#3poemas1poeta María Sueldo Müller

Nació en Buenos Aires en 1980. Trabaja como profesora en instituciones secundarias y terciarias. Publicó los libros de poesía Propia Sombra, Ed. Cruz de Mayo (2004) y El dedo cruel de la sonámbula, Ed. El Cardo Azul (2017). Poemas suyos fueron incluidos en las antologías Alto Guiso: poesía Matancera contemporánea, Ed. Leviatán (2017); Nada de Poesía: pequeñas antologías, Ed. Piedra al cielo (2017);  Cartas desde Maule, cartas desde Buenos Aires, Ed. Inubicalistas, Chile (2017); América, grito de mujer, Ed. Uniediciones, Colombia (2017) y en varios suplementos y revistas. Entre los años 2014 y 2016 participó del colectivo artístico Malapalabra con quiénes publicó una revista mensual homónima. En el año 2017 fue invitada al XI Encuentro Universal de Escritores “Vuelven los comuneros” en las ciudades de Santander y Bogotá, Colombia. Desde el año 2015 participa del programa radial El puente: literatura y música, en la ciudad de Brandsen, donde reside actualmente.

 

hoy quisiera incendiar mi casa

me iría caminando
despacio
con mi hijo de la mano

dejaría vestidos
fotos
libros
¡dejaría que arda!

no volvería para ver las llamas
seguiría como si no existiera el calor en la nuca

que el fuego sea rey
abrace todos los rincones
se alce por sobre los muros

¡dejaría que arda!

me iría despacio
a cualquier lugar
con mi hijo de la mano
hablándome asuntos de súper héroe

 

maría (o la crucifixión de la voluntad)

y llegó el ángel a notificarle su destino

– no quiero- dijo maría-
no quiero concebir su capricho.
no quiero ser repudiada,
el exilio,
y parir entre animales.
quiero el cuerpo de mi hombre,
el que elegí,
y no ese dios ausente,
si al menos fuera toro, cisne
o me bañara en lluvia de oro,
si su éxtasis de rayo me calcinara.
pero tu dios sólo ama de palabra.
no quiero traer al mundo un hijo manso
que se resigne al camino que le trazaron,
no quiero dárselos
para que lo despedacen
y levanten altares en su nombre después,
no quiero ese sustituto que van a ofrecerme
tampoco que me nieguen la muerte
y santifiquen esta humillación.

-tu nombre es María- dijo el ángel-
es tu deber la obediencia y el silencio.

-¡no quiero!- gritó maría

por eso Gabriel
clavó los brazos de maría a un madero
también, los pies,
uno sobre otro
y le tapó la boca.

entonces
ese dios hizo lo que sabía
y dijo que era amor
para gloria de todos los hombres

 

maría (o el premio a la obediencia)

                              «Dios te salve, María…»

eva sucumbió a su deseo
probó la pulpa sabrosa de la manzana
acabó lejos del paraíso pariendo entre alaridos

pandora eligió saber y abrió la caja
los males que habían creado los dioses escaparon
asolaron a los hombres
todavía carga sola con la culpa

lot volvió la cabeza y vio de lo que su dios era capaz
sus ojos, piedra de sal, aún lloran de espanto

antígona igual sepultó a su hermano, con las uñas
fue enterrada viva
se ahorcó para no sufrir

julieta amó a un Montesco, probó de su boca
y hasta planeó una huida que salió mal
era suya la mano que le hundió el puñal en el vientre

caperucita cruzó sola el bosque y habló con un extraño´
fue seducida y devorada
le debe la vida a un hombre fuerte que usaba un arma

pero maría
¡ah! maría obediente
te pusiste de rodillas y fuiste la esclava de tu señor
no fuiste menos desgraciada por eso
pero conservaste un buen nombre
todavía le pedimos a dios que te salve

 

 

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