culata”, queda actualmente incriminado el fiscal Carlos Stornelli por presunta extorsión a empresarios “obligados a arrepentirse”.

En definitiva, palabras y posturas que preocupan y alarman, pero que fueron utilizadas con un objetivo claro y esencial: iniciar la campaña electoral en busca de la reelección, instalando la idea de que Mauricio Macri tiene fuerza suficiente para lograrlo.

Hacia “propios”, para evitar internas y desmembramientos que resquebrajarían el núcleo duro que respalda a Cambiemos; sobre todo ante, por ejemplo, la división que se produjo en una de las provincias que contribuyó al triunfo en 2015, Córdoba. El objetivo primordial: mostrar al electorado Pro una compacta unidad precisamente en el peor momento de la gestión presidencial. No por nada se han desdoblado varias elecciones provinciales para intentar distanciarse de la imagen actual del Presidente.

Hacia “extraños”, recurriendo al miedo a todo lo que comience con K por un lado; y a las sacrificadas transformaciones estructurales para no repetir los errores de los últimos 70 años, haciendo clara alusión a la culpabilidad del peronismo como generador de todos los males. Este último argumento es una falacia utilizada deliberadamente para manipular el “sentido común” de la población. Para esclarecer la cuestión bastaría con revisar algún libro de historia –de esos con relato no sesgado-. De los tan mentados 70 años, sólo 12 fueron peronistas y otros 12 cercanos a ese modelo; el resto, políticas liberales o neoliberales recesivas cuyo objetivo siempre consistió en convertir al país en una colonia de los poderes económicos concentrados.  Al fin de cuentas, lo que desvela a las minorías sociales argentinas fue, es  y será eternamente borrar de cuajo el peronismo, ante el riesgo de ser superadas por las mayorías trabajadoras empoderadas de derechos y perder sus privilegios.

Horas después de su discurso, el Presidente publicó en Instagram  un video en el que dos ciudadanos expresaban apreciaciones sobre la gestión de Cambiemos. Por un lado, un empresario pyme; por el otro, un jubilado. Ambos allí reconocen que la situación es crítica, pero justifican las medidas oficiales esgrimiendo, casualmente, que para terminar con los errores de los últimos 70 años son necesarias transformaciones de fondo, sacrifico. Los beneficios vendrían más adelante. Volvemos al “estamos mal, pero vamos bien”. Hay que resignarse.

“La culpa de lo que le pasa a la Argentina somos los argentinos”, afirmó claramente el empresario pyme, algo por lo que días después se disculpó. No coincido en absoluto con esta afirmación. Sí puedo decir que nos falta madurez como sociedad, que somos permeables a la manipulación, que es escasa nuestra formación política y ciudadana, que carecemos de unión en la diversidad, que no llegamos a un acuerdo para poner en marcha un proyecto común que incluya a toda la ciudadanía, pero… ¿culpables de qué? Nos equivocamos y acertamos como cualquier sociedad. Lo esencial es que recordemos tanto errores como aciertos, así se construye la madurez.

Dentro de este estado de situación, el establishment  se desenvuelve como pez en el agua. Desparrama su veneno para dividir a la sociedad y logra que importantes capas sociales subalternas se identifiquen con sus intereses de dominación. Logran que “los colonizados” defiendan prerrogativas de “los colonizadores”. Nos inoculan un sentimiento de culpa que no tenemos y, a partir de ello, justifican cualquier tipo de política que se aplique como escarmiento para disciplinar a la parte “díscola” de la sociedad, la que no sabe ni debiera elegir.

Si de verdad existen culpables, son los que cooperan para “envenenar conciencias” y dividir. No por nada buscan la concentración mediática como vía para la colonización mental; no olvidemos que una de las primerísimas medidas del actual régimen fue el desmantelamiento de la Ley de Comunicación Audiovisual.

Han hecho mucho daño y lo estamos sufriendo hoy. Y continuarán haciéndolo… creo que para muchxs ya es hora de “cambiar de canal” si efectivamente desean terminar con este infierno neoliberal que, de continuar, nos dejará en la ruina. Este año tendremos una nueva oportunidad.

Mariano Moreno, en su Plan de Operaciones, nos deja un pensamiento tan certero como actual: “…los pueblos nunca saben, ni ven, sino lo que se les enseña y muestra, ni oyen más que lo que se les dice.”

 

Texto: Fabián Pagani. Es porteño e hincha del Rojo. Trabaja como profesor de Historia en la escuela secundaria. Estudia Licenciatura en Ciencia Política en la Universidad de San Martín. Músico de nacimiento y bien nacional y popular.

Fotomontaje: Leandro Crovetto. Nació en 1984. Es Diseñador de Imagen y Sonido, fotógrafo, editor y realizador audiovisual. Estudia Fotoperiodismo II y trabaja en su primer libro fotográfico “YVY, PACHA, ALWA, TIERRA. Territorio comunitario y el avance de los barrios privados.

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