33° ENM en Trelew: trabajadoras en lucha

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Llegó octubre de 2018 y por consiguiente, el 33º Encuentro Nacional de Mujeres. Aunque parezca que no hace falta aclarar el carácter opositor y progresista que adquiere el movimiento feminista, todavía existen aquellos que, creyéndose dentro del campo popular, toman al feminismo como fenómeno burgués o cortina de humo ante “asuntos más importantes”. Lejos de esta concepción, entendemos que entre todas las luchas que se entrecruzan, en el movimiento feminista está la de disputar el sentido progresista o de izquierda del movimiento. Esto incluye fundamentalmente alejarlo de los intentos de apropiación de los sectores liberales de la derecha anti-política.

Las mujeres enroladas en el feminismo luchamos contra el patriarcado entendido como un pilar del sistema de producción capitalista que nos quiere reproduciendo sus mecanismos de opresión. Nos quiere sumisas, calladas “porque así nos vemos más lindas”, o nos quiere trabajando sin remuneración, pretendiendo un “instinto maternal” o ese “amor de madre” que suponen que deberíamos poseer- como si la biología nos hubiera adjudicado solo a nosotras las tareas de cuidado, amor, educación, salud, limpieza, etcétera. No decimos esto porque reneguemos del amor en sí mismo. Mejor dicho, en el movimiento feminista el amor es parte constitutiva de la lucha, cristalizada en una sororidad imperante, en el abrazo entre compañeras y en el acompañamiento que nos negaron históricamente.

Esta asignación reproducida por el sentido común patriarcal, se ve agravada por un sistema que exige que tengamos doble trabajo: el trabajo fuera del hogar remunerado y el trabajo dentro del hogar sin remuneración. De esta manera, salimos al mercado laboral con desventajas estructurales que venimos derribando a fuerza de esfuerzos individuales y colectivos en vistas de  achicar la brecha salarial.

Sin embargo, no sólo existe el problema de tener los trabajos peor remunerados –en buena medida destinados a proveer cuidados- sino que se amplía la problemática ante la realidad de las mujeres que realizan trabajos súper precarios o que caen en la clandestinidad de la mano de las dificultades para el blanqueo de empleadas en tareas domésticas, las disminuciones de las prestaciones y la vulneración de derechos otorgados por un Estado que se va retirando y que sólo aparece en su faceta represiva para reprimir o lucrar ante los negocios ilegales de trata.

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Las voces en Trelew

Este nuevo ENM nos encontró fuertes y unidas, aunque en un contexto de crisis. En este sentido, destaco que el objetivo de esta nota es retomar la voz de quienes supieron expresar sus experiencias como luchadoras y trabajadoras de la economía popular. Los patrones comunes de las experiencias abordadas estuvieron determinados por las preocupaciones en torno a la crisis económica que estamos atravesando, con sueldos atrasados, con una economía popular desoída, con tarifazos asfixiantes y una represión necesaria para cerrar este modelo de exclusión.

Las compañeras de Neuquén retomaron interesantes experiencias de lucha y lazos de solidaridad tejidos en la provincia entre lxs trabajadorxs que compartieron la vivencia de verse despojadxs de sus trabajos por medio de los vaciamientos de las fábricas por parte de la patronal, apoyados por las fuerzas de seguridad, gremialistas comprados y gobiernos sin oídos. En este sentido, se presentaron las experiencias de las Obreras textiles de Neuquén que, a partir de enero de 2017, vienen impulsando una lucha por sus puestos de trabajo que implicó, en principio, 10 meses de toma de la fábrica, dificultosas negociaciones y la posterior consolidación de la gestión obrera con funcionamiento asambleario en la fábrica. Todo este proceso de lucha fue articulado con otros sectores de trabajadorxs organizadxs, que brindaron solidariamente herramientas, experiencias, y recursos, como lxs trabajadorxs de Zanón, lxs docentes y estudiantes de la zona.

Otra experiencia que podemos retomar es la que comentaron las compañeras de la maderera MAM de la misma provincia, que también denunciaron la defensa que el gobierno provincial (Movimiento Popular Neuquino) hizo de los intereses de la patronal por sobre los de lxs obrerxs, dejándolxs a su propia suerte. Así, relataron su lucha que comenzó a mediados del año 2017, cuando lxs trabajadorxs de MAM llevaron a cabo un acampe en el portón del que era su lugar de trabajo. Ocuparon la planta por 15 meses en los que mediaron el silencio de los grandes medios y la represión de las fuerzas policiales que dejaron varios heridos, entre ellxs inclusive a un diputado del FIT, Raúl Godoy. Tras la militarización de la planta y la persecución policial ejercida sobre lxs trabajadorxs, se inició el pago de indemnizaciones al 100% para 22 familias que se encuentran en lucha.

En el ENM 33º también dijeron presente las compañeras de Zanón y de Cerámica Neuquén. La primera es una historia de lucha que data de fines de los ´90, en el marco de la crisis económica, social y política que sacudió al país entonces. La segunda es una experiencia más reciente, iniciada en 2014, que también busca consolidar la gestión obrera de la fábrica. Ambas son fábricas de cerámica, con trabajadorxs que luchan incansablemente por sus puestos de trabajo y que viajaron al ENM a denunciar la situación que están atravesando. Si bien mediante la organización se han logrado gestiones obreras o los pagos de las indemnizaciones debidas, la lucha en contracorriente es cada vez más difícil.

La denuncia que más se escuchó esta vez estuvo fuertemente dirigida a la asfixia tarifaria, que hace peligrar nuevamente los puestos de trabajo conseguidos gracias a la recuperación y gestión obrera de estas fábricas. Compañeras de Zanón denunciaron la llegada de boletas de gas por montos de hasta 8 millones de pesos, mientras que los salarios de lxs trabajadorxs no llegan a más de 2 mil pesos por semana. En resumen, escuchamos relatos y experiencias de lucha, que nos sugieren que debemos estar alerta y mirar de cerca estos reclamos que, según anunciaron, tomarán más fuerza en los siguientes días y se  convertirán en cortes de ruta programados para hacer oír sus voces.

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Cruzamos el puente y nos vamos a Cipolleti, lugar donde resiste la embotelladora Interlagos. Desde el año pasado, tras 55 años de funcionamiento, en la embotelladora rionegrina han comenzado las cesantías, los cortes de luz por falta de pago y las guardias permanentes de lxs trabajadorxs que no quieren perder sus puestos de trabajo. Luego de que en septiembre de este año se haya declarado la quiebra de la empresa, lxs trabajadorxs permanecen en lucha con la voluntad de formar una cooperativa. Esto  encuentra un choque y límite permanente con la voluntad de lxs propixs “representantes sindicales”, que hacen todo lo posible por boicotear la recuperación de la fábrica, hostigando y violentando a lxs trabajadorxs indecisxs sobre su participación en la creación de la cooperativa.

La contracorriente se fortalece en el marco del Presupuesto de 2019, no vaya a ser cosa que pensemos que las crisis en estas empresas son acontecimientos individuales, anómalos, o ajenos a la realidad política nacional. La contracorriente toma fuerza en el marco de un modelo económico que sólo oye –si no es manejado directamente- a los grandes empresarios. Es interesante el aporte de una compañera que trabaja con sectores de la economía popular que denuncia no sólo el incremento de trabas burocráticas a la  habilitación de las gestiones obreras o cooperativas,  sino que en el Presupuesto de 2019 se contempla agregar el Impuesto a las Ganancias para las cooperativas  y sus trabajadorxs.

La misma compañera que reside en Buenos Aires nos informó sobre la situación de la provincia, en la que se vive un recorte permanente en los sectores estatales dedicados a articular y consolidar las experiencias de la economía. Además, retomaron la voz compañeras de distintos barrios del conurbano bonaerense que se vienen poniendo al hombro la gestión de comedores y copas de leche para lxs pibxs. Es una realidad conocida que estos lugares de contención y ayuda solidaria vienen siendo vaciados por el gobierno de María Eugenia Vidal. Se les otorga una cantidad de comida que no contempla el número de personas que se acercan a alimentarse más de una vez por día y que se viene duplicando e incluso triplicando.

Estas historias de luchas más antiguas o más recientes se combinan como producto de un capitalismo que expulsa cada vez más mano de obra, desplazando inclusive la idea de que existe un “ejército de reserva” constituido por trabajadorxs desocupadxs que eventualmente pueden conformar la “mano de obra barata”. En este marco, no sólo asistimos a una ampliación de este ejército, sino que también asistimos a la expulsión sistemática de trabajadorxs que no son tomados ni como reserva laboral para desarrollarse en la industria privada. En este sentido es que toman más fuerza aún los sectores de la economía popular y la experiencia de las gestiones obreras como las maneras que tienen de generar su trabajo los sectores expulsados de los espacios laborales de gestión privada. Esto es válido para toda la población trabajadora en general, pero particularmente cierta para las trabajadoras mujeres y trans que históricamente constituimos el eslabón más precarizado de este sistema de exclusión.

En este viaje de los galpones de Zanón a la ciudad, como dijera la canción de Nagual, el objetivo fue reproducir estas voces y hacer un llamado a todxs a doblar los esfuerzos en la lucha: repudiando el presupuesto de ajuste, rechazando los tarifazos asfixiantes, reconociendo la importancia del movimiento de mujeres como sujetas de revolución, en fin, teniendo presente que sin feminismo no hay justicia social.

 

Texto: Florencia Romero. Tengo 22 años y soy de Loma Hermosa. Estudio la Licenciatura y el Profesorado Universitario en Ciencia Política en UNSAM desde 2014. Actualmente, me encuentro trabajando en una tesis sobre la agenda de seguridad gubernamental. Me gusta reflexionar y escribir desde la disciplina politológica sobre distintas temáticas. Soy militante de la izquierda popular y feminista.

Texto y fotografías: Macarena Lozano. 23 años. Tesista de grado sobre organizaciones sociales y partidos políticos de la Licenciatura en Ciencia Política de la UNSAM. Actualmente trabajando en diseño de política pública para la Secretaria de Producción y Desarrollo Económico de la Municipalidad de San Martín. Militante feminista por comprensión histórica, mandato popular y decisión política. Intentando mantener el cuestionamiento y la deconstrucción permanente.

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