#3poemas1poeta Leti Fernández

(1991, Argentina). Soy de Martín Coronado, me reconozco como lectora hace mucho y como escritora hace poco, aunque escribo desde mis 16 años. Soy estudiante del profesorado Universitario en Letras en la UNSAM y, al mismo tiempo, bibliotecaria y profe de Lengua y Literatura en una institución en Villa Bosch. Empecé a leer mis producciones hace tres años en el lugar donde pude reconocerme como artista y donde actualmente milito por el arte y la autogestión cultural, además de coordinar el taller literario, la Asociación Cultural Arte y Vida en Martín Coronado. Tuve un breve paso por el periodismo musical escribiendo para la revista autogestiva Rockomotora y este año me propuse meterle pilas a la facu y llegar a la mitad de la carrera; no lo logré. Así que me propuse sacar afuera mis poemas y editar mi primera plaqueta (esto sí lo logré) titulada Pulsar, que estará viendo la luz en Octubre.

Asfixia

Te dejo, te tiro
te volvés, me agarrás
nunca te vi tan chiquito.

La cara mojada
tus manos que me aprietan
como si el amor pudiera entrar a la fuerza.

Te pedí que me ayudes
que me dejes vos
y más fuertes tus manos subían y subían.

Te diste cuenta que yo también lloraba
que estaba habitada por cosas negras
ya tus manos en mi cuello
sentían vibrar los mensajes de amor
que nadie pudo escuchar.

Mis ojos, más abiertos que nunca
vieron solo oscuridad
los pies en el aire
caminando la huída invisible.

Solo ahí entendiste y me soltaste.
mi cuerpo en libertad es uno, con el piso frío
en el silencio
frente a ese par de ojos vidriosos.

 

Diciembre

Te acercás, no te das cuenta
pero te acercaste
te miro de costado, intermitente
ya dejé de escuchar atenta
transpiro, me raptás
paralizada, el calor más profundo
se esparce en mí, me quema
respiro mi propio aire caliente
veo naranja, mi corazón seco
una escena nublada
y mi cuerpo se eleva, me impulsa tu llama
sos fuego
te acercás, no te das cuenta
y se me hace verano el cuerpo.

 

Nocturno

Insomnio de inmortalidad.
Me escapo caótica al papel
envuelvo frustración
desato locura
ese mismo pájaro nocturno, que canta constante, me trae al vacío.
El aire cortado en el pecho y la ventana abierta
el sonido sin llanto y el no-abrazo
casi siempre me asusta el sentimiento
falso, que en la noche se revela como sueño recurrente
en la oscuridad que hay que pasar con los ojos abiertos
el perpetuo aroma a jazmín. Deseando. Esperando
el sol como una visión confundida del techo
tus palabras que se escapan del recuerdo en mí
son raptoras de una idea activa, que ha extinguido el sueño y traído tu
presencia terrible a la noche infinita.

 

 

 

 

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