Un fantasma recorre la formación docente

El proyecto de UniCaba fue finalmente aprobado el jueves de 22 de noviembre con la decisión unilateral de un solo bloque: el oficialista Vamos Juntos -Cambiemos en la Ciudad de Buenos Aires-. La nueva Universidad de Formación Docente se gestó y aprobó a espaldas y con el repudio de la totalidad de la comunidad de los 29 Institutos de Formación Docente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (ISFD). Su tratamiento y aprobación fueron posibles por el despliegue del aparato policial de la ciudad, que se ocupó de blindar la Legislatura y reprimir a docentes y estudiantes que se movilizaron para manifestar el rechazo a esta iniciativa, rechazo que está vigente desde hace un año, cuando el rumor de la UniCaba empezaba a recorrer los pasillos de los profesorados.

La farsa de la coexistencia

El proyecto original que presentó el PRO en diciembre de 2017 proponía directamente el cierre de los 29 Profesorados -algunos de ellos centenarios-. Pero lo que se terminó aprobando el 22 de noviembre fue un proyecto de coexistencia entre los ISFD y la proclamada “Universidad Docente”, que no es otra cosa que un maquillaje al que echaron mano ante el contundente oposición de las comunidades educativas.

La competencia por la oferta educativa entre ambos espacios claramente generará una merma en la matrícula de los profesorados, lo que habilita -de acuerdo con el articulado del proyecto- el cierre de comisiones, carreras o instituciones completas. Al mismo tiempo, implica una pérdida de autonomía de la mano de una evaluación externa para acreditar los títulos y, claramente, que les permite decidir acerca de los contenidos que se dictan.

En un contexto económico como el que estamos atravesando, donde los ajustes y el vaciamiento presupuestario impacta sobre las políticas públicas, la disputa -si es que hay lugar a ella- por el financiamiento, profundizará la crisis edilicia e impactará sobre los contenidos y la calidad educativa.

La estabilidad laboral es otra de las farsas de Cambiemos. Pues, la última titularización docente fue en 2013 y, aunque los reclamamos, los concursos docentes no se hacen desde hace mucho más tiempo, por lo que docentes suplentes e interinxs corren el riesgo de perder su fuente laboral.

Foto texto Unicaba

(De)formar la enseñanza

Nada azaroso ni ingenuo se juega detrás de esta propuesta que atenta contra la formación docente: es más bien parte de una reforma en curso que se condice con la exigencia de organismos internacionales como el Banco Mundial, la OCDE, los lineamientos del G20 que apuntan al cierre de los Institutos de Formación Docente y a una adaptación de los contenidos acordes con los intereses en profundizar una mercantilización y privatización de la educación.

La formación docente que propone este proyecto político nada tiene que ver con las pedagogías críticas, ni con el modelo de docencia con compromiso social, espíritu crítico y transformador que tanto nos inspiró a muchxs de lxs que nos dedicamos a esta tarea. Más bien busca formar docentes aplicadorxs, en sintonía con una educación mecanicista funcional al proyecto educativo neoliberal que busca imponerse y perpetuarse desde la  estandarización de la educación.

En un contexto de avance del conservadurismo y de los movimientos antiderechos en toda la región, es necesario destacar que en el nivel superior universitario no es obligatoria la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI). Entonces, dentro del modelo universitario de UniCaba, ésta no tendría lugar, lo que conlleva un retroceso muy fuerte en materia de derechos. Por ejemplo, en la actualidad, la mayoría de los Profesorados de CABA han llamado a concursos para incorporar a sus nuevos planes de estudios los Talleres de ESI como parte del trayecto obligatorio garantizando la perspectiva de género y de derechos en la formación docente. De avanzarse en este sentido, se está atentando directamente sobre la garantía de los derechos sexuales y (no) reproductivos de niños, niñas y adolescentes.

Formar(se) para transformar(se)

Pese a toda esta pulseada en la que parece que llevamos las de perder, nos queda la convicción de sabernos herederxs de una genealogía de lucha en defensa de la Educación Pública. De hecho, muchas de las reformas privatizadoras que se llevaron a cabo en países de América Latina, en Argentina no pudieron realizarse gracias a la resistencia del movimiento estudiantil y la organización docente. Queda entonces la firmeza de saber que nuestras esperanzas están puestas allí, en la organización que nos podamos dar desde nuestra trinchera: las aulas en una hermosa combinación de luchas que se continúa en las calles.

 

Texto: Guadalupe Fernández Chein. Historiadora, especialista en Educación Sexual Integral y docente de nivel medio y superior.

Fotografías: Camila Alonso Suárez y Sofía Genovese. Las fotos fueron realizadas en 2018 en el marco de la discusión sobre el proyecto Unicaba. El trabajo fue publicado en Anccom, Agencia de Noticias Ciencias de la Comunicación UBA.

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