Los ojos racistas de Cambiemos

Hace unos días se filtró la presentación oficial del documento “Leyes para la transformación productiva” del Ministerio de Producción, que desarrolla los cinco ejes que el gobierno considera necesarios para impulsar a las empresas argentinas, cuya mayoría se encuentra sumergida en una crisis que se traduce en recorte de horas, suspensiones, despidos, cierres, concursos de acreedores y procesos de quiebra.

En él aparece una ilustración en la que vemos un grupo de ocho personas rubias, blancas y con traje sostener a un grupo de muchos individuos que en su mayoría tienen piel y pelo oscuro y ropa mucho más informal, quienes vendrían a ser los que no pagan impuestos. La idea era graficar que “hoy un 20 por ciento de los contribuyentes aportan el 99,4 por ciento de la recaudación”. Desde ya, se generó un fuerte rechazo en las redes sociales, dado que muchxs usuarixs notaron el detalle. Estamos hablando de una imagen discriminatoria, donde las personas rubias usan ropa formal y elegante, mientras que las personas con piel y pelo oscuro no tienen expresión facial y cuentan con zapatos marrones.

Es importante desnudar que detrás de esta imagen está la valoración que tiene este gobierno neoliberal sobre la clase trabajadora. La visión del macrismo sobre el sistema impositivo es que existe esa mayoría con tez morocha que es sostenida por una minoría de gente rubia que usa vestimenta de CEO. Incluso, no habla sólo de la discriminación de clase, sino también de su soberbia de clase.

Lo significativo, más allá de su carácter discriminatorio, es que penetra en muchas subjetividades y empalma con “lo que piensa la gente”. De hecho, es usual ver cómo muchxs ciudadanxs que desempeñan trabajo de oficina tienen un comportamiento como si pertenecieran a otro estatus social. Se olvidan que la diferencia entre lxs obrerxs y ellxs es simplemente que unxs utilizan overol y otrxs, saco y corbata, y no existe trabajadorx al que no le saquen plusvalía, ya sea en una fábrica o en una oficina.

Por otra parte, además del componente racista que muestra el dibujo, es un argumento totalmente falaz que un 20% sostiene a un 80%. Muchxs especialistas que fueron consultadxs por diferentes medios se encargaron de explicar que la estructura tributaria en Argentina es regresiva, lo cual implica que la multitud que consume está proporcionalmente más afectada por los impuestos que las minorías de más alto ingreso. Los datos son mentirosos porque se excluye conscientemente la información de que los sectores más vulnerables tributan muchísimo, de manera permanente y cotidiana, a través del IVA, con cualquier cosa que consumen.

Fuentes oficiales se limitaron a aclarar que el dibujo fue tomado de Internet, que se trata de una presentación interna y que lo importante son los datos de recaudación que lo acompañan y las propuestas del gobierno. Esta justificación no es nada más que un chorro de soda en medio de un incendio. Sería ingenuo pensar que un Ministerio no sabe, hoy en día, que toda imagen comunica algo. Una imagen es “lenguaje visual” y no hay excusas. En este caso, la que usaron es racista, discriminatoria y digna de la sanción del INADI, como la que ya fue realizada.

Otro de los puntos que más sobresalen es la propuesta de un nuevo marco tributario para las pequeñas y medianas empresas y cambios en la legislación laboral. No hace falta entrar en un comportamiento meticuloso para explorar si estas ideas aportan al mejoramiento de las condiciones de trabajo. Para impulsar a las empresas argentinas, que efectivamente se encuentran sumergidas en una crisis, lo que debe cambiar es el modelo económico que las arrastró a esa situación, que no es ni más ni menos que el plan político-económico de Cambiemos. Si el gobierno insiste con la misma receta, no hay modificación tributaria que salve a las PyMEs, porque el consumo cayó estrepitosamente. En relación a la legislación laboral, ya sabemos por sobrada experiencia histórica que la flexibilización no genera más empleo ni mejores condiciones de producción.

Las miradas clasista y racista van de la mano en nuestros países latinoamericanos, lo cual los transforman en una unidad colonizante, que es compatible con la política del macrismo de avasallar los derechos laborales y los convenios colectivos de trabajo, cuyo norte está enmarcado en la reforma laboral, la cual hay que rechazar. El oficialismo ha fracasado en su proyecto de ley, pero ahora intenta introducir una reforma por partes. Las políticas de unidad del movimiento obrero con los movimientos sociales serán fundamentales para defender y devolver la dignidad de la clase trabajadora en nuestro país.

 

Texto: Rodrigo Martinez. Delegado general del Banco de la Nación Argentina, miembro de la Juventud Bancaria y de la Juventud de la Corriente Federal de los Trabajadores.

Imagen: Ministerio de Producción.

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