Dios obra de forma misteriosa: agradecimiento

IMG-20180604-WA0006

Texto e imagen por Fausto Sosa, fundador y vocal de la Biblioteca Popular del Barrio Carlos Gardel

Hoy en la tardecita en mi barrio, mientras me fumaba un cigarrillo en las escaleras, me vinieron a abrazar Denisse, Benjamín y Bauti (todos niños de 3/4 añitos). Vi sus manitos acariciar mis mejillas. Yo tenía los ojos llorosos, aún seguía reteniendo mi pena. Sin embargo, en sus pequeños abrazos sentí que compartían y entendían mi dolor. En medio de mi agonía, sus presencias eran como un bálsamo que me daba paz. Realmente no sé qué hubiera sido de mí si estos angelitos no hubiesen estado allí.

En el camino a la Escuela (en mi retorno a los estudios) miré hacia el cielo, observé la luna y le pedí a mi abuela, que en paz descanse: “Abuela, si estás cerquita de Dios acompañame y ayúdame a pasar este trago amargo”.
Cerré los ojos y me encomendé a Dios.

Al llegar a la Escuela, Cristian y Daniela me estaban esperando. Entré a dirección y charlamos por un buen rato, les comenté la situación que estaba atravesando, que era el motivo por el cual había decidido abandonar los estudios.

Trataba de contener las lágrimas cada vez que ellos me hablaban, porque tocaban fuerte mi corazón. Me pedían que no deje los estudios, que el título secundario es lo que me va a dar un futuro, me arengaban a hacer el profesorado de historia en la Universidad, me querían en la Escuela.

Me ofrecieron toda su ayuda para atravesar esta tempestad (ayuda concreta y real) y me demostraron que en el mundo todavía hay personas que siguen creyendo en el otro, que el mundo está lleno de personas solidarias y con un fuerte sentido de compañerismo. Esta vez, no pude contener el llanto, lloré y creo que lloramos, los abracé fuerte, fueron abrazos sentidos y extensos, de esos que llegás a sentir su corazón y su alma.

Ellos dos, Cristian y Daniela, representan a la Educación Pública, y en ese momento donde extendieron su mano para sacarme del pozo lo hicieron en nombre de todos los docentes de la E.E.M N°18 “Héroes de Malvinas”, y sé que Graciela también estaba ahí presente en todo eso, porque la Escuela Pública somos todos y si falta uno, ya sea un estudiante o un docente, ahí estaremos, para ayudarlo, para acompañarlo, para abrazarlo. Estoy sumamente agradecido para con ellos, el hambre duele hoy y ellos lo entendieron muy bien, supieron interpretarme y acariciar mi alma, pero esto va más allá de unas bolsas de mercadería y algunos útiles. Este apoyo material es para mí un apoyo moral y humano que me da la fuerza para seguir adelante, para seguir luchando por las personas que más quiero.

Y hoy no me cabe duda que mi abuela, los niños, Cristian, Daniela y Graciela que me acompañaron en el momento más agonizante de mi vida son las personas que Dios usa como instrumentos para obrar. Y ahora entiendo mejor que nunca ese refrán que dice: “Dios obra de maneras misteriosas.”

¡VEN POR QUÉ DEBEMOS DEFENDER LA EDUCACIÓN PÚBLICA! ¡VEN POR QUÉ DEBEMOS CUIDAR A NUESTROS DOCENTES Y LA EDUCACIÓN PÚBLICA!

La meritocracia es mala palabra para ellos, su estandarte es la solidaridad y el compañerismo y sus ideales tienen su pedestal en el corazón.
#GraciasTotales

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s