¿Quién es negrx en Argentina?

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Serviciales o en la vagancia. Los Negritos de jardín, a la venta en Mercado Libre Argentina.

¿Quién es negrx en Argentina? ¿El negrx villerx es un negrx? ¿El negrx de alma es negrx? ¿La persona argentina que no parece porteña es equivalente a unx negrx? ¿Lxs que descienden de las personas esclavizadas en Argentina son “negrxs negrxs”? ¿Lxs bolivianxs, peruanxs, paraguayxs son negrxs? ¿Unx negrx que es rico en realidad no es negrx porque lxs negrxs son pobres? ¿Unx negrx es el que es consciente de su identidad, en contraposición delx que se niega a sí mismx como negrx? ¿O es negrx en Argentina un senegalés, como Kane Serrigne Dame, golpeado a los garrotazos, tirado contra una vidriera y, luego, pateado en el piso?

Quizá sea el momento de plantear y discutir dos preguntas básicas: ¿Quién es negrx en Argentina? ¿Qué desarrolla la dominación del blanco en nuestro país en particular? Observemos que se trata de lograr derechos y reconocer el racismo. Si debemos votar un partido con candidatos de blancos o si nuestrxs profesorxs que nos hablan de negrxs son blancxs, o si simplemente debemos dejar nuestrx dinero en un banco que hace publicidad solo con blancxs, ¡Sentimos que no hay negrxs en Argentina, otra vez! En una publicidad como esta, lxs negrxs, realmente, son solo “de alma”… es decir, son inmateriales, no están.

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¿Por qué no hay negrxs? ¿Tendrá algo que ver con eso de “tirar bombas en las villas para matar negrxs”? ¿Y en los medios de comunicación? ¿Acaso no estamos inundados de filósofos del racismo? Y fuera de los más mamarrachos, ¿Qué ha visto el pensamiento, la universidad y la política argentina en la negrada? ¿Cuánto aporta a lxs negrxs la mirada de Sarmiento?

La prueba al revés, si se trata de buscar a alguien que haga un trabajo por poco dinero  o esclavo (¡incluso niñxs!) o que viva en los llamados barrios de emergencia, ¡Parece que no hay blancos en Argentina! No hay blancos cuando se trata de gatillo fácil o no hay blancos cuando se habla de planerxs que se reproducen como plagas y roban el dinero de los impuestos, cuando no salen a robar a mano armada. Cualquier argentinx sabe que un negritx descalzx y desnutridx en el tren no vale nada para el ojo del ciudadano y, al revés del niño por nacer, será abortado sin remedio por un Estado que fomenta el blanqueamiento desde hace siglos, aunque con sus características actuales.

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Al mirarle las manos a su estudiante, la maestra notó quemaduras producidas por el trabajo esclavo en el Gran Buenos Aires. Foto: Crónica.

Como vemos, es preciso cambiar la historia sin cinismos ni ranchismos, mucho menos generando nuevas exclusiones, especialmente, entre otras, cuando se habla de la mujer negra. Milagro Sala es un emblema de mujer negra detenida en Argentina por ser negra, mujer y peronista, como dice aunque no la escuchen. Otro autodenominado “negro” y preso -ya liberado- fue el político y profesor Luis D’ Elia. ¿Por qué las cárceles comunes también son lugares donde hay menos blancxs que negrxs? ¿Podemos estudiar eso en una universidad con más blancos que negrxs?

Queremos saber en qué medida estas definiciones dadas por nosotrxs mismos nos ayudan a contestar la necesidad de políticas específicas para lxs negrxs. Queremos saber por qué hay personas asesinadas, arrestadas o ilegalizadas por ser negrxs. ¿Qué clase de acciones son necesarias para luchar, por ejemplo, contra el racismo estructural argentino? Muchos años de retorcimiento le han dado estrategias que terminan siempre en culpabilizar y robar derechos. El problema del racismo en nuestro país es grave y viejo, pero siempre desesperante, urgente, imposible de reprimir caso a caso. Se arman muchos quilombos, se organizan resistencias (un quilombo es eso: un lugar que hace mucho con poco, que abre puertas) para traspasar las restricciones del blanco, que pone sus etiquetas y aprisiona. ¡La cárcel para lxs negrxs y no las universidades, sostienen quienes pretenden liberar a los genocidas de la dictadura de la oligarquía!

La violencia contra lxs negrxs no representa un hecho aislado ni una patología de los purificadores sociales o de bulling, sino que nos abre los ojos ante un fenómeno más bien silencioso y un proceso histórico que ha establecido las leyes del privilegio o el olvido. Hubo sí diferentes momentos, desde Rosas hasta Macri, un presidente de este siglo XXI que sostiene que somos todxs descendientes de europexs. ¿Diría con la misma sonrisa que somxs todxs descendientes de negrxs?

Ser negrx implica un riesgo en un país que se caracteriza por su ideología de blanqueamiento con su propio azufre: no importamos nada en materia de oprimir al negrx. Negrx es negrx al cruzar una calle o cuando busca un trabajo o dentro de la propia familia o en la literatura denominada universal o canónica. Asimismo, la denominación “negrx” no parece buena ni siquiera para lxs progresistas, quienes muchas veces se confunden y emplean la palabra “morochx” en vez de “negrx”, una negación estudiada por sociólogos como Clovis Moura. En vez de “negrx”, las palabras más comunes son: morochx, morocx, macacx, persona de color, café con leche, quemadx, etc. En Argentina, país católico, se habla de “negro de alma”. “Cosas de negros”, “barrios de negros”, “colegio de negros”, se mezclan con las más políticas, como “negrx cabeza” o “negrx peronchx”. En estos casos, en los que aparece una organización, no se esconde los deseos de aniquilación total de “lxs negrxs”.

Una cosa es cierta de todas estas palabras: designan subalternidad, un equivalente a una amenaza o un peligro próximo y, sobre todo, un deseo de normalizar, pues el racismo es normalizador y parte esencial del mecanismo de dominación y preservación de privilegios.

Ademir Barros dos Santos nos habla al respecto cuando se pregunta ¿Quién es negro en Brasil? “La definición del negro no es estática”, dice, ya que varía con el tiempo y el espacio. A pesar de su origen en la palabra latina niger, en alusión a quienes vivían en  África (recordemos que allí estaba la ciudad enemiga de Roma, Cartago, en los principios de los imperios occidentales), también la explicación más antigua es una mezcla y una impureza, pues no hay raza que no sea una mezcla. ¿Acaso el delirio de la pureza y la estirpe no son solo un signo de la imposición de linajes y el juego endogámico de poder? Cualquiera que haya sido discriminadx y no esté del lado del discriminador lo sabe.

Como indica Barros dos Santos, al principio “negro” en Brasil designaba a personas tanto negras como indias, ya que aludía a quienes sí podían ser conquistadxs por el blanco. Indio (en realidad de la India, en portugués “indígena”), en la Lei do Ingenato, era la palabra que usaban los esclavistas portugueses para designar a las poblaciones africanas. Preguntarse quién es negrx en Brasil es una equivocación, por lo menos, ya que cualquier respuesta está mal, explica. Es necesario admitir que pedir la prueba de negritud de cualquier sujeto brasileño es una pérdida de tiempo.

En Argentina, podríamos decir lo mismo y mucho más si, finalmente, luchamos contra el olvido de nuestra identidad. Aunque se ha indicado determinado número de personas que se autodenominaron afrodescendientes, es preciso considerar que, si bien la autodeclaración basta, esta no es suficiente para determinar quién sí es negrx.

De ser así, nos olvidaremos del proceso racista y el hecho de que, pedir una estirpe negra, no es otra cosa que una excusa para achicar el valor que el Estado le dará a las acciones tendientes a destronar los privilegios construidos, año tras año.

La respuesta debe darse cuando cada persona o grupo se encuentre ante una política a él destinada como parte de la población que el blanco ha relegado a un segundo plano. Esto se refiere a educación, salud, vivienda, espacio público y muchos otros casos que requieren de un amplio estudio.

Por ejemplo, en Argentina, sería muy importante que las agencias de marketing y canales de televisión, junto a los partidos políticos, comenzaran a preocuparse por no ser más los sostenedores de estereotipos sin la más mínima reparación.

Además, corresponde hablar de racismo extremo contra lxs negrxs cuando el Estado premia el gatillo fácil y achica su presencia en los sectores vulnerables, los hospitales, universidades, colegios y en otros lugares públicos donde el racismo no se ha interrumpido, a pesar de los esfuerzos de la negrada en nuestra lucha cotidiana.

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“Somos todos descendientes de europeos” Mauricio Macri. Imagen: Rosario Plus.

 

Por Rodrigo Arreyes

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