Nos hicieron creer qué

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Allá por el mes de mayo de 2016, en los albores de esta pesadilla neoliberal que estamos sufriendo, el economista Javier González Fraga hacía gala de su democrático republicanismo afirmando que “no era normal que un empleado con sueldo medio tuviera acceso a celulares, televisores, automotores, viajes” (ver: “Le hicieron creer a un empleado medio que podía comprarse celulares”).

Evidentemente, para su visión extremadamente clasista de la sociedad, expresada desde su pedestal de “empleado alto”, una gran mayoría de ciudadanxs no tenemos derecho a consumir ciertos bienes y/o servicios. Sin embargo, él sí se cree con derecho a recordárnoslo agregando a ello un verdadero insulto a nuestra inteligencia “media”: durante 12 años nos lo hicieron creer. Llama la atención que no mencione a “los bajos”, a los millones de argentinxs que no llegan a cubrir sus necesidades básicas. ¿Llegará a verlos desde su pedestal?

Lo vivimos, lo palpamos… pero parece ser que todo fue mentira, no existió; y fuimos tan ingenuos al creernos algo que nunca fue. A todo galope sobre el caballo de batalla “duranbarbista” de la pesada herencia recibida, el oficialismo Pro incrementaba el relato del todo se hizo mal durante los últimos 12 años. ¿Todo se hizo mal? ¿Todo?

El fanatismo es tan pernicioso como la pasividad absoluta. Dudar del “todo mal” no significa para quien escribe afirmar un “todo bien”. Entre 2003 y 2015, se tomaron decisiones acertadas y erróneas, con mayor o menor transparencia y, más allá de la innegable capacidad de estadista de CFK, los últimos tiempos de su mandato estuvieron signados por una serie de torpezas políticas que resultaron funcionales al aparato opositor mediático-político que logró la victoria electoral.

Sin embargo, y mal que le pese a muchxs, la representante directa del “todo mal” fue despedida en Plaza de Mayo por cientos de miles de argentinxs. ¿Esa despedida también nos la hicieron creer? Si ustedes conocen algún caso parecido a nivel mundial, por favor les agradeceré me lo informen a través de los canales de comunicación con que cuenta El Tresdé.

El  “todo mal” significó para millones de ciudadanxs un proyecto de índole Nacional -en lo económico y político- y Popular –en lo social e inclusivo-; un proyecto beneficioso para toda la sociedad, incluidas las minorías de poder concentrado. ¡Y esas minorías lo saben, pero no pueden reconocerlo públicamente! El odio visceral de clase no se los permite; como bien decía Jauretche, el odio viene desde lo alto.

MOVILIZACION POR LOS DESPEDIDOS DE PEPSICO

Inteligentemente, inocularon ese odio a través del bombardeo mediático y la principal destinataria fue la clase media enriquecida por las bondades del proyecto. El objetivo se cumplió con creces y los estratos medios terminaron votando en contra de sus propios intereses… aunque quizás no lo sabían en ese momento, ya que con un relato bien diseñado, Cambiemos les hizo creer que:

  • Derrotar la inflación sería un juego de niños, ya que la misma es producto de un gobierno inepto… pero 47% de inflación en el 2018 fue porque “pasaron cosas”.
  • Los docentes serían prioridad, aún se espera en provincia de Buenos Aires el llamado a paritarias dignas, que contemplen la inflación real, entre tantas exigencias vitales para docentes y estudiantes (las muertes de Rubén y Sandra parecen no haber ocurrido para este gobierno).
  • Se mejorarían los ingresos de jubiladxs y pensionadxs. En tal sentido, y por orden del FMI, se modificó el cálculo de jubilaciones recortando los montos a corto y mediano plazo.
  • Una lluvia de inversiones inundaría nuestra economía generando productividad y puestos de trabajo. En tres años, sólo llegaron inversiones especulativas que se benefician por la llamada “bicicleta financiera” y, por otra parte, ya sobrepasan los 150 mil puestos de trabajo registrado perdidos. Sirva de ejemplo el caso de Hitachi, una empresa con más de 60 años en nuestro territorio, que la semana pasada decidió retirarse del país.
  • Lxs asalariadxs no pagarían Impuesto a las Ganancias. No sólo lo siguen pagando, sino que actualmente se amplió el espectro de trabajadorxs que lo aportan.
  • Se garantizaría la libertad de expresión. A pedido de los grupos mediáticos concentrados, fue derogada la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, de extraordinaria y meditada elaboración. Decenas de periodistas perdieron su trabajo, se vaciaron tanto Radio Nacional como la TV Pública y en estos momentos, se intenta que C5N no continúe funcionando.
  • La justicia sería independiente. Se designaron jueces de la Corte Suprema “a dedo”, son recusados jueces que no sentencian según las conveniencias del oficialismo, se ejerce presión para mantener presxs a militantes y funcionarixs del anterior gobierno, sin pruebas ni sentencias firmes.
  • No se devaluaría nuestra moneda. Apenas un 280% en tres años.
  • No se ajustaría la economía. Tarifazos, endeudamiento que ronda los 200 mil millones de dólares, recesión, desocupación, apertura indiscriminada de importaciones, cierre de pequeñas y medianas empresas. Recortes presupuestarios en Educación, Salud, Deportes, Conicet, etc.
  • No eran iguales a los anteriores. Empresas off shore, condonación de deudas impositivas a familiares, monopolio de la obra pública a empresarios amigos, beneficios financieros a través de la fuga de capitales, aportantes de campaña “truchos”.
  • Antes manteníamos “vagxs” y ahora mantenemos a los directorios de las grandes empresas; especialmente, las de servicios.

Esta lista es sólo una parte de lo que nos hicieron creer y que jamás cumplieron ni cumplirán. Hay una diferencia evidente. El “todo mal” lo vivimos, con avances y retrocesos, y sostengo que el balance fue positivo. El “cambio” también lo vivimos y no ha hecho más que beneficiar a una parte minúscula de la sociedad y empobrecer a la gran mayoría, cercenando derechos fundamentales.

En pocos meses, tendremos la oportunidad de elegir. ¿Votaremos a conciencia o el odio ganará nuevamente la pulseada? ¿Seremos capaces como sociedad de dar continuidad a esta tremenda pesadilla?

Les dejo un pensamiento del filósofo argentino José Pablo Feinmann: “el odio es bueno, pero suele nublar la inteligencia.”

 

Texto: Fabián Pagani. Es porteño e hincha del Rojo. Trabaja como profesor de Historia en la escuela secundaria. Estudia Licenciatura en Ciencia Política en la Universidad de San Martín. Músico de nacimiento y bien nacional y popular.

Fotografías: Leandro Crovetto. Nació en 1984. Es Diseñador de Imagen y Sonido, fotógrafo, editor y realizador audiovisual. Estudia Fotoperiodismo II y trabaja en su primer libro fotográfico “YVY, PACHA, ALWA, TIERRA. Territorio comunitario y el avance de los barrios privados”.

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