#3poemas1poeta Gabriela Yocco

Nació en Córdoba, Argentina. Publicó Las horas del agua, Elogio del grito, Tabaco y dos terrones y La memoria del mar. Permanecen inéditos varios libros de poemas y una novela: El Biombo de madera de la India. Coordina conjuntamente el ciclo de lectura Al Filo de la Palabra, un programa radial con Daniel Castelao y un taller de escritura que lleva el mismo nombre.

Guerra

le han declarado la guerra al caballo / al extenso pasto de su paso
y le han declarado también la guerra a las ubres del sol
a la madeja triste de la lluvia / a los vasos y a las cucharas

le declararon la guerra al pan al plato / a los lentos rosarios de los que rezan
al río a las piedras precisas e inmutables al aire

le han declarado la guerra a mi perro
al niño que juega en la vereda le han declarado la guerra
a su risa su hambre su mano / a su pantalón rojo le han declarado la guerra

más allá y en mi casa han declarado ellos la guerra
en mi patio diminuto y en el mar
ellos
declararon la guerra

y es como si la guerra y su pólvora vivieran en cada cosa
y todo lo mancharan
las manos de los padres los ojos de la aurora las palabras
todo todo tiene olor a muerte acechante a hocico de chacal

cómo haremos para amar en el cuerpo del páramo
cómo haremos para sanar todas las alas de todo lo que vuela
ay
cuando ellos han declarado la guerra / nos han declarado la guerra
cuando ellos decidieron que seamos
en cada cuerpo que se rompe

 

a Santiago Maldonado

debería llover toda la lluvia ahora
llover sobre el campo / sobre las montañas
llover y llover
que el cielo se cubra de un negro mortuorio
que parezca un sudario el cielo
que su azul mentira se olvide por días y por días
que se lave el mar
que la tierra desbarate sus terrones

debería llover hasta gastarse la lluvia
hasta que nos queden pálidos los huesos
hasta que se camufle el llanto para siempre

debería llover y llover

que los pájaros aprendan la urgencia del nado
que los peces no distingan océano de nube
que la lluvia en su lloverse pierda el sentido de  caer
que flote la lluvia

que confunda los ríos
que atragante alcantarillas
que hunda todo / todo lo devore
y después
cuando el mundo esté limpio de ceniza / polvo / asesinos
y otras miserias  geográficas
después
que vuelva él

y diga madre no te apenes / encontré refugio del agua y otras bestias
ni la lluvia ni ellos
me han tocado

 

sueños

En el sueño construyo mis jardines invisibles.

En el sueño la palabra agua se hace lluvia y de cualquier roca nace la montaña.

En el sueño soy bella, vienen a comer pájaros en mis palmas y el mundo es redondo como una manzana arrojada contra el sol.  Redondo, justo y perfecto como una manzana arrojada en el centro del sol.

En el sueño hay una sola guitarra, pero es la guitarra precisa. Y hay una sola cuna, pero es la cuna deseada. En el sueño soy leve soy espuma soy viento bueno.

En el sueño los bueyes descansan sobre el terrón blando y germina la semilla sin esfuerzo.

Y hay una fiesta inacabable de otros pájaros en una tardecita lejos allá en la sierra.

En el suelo mis manos son pequeñas y no tengo cicatrices.

No me pregunten, entonces, por qué cada mañana es un puñal en medio de los ojos.

 

 

 

Selección de poesía #3poemas1poeta: Melisa Papillo

Ilustración #3poemas1poeta: Carla Crisantemo

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