Toda energía es política – Parte III

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Represa hidroeléctrica Yacyretá (Télam)

Iniciamos esta tercera parte de Toda Energía es Política, retomando el vínculo de las energías renovables y el sector privado existente en la provisión de equipamiento. Camufladas de verde-ecologista, las empresas aprovechan los tarifazos de las empresas de distribución eléctrica -acompañadas por las decisiones del gobierno- para ubicar en el mercado calefones solares, paneles solares y generadores eólicos importados a precios exorbitantes. Es necesario remarcar que algunas empresas producen en el país y reclaman regulaciones que fomenten esa industria.

Tarifas altas de electricidad en una región justifican la amortización de un equipo que ahorra energía, en una cantidad razonable de años. Por otro lado, la pobre infraestructura del sistema eléctrico, o la ausencia total del tendido de electricidad en algunas zonas, encuentra a estas empresas “sustentables” como la única salida visible.

Otra vinculación de las energías renovables con el sector privado, a priori indirecta, se da con las empresas dedicadas a la distribución eléctrica. Como pudimos profundizar en el artículo anterior, la sustentabilidad en el sistema interconectado nacional florece cuando se implementan redes inteligentes capaces de generar flujos bidireccionales entre centros consumidores y generadores de energía, alternando y combinando las posibilidades y heterogeneidad del territorio nacional. Sin embargo, aquí las empresas que poseen la concesión de la distribución eléctrica no invierten en infraestructura y se limitan a acordar nuevos precios de kilowatt/hora con el gobierno de turno, siendo así una gran bola inercial atada al grillete de las energías renovables.

Existen normativas internacionales de distintos Estados o unión de Estados que fomentan la incorporación de políticas ecológicas dentro de las industrias privadas de cada país. Generalmente, aportan trabas de exportación vinculadas a la aprobación de distintos sistemas de calidad internacionales que exigen incorporación de ahorros energéticos y tratamiento de residuos. De esta forma, en Argentina algunas industrias avanzan en ese sentido por su condición de exportadores.

El gran ariete del sector privado con respecto a esta temática se da en la producción energética a gran escala. También alentadas al fragor de los tarifazos, se instalan en la argentina parques eólicos muy interesantes en el territorio patagónico y en zonas propicias a la producción de este tipo de energía como la costa bonaerense, La Rioja o San Juan. Existen 6 parques eólicos de gran escala (en un orden mayor a 25 MW/año de generación anual promedio) en funcionamiento, otros 5 en construcción y 10 más en funcionamiento, casi todos pertenecientes a empresas privadas. Es interesante destacar de estos proyectos los parques Arauco (uno funcionando y otro anunciado) que posee el Estado de la provincia de La Rioja (en un 75 %) por un lado, y al parque en construcción Puerto Madryn de la empresa Aluar S.A. (quien ya usufructúa la represa hidroeléctrica Futaleufú ubicada en Trevelín, al otro extremo de de la provincia de Chubut). La producción de Aluminio requiere de cantidades exorbitantes de energía, siendo en el caso de esta empresa mayor al consumo promedio de una provincia como Córdoba. Desde el punto de vista energético, la exportación de Aluminio es exportación de energía.

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Parque Eólico Arauco (Télam)

En cuanto a pequeña escala (menores a 25 MW) existen más de 15 represas, la mayoría en manos de cooperativas eléctricas locales, siendo el resto de municipios y empresas. En este rubro me interesaría destacar el polémico molino eólico instalado en Veladero, San Juan, siendo el propietario la contaminante Barrick Gold.

Arriba mencionamos a una gran represa hidroeléctrica como Futaleufú (Chubut), cuyo destinatario es exclusivamente una industria privada. Estas fuentes renovables a gran escala, pero de limitada expansión, son en nuestro país un gran aporte al sistema interconectado nacional, siendo las instalaciones de energías renovables más antiguas. Como distinción sobresalen, por capacidad de producción y gestión, las estatales binacionales Yacyretá (Argentina-Paraguay) y Salto Grande (Argentina-Uruguay) y en otra consideración, las privadas Piedra del Águila y Alicurá en Río Negro, siendo esta última operada por la multinacional estadounidense The AES Corporation.

Como observamos, y habiendo quedado afuera de este artículo una enorme cantidad de proyectos, las energías renovables se encuentran atravesadas por el sector privado, siendo éste el sector determinante. ¿Por qué nos interesa enfatizar estos puntos? Para poder debatir seriamente el concepto de Soberanía Energética. No sólo partiendo de quiénes son los actuales propietarios de la producción de energía en el país, sino para verificar los alcances territoriales y conceptuales: dejar flotando la llegada de las energías renovables al libre mercado acelera la llegada de éstas cuando las rentabilidades son exageradas y retrasa el desembarco en donde las oportunidades no aparecen ni aparecerán, siendo generalmente los sectores en donde más se requiere, los postergados que carecen de energía para vivir, o industrias que profundizan el agotamiento de los combustibles fósiles.

Dejo para el siguiente artículo la herramienta que debería ser protagonista (o por qué no, el único actor permitido) para que esta brecha energética (en cantidad, calidad y concepto) disminuya: la relación del Estado con las energías renovables.

 

Texto: Gabriel Andrés Rodriguez. Nací en El Palomar, soy técnico químico y estudiante de Ingeniería Química. Cofundé el Proyecto Bioocop, una cooperativa de producción de biodiesel a partir de aceite vegetal usado. En el 2009, al ganar el Concurso Saber Como del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), ingresé a trabajar allí, diseñando y gestionando proyectos de plantas de biodiesel, desarrollo de energías alternativas, acceso al agua y producción de alimentos en pequeña escala en pos del desarrollo local.  En 2013, me balearon. Estoy vivo. Actualmente, llevo adelante proyectos y cursos de energías renovables en Proyecto Quimera. También ejerzo la docencia de ciencias exactas en distintos bachilleratos e institutos. Soy columnista en radio FM Fribuay de Haedo. En 2018, por reclamar organizadamente, objeto de una persecución política, me despidieron del INTI.

2 comentarios sobre “Toda energía es política – Parte III

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  1. Excelente que encaren estos temas. Soy Instalador, tengo empresa de instalación y doy cursos y también hacemos un portal de renovables. Y es dificil para los chicos meternos en el tema.

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