UN AÑO

cuando el mundo esté limpio de ceniza, polvos, asesinos / y otras miserias geográficas / después / que vuelva él*

Querido Santiago:

Exactamente hoy hace un año desde que desapareciste y se siente que tu justicia de a poco va quedando en el olvido.

Cientos de personas siguieron el día a día de la búsqueda de tus familiares y amigos, hasta el encuentro sin vida. Para algunxs, la noticia fue devastadora y para otrxs, como era de esperar,  fue prácticamente lo que deseaban. Lamentable, pero cierto. Es que algunas personas no quisieron entender el motivo por el cual ese día vos, junto a otrxs militantes y mapuches, fueron perseguidxs. Es aterrador hablar de esto, juro que a más de unx, cuando te mencionamos, se nos pone la piel de gallina.

En 25 de Mayo, el pueblo donde vivías, amigxs que siguieron tu búsqueda organizaron, a los diez meses de tu desaparición, una marcha que se haría en la plaza Mitre. El panorama fue desolador, sólo pedían por vos familiares y amigxs. Se encontraron carteles con tu rostro pidiendo justicia,  arrancados; como si la furia de alguien se descargara en un pedazo de papel.

Algunxs piensan, con cierta intención burlona, que te tenemos como una especie de líder, un guerrero indestructible. Sin embargo, somos muchxs los que entendimos que eras un simple pibe de barrio con una diferencia fundamental en estos tiempos: en vez de criticar imágenes televisivas, te aventurabas a nuevas experiencias y ponías el cuerpo de manera coherente con tu ideología. Y como ésta se oponía al sistema capitalista y a este gobierno represor (una Patricia Bullrich y un Pablo Noceti, cuyo accionar esperemos sea juzgado, además de quienes recibieron sus órdenes y las ejecutaron) te borraron, te difamaron, te mataron.

Detrás de vos había una familia que te esperaba, que te quería, que te conocía más que nadie. Una familia que no descansó hasta encontrarte. Y me pregunto, cuántas personas más pasarán por lo mismo y su nombre queda en el anonimato.

En 25 de Mayo, se sintió el quiebre de unas cuantas almas perdidas por la injusticia y en los matices  de esos colores que pintaban el cuadro, la nostalgia de un día gris.

Hoy, a un año de tu desaparición, lxs que seguimos el día a día de tu búsqueda,deseamos y luchamos para que tu huella no quede en el olvido, repudiando tanto a lxs que dieron la orden, como a lxs que la llevaron a cabo, cazando personas, ultrajando la verdad. Que tu justicia no quede impune y que tu lucha, al igual que la lucha de otrxs tantxs, no sea motivo de persecución, desaparición y muerte, nunca más. Que los culpables paguen y que esto, en nuestra democracia tambaleante, deje de suceder.

Querido Santiago, donde quiera que estés, que tu rostro y tu nombre descansen en paz  y que lxs culpables no se atrevan a olvidarte; porque nosotrxs jamás lo haremos.

*Gabriela Yocco, fragmento de “A Santiago Maldonado”

Texto: Macarena Porto Fernandez

Fotografías: Celeste Destéfano

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